viernes, 27 de febrero de 2026

Un monigote frente a la catástrofe

Nuestros políticos llamados de izquierda, -un tanto frívolos digámoslo de pasada- rara vez calculan, cuando disparan sus fusiles de retórica futurista, el retroceso de las culatas, que suele ser aunque parezca extraño más violento que el tiro». Esta reflexión en torno a Juan de Mairena la escribió Antonio Machado poco antes del inicio de la Guerra Civil. Insistía no obstante el gran poeta en que su imaginario maestro jamás estuvo por el apoliticismo, sino solo por el desdeño de la mala política que hacen «trepadores y cucañistas sin otro propósito que el de obtener ganancias y colocar parientes». Está tan de moda que gente del Gobierno otorgue negocios y sueldos a familia y amigos, que pretendía yo dedicar este comentario a analizar las responsabilidades de nuestra izquierda fake, fraudulenta y charlatana, a la hora de animar con su proceder el actual crecimiento de la derecha extrema. Pero hace apenas una semana comprobamos que nuestro presidente encabeza además un Gobierno a cuya incompetencia solo hace sombra la ineptitud y desconcierto de la oposición.

El caballero Sánchez llegó a España, procedente de un triunfal paseo por la India, la mañana siguiente a la noche del apocalipsis sucedido en Valencia. Cansado como estaba de atenciones y elogios, no tuvo prisa en viajar al lugar del desastre, a fin de enterarse de la magnitud del problema, limitándose a convocar un comité de crisis de cuya efectividad nada sabemos. Desde un primer momento endosó la responsabilidad de la lucha contra la catástrofe al presidente de la Comunidad Valenciana, al que desde luego ofreció toda clase de indeterminadas ayudas, invocando la cogobernanza de la situación, término que no aparece que yo sepa en ninguna de nuestras disposiciones legales. El señor Mazón, encargado de combatir el horror, no le hizo asco a la encomienda. Y a partir de ese momento comenzó una carrera desenfrenada hacia su propia invalidación como líder político, dada su descomunal ineptitud en la gestión. Mientras tanto el Congreso de los Diputados, en nombre del luto por las víctimas, guardaba un minuto de silencio y suspendía la sesión de insultos entre el poder y la oposición habitual de todos los miércoles. Pero no hizo así con el último ataque a la libertad de expresión, junto con el más reciente reparto de favores a militantes adictos y amiguetes, procurándose un consejo de la televisión pública que garantice la obediencia debida al mando.

Al hilo de estos hechos hubo tímidos comentarios de la oposición respecto a la eventualidad de que el Consejo de Ministros decretara el estado de alarma, pero poder y antipoder coincidían en no querer hacerlo para no perjudicar la imagen de presidente autonómico. Como ya es sabido que una mayoría de diputados ni siquiera leen las leyes que votan, no es probable tampoco que se muestren interesados por normas vigentes hace ya más de cuarenta años. Una de ellas es la que regula los estados de alarma, excepción o sitio, promulgada con carácter de urgencia el 1 de junio de 1981, dos meses más tarde del golpe de estado de los generales Milán del Bosch y Armada contra nuestra democracia. En dicha ley se establece que el Gobierno podrá declarar el estado de alarma en todo o parte del territorio nacional «cuando se produzcan alteraciones graves de la normalidad, tales como catástrofes, calamidades o desgracias públicas, inundaciones, incendios o accidentes de gran magnitud, crisis sanitarias, paralización de servicios esenciales o desabastecimiento de productos de primera necesidad». En la mañana del día 30 de octubre, recién llegado Sánchez de los fastos hindúes, todas esas circunstancias se daban en medida impresionante en la Comunidad Valenciana, y con consecuencias menos graves en Castilla-La Mancha, mientras las lluvias torrenciales amenazaban también las islas Baleares. En la tarde del mismo día ya se comenzó a hablar de cerca de cien muertos, de miles de personas bloqueadas en diversas autopistas y de incontables desaparecidos; se supo además que nadie había avisado a tiempo del temporal a los pueblos arrasados en donde habían perecido decenas de personas. Incluso días más tarde ningún representante del Estado se personó allí, aunque el viaje no resultó dificultoso para los voluntarios a ayudar y los reporteros de las televisiones que transmitieron imágenes escalofriantes de lo que parecía el fin de nuestro mundo. Nada de eso conmovió la decisión del Gobierno de no encargarse directamente de luchar contra una catástrofe que no es local, sino nacional, y que afectó aunque en menor medida también a Cataluña, Andalucía y Extremadura. Sánchez se ha mostrado dispuesto a ello solo en el caso de que se lo solicite el presidente de la comunidad autónoma. Pero eso no es necesario según la ley. La misma establece a las claras que decretado el estado de alarma la autoridad competente es el Gobierno, que puede delegar en el presidente de la comunidad si lo estima conveniente. Es responsabilidad directa del presidente, su gabinete y la mayoría parlamentaria que le apoya no haber adoptado las medidas extraordinarias necesarias ante la catástrofe de la semana pasada. Y de nadie más.

Por lo demás está fuera de dudas que el poder político, el nacional y el autonómico, es también culpable de la tardanza, la descoordinación y el caos a la hora de proteger a la población, primero, y de ayudarla más tarde a reparar los daños, que superan ya las doscientas víctimas mortales mientras los desaparecidos son por el momento casi incontables. Hay por lo demás anécdotas vergonzantes que ponen de relieve lo distante de las preocupaciones de los actuales políticos profesionales respecto a la realidad de las calles. El mismo día que la mayoría sedicentemente progresista del Congreso renunció a enfocar sus trabajos en la catástrofe, prefiriendo dedicarse a controlar por la vía rápida RTVE, hubo declaraciones en el parlamento que hablan por sí solas de la catadura de quienes las pronunciaron. La diputada de Sumar Aina Vidal, favorita para sustituir a Iñigo Errejón como portavoz de su grupo, enfatizó: «Los diputados no estamos para ir a achicar agua». Eso dijo quien se define a sí misma como feminista, ecologista y sindicalista.

«Un hombre público debe fidelidad a su máscara, pero debe procurar que no sea tan rígida que le sofoque el rostro. Porque tarde o temprano tendrá que dar la cara»

Lejos de mí, como de Juan de Mairena, agitar los sentimientos de apoliticismo. La política es una profesión no solo necesaria sino absolutamente admirable en la medida que quienes se dediquen a ella lo hagan con vocación de servicio, o sea de achicar el agua y conjurar los peligros que acechan a la ciudadanía. La lucha por el poder es necesaria y lícita siempre que se respeten las instituciones, se refuerce el gobierno de las leyes, y se someta la acción de los gobiernos al escrutinio público, respetando y promoviendo la libertad de expresión en vez de persiguiéndola como hacen las actuales huestes monclovitas. Los partidos son absolutamente necesarios para el funcionamiento de las democracias. Pero hace tiempo que existe una crisis de representación en la mayoría de ellas. Se están generando elites de poder para las que su principal, y casi único, objetivo es el mantenimiento del mismo so pretexto de que su misión no consiste en regular la convivencia y promover la igualdad sino transformar la sociedad con arreglo a su particular ideología e intereses. Por desgracia poder y sabiduría no van habitualmente juntos.

Para terminar empeorando las cosas el jefe del Gobierno después de su desastrosa visita de ayer a un pueblo destruido por la catástrofe, en la que fue víctima de insultos y agresiones, acusó a los revoltosos de ser minorías políticas violentas. Ignoraba que ante lo que se enfrentó era un pueblo desesperado, y con razón, porque nadie le ayudó cuando lo necesitaba salvo el esfuerzo de los voluntarios y el testimonio de los reporteros que daban fe de que a ningún representante del Estado había acudido a ayudar a hombres y mujeres, desde ancianos a menores de edad, que defendían sus vidas y sus propiedades victimas ahora de la imprevisión y la especulación de muchos años. No se deben permitir y mucho menos aplaudir los desórdenes públicos. Pero ayer todos vimos que el rey de España, Jefe del Estado, y la reina Letizia dieron una lección de ciudadanía y saber hacer a un jefe del Ejecutivo que huyó de la plebe porque la plebe no le aplaudía. Su declaración, como siempre impermeable a las preguntas de los periodistas, puso de relieve la falta de empatía que este gobernante tiene con su pueblo, su arrogancia y su desvergüenza que están aniquilando la historia y el esfuerzo de millones de antiguos electores socialistas. Mirándole a la cara no puede uno menos de exclamar lo que ya dijera de la II República don José Ortega y Gasset: «No es esto, no es esto». Porque esto parece más bien un monigote. Si fuera así, citando de nuevo a Machado recordaré que un hombre público debe fidelidad a su propia máscara, pero debe procurar que no sea tan rígida e impermeable que le sofoque el rostro. Porque más tarde o más temprano tendrá que dar la cara.

Juan Luis Cebrián

The Objetive


jueves, 12 de febrero de 2026

Cómo podría Feijoó ganar votos en solo 10 minutos

 Con su estrategia de supercentro y de captar a desencantados del PSOE, el PP ha dejado desprotegido el flanco diestro, cuando está al alza en todo Occidente.

En España gastamos memoria de pez, excepto para los años treinta del siglo XX. Sale de paseo Cheroqui, un brutal asesino de ETA liberado por cortesía del PSOE y el PNV, y salvo las víctimas, aquí nadie recuerda sus salvajadas. Esa desmemoria se aplica a todo. Por ejemplo, ¿alguien se acuerda de cuál fue el resultado del PP en las generales de abril de 2019? Pues con el experimento Casado se quedó en el chasis, con solo 66 diputados y el aliento en la nuca de un Rivera con 57. En los siguientes comicios, en noviembre de 2019, Casado mejoró, pero aun así se quedó en 89. El PP estaba en coma.

Feijóo ha devuelto a su partido a la competición. Ha ganado todas las elecciones que se han celebrado desde su llegada, excepto las de Cataluña, Asturias, País Vasco y Castilla-La Mancha, plazas siempre débiles para sus siglas. En Aragón se ha repetido esa dinámica: el PP es el más votado y el PSOE acelera hacia abajo. Por eso los medios de sanchismo están proponiendo desde la noche del domingo un titular alternativo: las elecciones aragonesas las ha ganado Vox y el PP es el gran derrotado. ¿Imagínense lo que estaría diciendo el Pravda sanchista si Alegría hubiese obtenido el resultado del «derrotado» Azcón? El champán desbordaría los balcones de Ferraz.

Pero aun así, es cierto que Feijóo tiene un problema: su trozo de la tarta está menguando levemente (-1,2 % el domingo), mientras que el del partido con que se disputa su ámbito está aumentando (+6,6 %). Vox está disparado, como ocurre en todo Occidente con las formaciones conservadoras de ideario rotundo, y el PP, aunque sigue ganando, se encuentra estancado.

La estrategia de Feijóo para sacar al PP de la UCI, donde había ingresado con Casado y Egea, consistió en intentar pescar desde el centro a desencantados del PSOE. Y le salió bien, pues ganó las generales de 2023 con una subida de 47 escaños y también se ha impuesto en municipales, autonómicas y europeas. Pero ha llevado ese centrismo al extremo de proclamar que ya no importan la derecha y la izquierda, cuando su liza está más viva que nunca. Al instalarse en el hipercentro, se ha quedado fuera de la ola que ahora mismo está aupando a la derecha en todo Occidente. Lo que ofrece el PP al público es tan sensato y correcto como poco ilusionante: relevaremos a Sánchez y gestionaremos bien. Lo cual les basta para ganar las elecciones, sí, pero no para salir de su estancamiento.

Con tanto lanzar su anzuelo a la izquierda, el PP ha descuidado los caladeros derechos. Los problemas de Feijóo se evidencian si nos hacemos cuatro preguntas: 1.- ¿Es un político de centro-derecha, o más bien de centro puro y cercano a la socialdemocracia? 2.- ¿Cuál es la idea-fuerza que ofrece a la sociedad hoy el PP, más allá de decir que Sánchez es muy malo, lo cual es cierto, y que hay que recuperar la normalidad? 3.- Si eres una persona de clase media, ¿en qué va a mejorar tu vida cotidiana con el PP respecto al PSOE de Sánchez? 4.- ¿Gana apoyos en la derecha el PP diciendo cosas como que está dispuesto a entenderse con Junts, el partido que dio el golpe de 2017 con ERC?

El PP podría mejorar sus resultados electorales en solo diez minutos con cuatro sencillos cambios (y perdonen la petulancia de hacer de Pepito Grillo):

1.- Enarbole con claridad de una vez la bandera de que el PP es el partido que te va a bajar los impuestos. Y no solo a las personas de salarios más bajos, sino también a las clases medias, los profesionales de éxito y las empresas, todos machacados por la fiscalidad confiscatoria de PSOE y compañía.

2.- Fiche ya a Espinosa de los Monteros, un político brillante hoy en el banquillo, con lo que lanzaría un importante guiño a los votantes de derechas que no quieren un PP socialdemócrata.

3.- Aproveche en serio y dé protagonismo a Cayetana, que gusta al votante de derechas, hoy desatendido por el PP, y que tiene la mejor cabeza y preparación de Génova (y energía para dar la batalla ideológica).

4.- Súmese a la denuncia contra los excesos del 'wokismo' y la ingeniería social de la izquierda.

La otra vía es que se mantengan en el suave centrismo, el consenso socialdemócrata de la fiscalidad gravosa y la tolerancia con la moral woke del PSOE. Lo cual es pan para hoy y hambre para mañana.

Mi PD: Deberían hacer más hincapié en el tema de la inmigración, y sumados a esos cuatro puntos, si de verdad los cumplen, recuperarían muchos voto de los votantes de VOX que se han ido desencantados y sintiéndose engañados por lo que es hoy el PP = PPsoe, y consideran que su voto a VOX sirve para obligar al PP a hacer lo que promete, y luego no cumple, y acercarse más a los postulados de un país de tradición cristiana.

Luis Ventoso El Debate 10.02.2026

viernes, 30 de enero de 2026

No os dejaremos solos

Os ayudarán, hasta el último límite de sus fuerzas, los soldados, los guardias civiles y miles de buenas personas dispuestas a todo. Os ayudarán los españoles. Y es posible, que la bruja Von der Leyen os ofrezca una ayudita. Pero los que gobiernan España, os dejarán solos.

No suspendieron el pleno. Tenían prisa, mientras un centenar de españoles habían fallecido arrastrados por las aguas, en apropiarse de RTVE. «No os dejaremos solos», prometió el mayor mentiroso y cínico de la historia de España contemporánea. Muy lejos de la tragedia, los palmeros que aún viven en contenedores porque Sánchez no les ha mandado ni un ladrillo, sonrieron con tristeza ante semejante promesa. Venía de la India, descansado y feliz. «No os dejaremos solos». Prometió la ayuda del Estado y de la Unión Europea. Cuando sepamos cuántos españoles murieron ahogados entre barros y ripios de piedras arrastradas, ya pueden ir los valencianos, los castellano-manchegos, los despojados de sus vidas y de sus viviendas, acostumbrarse a la soledad. Será la iniciativa privada y la generosidad de millones de españoles el origen de la ayuda desinteresada. Porque ellos, os dejarán solos. Os dejarán solos Sánchez, su Gobierno, la Unión Europea y la riquísima chacha de Soros, Úrsula Von der Leyen. Ellos están para lo que están, pero no más. Los primeros días, cuando no exista el peligro, cuando la UME, la Guardia Civil y la Policía hayan desatascado el caos, Sánchez os visitará unos minutos, soltará una sarta de falsedades, y se irá. No repetirá viajes cada semana como hizo cuando el volcán de La Palma. Frecuentaba la tragedia y el dolor de los palmeros, prometía lo que sabía que no iba a dar, y volaba hasta Lanzarote, donde le esperaban su familia y sus amigos para pasar un delicioso fin de semana a cargo de usted y de mí.

Pero han pasado tres años, y las casas no se han reconstruido, y los que vieron como la lava devoraba sus hogares, sus plantaciones y sus propiedades, siguen viviendo en contenedores porque les han dejado solos. Valencia resurgirá, y lo hará gracias a los valencianos y al resto de sus compatriotas dispuestos a dar lo que no tienen para alcanzar un modo de vida que jamás podrá compararse con el que tuvieron con anterioridad al estallido de la DANA. Pero os dejarán solos, valencianos, porque el gran mentiroso os ha prometido lo contrario. Y al gran mentiroso, amansadas la ira y la incomprensión de los primeros días, vuestra situación terminará importándole un bledo, un pito. Mientras rescatabais a vuestros muertos del fango, mientas vuestros hogares se desmoronaban, mientras manteníais vuestra esperanza de vida bajo el aguacero en los tejados de vuestras casas, el que nunca os dejará solos, ordenaba la celebración del pleno del Congreso por el que, los partidos separatistas, comunistas, terroristas, y feministas de pega, se adueñaron definitivamente de la RTVE, que es propiedad de todos los españoles. Rufián soltaba sus gracias y los 'homínidos´ proetarras aplaudían.

En los contenedores de La Palma, se miraban sus inquilinos con devastación malherida.

De tener una Mareta en la cercanía de Valencia Sánchez os visitaría todos los jueves, como hacía con La Palma. Os prometería el oro y el moro –el segundo se está llevando el oro que nos queda–, y volaría en su Puma para reencontrarse con los gorrones a cuenta de los españoles que le aguardaban en la casa que Husein de Jordania le regaló a Don Juan Carlos I, el desterrado sin motivo. Pero no esperéis más de dos efímeras visitas. A él y a ella les importan otras cosas, mucho más agradables y placenteras para gozar del retiro dorado de los mares caribes. Pero los que jamás os dejaremos solos somos los españoles, los que pagamos los impuestos que ellos suben para robarnos mejor, los que se reparten los dineros de Europa en proyectos inauditos mientras desaparecen los presupuestos sobrantes, los que alojan a los soldados del islam que llegan a la costa de España en hoteles de lujo mientras en La Palma siguen viviendo las víctimas del volcán en contenedores.

Os ayudarán, hasta el último límite de sus fuerzas, los soldados, los guardias civiles y miles de buenas personas dispuestas a todo. Os ayudarán los españoles. Y es posible, que la bruja Von der Leyen os ofrezca una ayudita. Pero los que gobiernan España, os dejarán solos, porque les aburrís muchísimo, porque no podrán extraer beneficios de vuestras tragedias, porque se han quedado con España, y los españoles no merecemos otra cosa que su desprecio.

Aún así, no os dejaremos solos, aunque ellos lo hagan cuando amainen los vendavales.

El Maestro Alfonso Ussía

lunes, 29 de diciembre de 2025

Siempre Ussía

 

LEÑAZO DE USSÍA AL PARTIDO QUE MÁS DAÑO LE HA HECHO A ESPAÑA Y LE SIGUE HACIENDO.

El socialismo "progresista" quiere conmemorar, con 100 actos, la muerte del "dictador" y la llegada a España de la "libertad".

Enorme artículo de Alfonso Ussía sobre la República y la Guerra Civil (22.11.2022).

Alfonso Ussía LA GRAN MENTIRA

Érase una vez que se era...

Un país donde, sin que nadie la votara, amaneció un día una República.

Los políticos de izquierdas y de derechas que habían conspirado largamente para traerla se pusieron de acuerdo, en lo que se fuma un puro, para nombrar presidente y gobierno. Fue el 14 de abril de 1931.

Tras un breve periodo constituyente se fue a elecciones (nov 1933) y éstas, vaya por Dios, fueron ganadas por las formaciones de derechas (por cierto, de manera abrumadora).

Las izquierdas ya habían advertido de que, en caso de que las urnas les fueran adversas, irían contra "la república burguesa".

Algo muy democrático, claro,  según afirma hoy el Gobierno Social comunista de Sánchez, haciendo de esta barbaridad ley.

Y cumplieron con lo anunciado: en octubre de 1934 se produce un levantamiento obrero en la cuenca minera asturiana, organizado, financiado y armado por el PSOE.

Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero, a la sazón líderes socialistas, habían convocado, para tales fechas, una Huelga General Revolucionaria, confiando en extender la insurrección armada por toda la geografía hispana, pero aquel Golpe de Estado (oigan: GOLPE DE ESTADO) se quedó en mera (aunque sangrienta) aventura, porque, salvo en pequeñas localidades de Albacete y Cádiz, el obrero eligió quedarse en casa. Y más aún cuando vieron que, aprovechando que el Pisuerga para la ocasión pasaba por la cuenca del Nalón, Lluis Companys proclamaba el Estat Catalá.

Fueron dos semanas de destrucción y crimen, que obligaron al presidente Lerroux a recurrir al Ejército de África para devolver el orden constitucional.

Lógicamente los cabecillas fueron procesados y, a instancias del Gobierno, Largo Caballero, líder de la UGT, fue juzgado por el Tribunal Supremo y acusado por el Fiscal General de la República, Valentín Gamazo.

Gamazo pidió 30 años de reclusión para Largo Caballero por "rebelión militar". Sin embargo, y a pesar de las abrumadoras pruebas presentadas a lo largo de los cinco días de la vista, el líder socialista fue declarado inocente.

El Fiscal Jefe Gamazo, jurista de fuste donde los hubieren, dimitió. Desde ese día, Paco Largo, bien desde el periódico Claridad, bien en sus propios mitines, no dejó de exhibir sus ideas ante masas enfervorecidas: o Dictadura del Proletariado o Guerra Civil. Y oigan: la tuvo.

Luego volveremos a este punto

Agosto de 1936: el fiscal Gamazo, en compañía de su esposa Narcisa y sus nueve hijos se ha trasladado a Rubielos, una aldeita en la provincia de Cuenca. Hasta allí se llegan un par de matones mandados desde Madrid, en compañía de otros 20 milicianos de localidades próximas. Toman preso a Valentín y a tres de sus hijos: José (21 años), Francisco (20 años) y Luis (17 años).

El padre suplica que lo maten a él y tengan piedad de sus hijos, pero en una carretera próxima los matan a todos cómo a perros, siguiendo el orden de menor a mayor en un alarde de morbosa crueldad. El Fiscal Jefe de la (gloriosa) República vio como asesinaban, uno tras otro, a sus hijos mayores antes de morir él.

Capone fue un puto aprendiz al lado del vengativo Largo Caballero. Los cadáveres fueron abandonados en un paraje tan inhóspito que, para cuando Narcisa los encontró varios días despues, ya eran sólo unos bultos hediondos.

Y esto, amiguitos y amiguitas, resume el "Estado de Derecho" de la gloriosa Segunda República Española contra la que se sublevaron un grupo de "desalmados fascistas".

Mire, querido imbécil: si la guerra civil hubiera sido un capricho de Franco no hubiera pasado de Melilla.

Lea mientras pueda.

Para el recuerdo:

Valentín Gamazo fue Abogado del Estado, al igual que José Calvo-Sotelo, Juan de Isasa, Porfirio Silván, Juan Manuel de Estrada, José Gómez de la Serna, Leandro González, Manuel Gómez Acebo, Pedro Redondo, Wenceslao Manzaneque, Antonio Marín, Manuel Mondéjar, Santiago Alonso, Julio Colomer, Federico Salmón, Luis Belda, Dimas Adánez, Jesús Yébenes, Teodoro Pascual, Fermín Daza, Luis Rúiz Valdepeñas, Juan Rovira, Juan Gómez, Celestino Lázaro, Angel Aguado, Angel Castro y Juan Godinez. Todos ellos ASESINADOS en 1936 por el Frente Popular (socialistas, anarquistas, comunistas y separatistas)

Dos años después de acabada la guerra, una persona reconoció a uno de los secuestradores de la familia Gamazo. El sujeto andaba tranquilamente por las calles de la capital.

Lo denunció y, tras ser efectivamente identificado y con un juicio justo, fue condenado a muerte y ejecutado.

A el hijo de puta hoy es reivindicado por asociaciones de Memoria Histórica como "asesinado vilmente por el fascismo". Igual hasta sus descendientes reclaman un jornalito... "¡Ay de mi pobre abuelito!".La verdad, la puta verdad, es que la guerra civil solo la deseaba un bando: la izquierda. Los "Golpistas" fueron aquellos convidados que no se resignaron a ser de piedra.

Y es lo que hay. Se ganó la guerra y además se ganó la paz... y eso es exactamente lo que los socialistas quieren ocultar.

Si en verdad eres un demócrata "full equipe" pásalo a cuantos puedas para que sepan exactamente quién inició la criminal guerra entre hermanos que los cobardes del PSOE quieren ocultar.

¿Quién tiene miedo a la verdad?

NOTA o SUGERENCIA:

No es una cadena, es una historia real, que el PSOE quiere ocultar, y que conviene compartir lo más que puedas, con quien tú quieras y por el medio que quieras.


miércoles, 10 de diciembre de 2025

Adiós a Alfonso Ussia

Hoy es el primer día distinto. Ayer fue el último contigo. Ya no te veré hasta que se muera la muerte —si es que lo hace alguna vez—. Desde hace cinco minutos sólo te encuentro en la memoria, al cruzar esa puerta entreabierta donde viven los días en que nada dolía. Te despido sin flores ni discursos: apenas el ruido del teclado negándose a aceptar la última frase. Este tintineo es tu despacho de García de Paredes. Entonces todo iba despacio y tú eras inmortal. Hoy suena a dos voces mientras escribo lo que ha cambiado desde hace cinco minutos.

Tú, que siempre despreciaste el sentimentalismo, has dejado todo blando, frágil. No por sorpresa, sino por esa punzada que deja lo que desaparece cuando aún era necesario. Sobre todo, en los tuyos, los ocho nietos que hoy pierden la inocencia de la tristeza, sin poder hacer nada para tenerte un rato más. Lo inevitable también es un respiro; un consuelo torpe ante lo que no tiene arreglo. Pasa con la literatura: leyéndote supe quién eras; escribiéndote puedo decirte adiós. Las verdades que duelen son las que fundan la literatura. Por eso importa.

Me enseñaste a no dar la lata, a que la honestidad no es virtud sino la manera de estar vivo, y que a veces callar es el único gesto elegante cuando todo alrededor es un desorden. El cáncer —esa bestia que muerde el tiempo— te obligó a encender cada cigarro como si fuera el último. Pienso en lo que te ha querido mi madre, Pilar, en la forma de sostenerte renunciando a todo lo demás. Y en el tío Javier, alquimista, leal, certero, inmenso. Ellos dos te alargaron la vida. Ella dice que has sufrido tanto estos meses que el purgatorio te sabrá a descanso. Yo respondo que, si en el cielo no sirven Beefeater, preferirás quedarte allí, apoyado en la barra del bar donde la última copa siempre es la primera.

Pienso en tu risa. Se mete por todas partes. Avanza sin ruido, como una madrugada de agosto en Ruiloba, cuando uno escucha su propia respiración y entiende, por un instante, que la vida es una cuerda floja entre dos silencios. Y me descubro hablándote por dentro, como hablan los niños antes de aprender que también se pierde. Esta conversación es un mandato en tu mesa del club Estrada, aunque una silla esté vacía y la tarde se haya quedado sin dueño.

Salgo a la calle y Madrid sigue a lo suyo, con esa indiferencia cansada de las ciudades que lo han visto todo. Y pienso que a ti te habría gustado: que el mundo no se detuviera, que no hubiera drama innecesario, que la vida continuara torpe y estupenda sin pedir permiso. Pronto llegarán los elogios, las semblanzas, las máscaras públicas del Ussía que fuiste: la prosa indomable; la risa inagotable; la década dorada de la radio; el madridista; el señor de Sotoancho; el dandi; el Cavia; el Ruano; el incorruptible. Para mí fuiste eso y también mi padre. Y escribo porque es la única forma de caminar contigo sin hacer ruido. Entre palabra y palabra encuentro migas de tu sombra, y eso basta —al menos hoy— para que no se me deshaga el alma entre los dedos.

«Que la muerte no es el final» está escrito en la morfina de una fe que no encuentro por ningún lado. Claro que lo es. Siempre lo ha sido. La vida es una tragedia: todas terminan igual de mal. Escribir es mi recompensa y fue tu mejor regalo. Hoy me siento extranjero en mi propia casa, en estas paredes llenas de marcos y retratos de Muñoz Seca, de Mingote, de ti. Todos quietos. Todos callados. Fuiste un Beau Brummel con chaqueta de Bel y Cía. No sé qué parte de ti era más del Puerto o de La Concha. Te perdías en Manuel del Palacio para volver siempre a Wodehouse, mientras recorrías La Jaralera entre Cádiz y Sevilla. En La Montaña decidiste quedarte, aunque nunca dejaste de pasear por un Madrid en blanco y negro, copa a copa, verso a verso. Siempre en el centro de la conversación. Con la risa por delante. Seductor, valiente, brillante. Sin una jodida arruga en la camisa. En Norteña se secó tu tinta, escribiendo hasta el último aliento. Sin saber —ni querer— hacer otra cosa.

Foxá, uno de tus poetas, dejó aquello de la «melancolía del desaparecer». Te lo oí tantas veces que ahora interrumpe el silencio con tu voz resignada: «Y pensar que no puedo, en mi egoísmo, llevarme al sol ni al cielo en mi mortaja; que he de marchar yo solo hacia el abismo, y que la Luna brillará lo mismo, y que ya no la veré desde mi caja». No puedo pedirte que vuelvas. Tampoco voy a inventarme consuelos. Te has ido, y eso es una frase que no admite adjetivos. Pero mientras escribo, algo tuyo insiste en quedarse: una anécdota, una forma de mirar, un resto de risa que no sabe disimular. Con eso continúo. Porque lo que duele hoy demuestra que sigues haciendo ruido donde ya no estás.

Y en esa confusión encuentro la manera de no perderte del todo.

 Alfonso J. Ussía

jueves, 27 de noviembre de 2025

Preludio de un Final

Los han llamado "Fachas con Toga".

¡Qué curioso! Cuando Juan Ramón Berdugo, miembro del tribunal que ha votado a favor de la condena al Fiscal General del Estado, escribió la sentencia de la Gürtel que destruyó el crédito del Partido Popular y acabó expulsando a Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno, no consta que Ione Belarra haya dicho que era una maniobra promovida por jueces fascistas.

Y cuando Antonio del Moral, otro integrante del tribunal que ha dado su voto condenatorio a García Ortiz, fue ponente de la sentencia que mandó a la cárcel al exmarido de la Infanta Cristina, Iñaki Urdangarín, por el Caso Noos, tampoco consta que alguien de la izquierda se haya puesto a hiperventilar. Todos se rompieron las manos a aplaudir. Entonces, la justicia era estupenda. Ahora ya no. Porque han condenado a uno de los suyos.

El nerviosismo que existe en la peña es porque se trata de la primera sentencia condenatoria del sanchismo. ¡La primera! 

Por delante quedan los juicios del hermano, el de Begoña Gómez, el de Abalos y Koldo, el de Santos Cerdán, y quizás otro por presunta financiación ilegal y blanqueo de dinero del Partido Socialista. Ya veremos.

Ahora se entiende mucho mejor por qué montaron la cloaca y encomendaron a una tal Leire a hurgar en los basureros y limpiarlo todo. ¡Todo! Porque fallaron en la operación para silenciar a los medios de comunicación no sometidos; fallaron en la operación para controlar a los jueces; fallaron en el intento para desacreditar a la UCO, en el intento de que fuesen los fiscales y no los jueces quienes instruyeran las causas en España, y también están perdiendo la batalla por controlar a la opinión pública. Desacreditar a los tribunales que van a juzgar todos esos casos pendientes, como ha sucedido en los últimos días con el Tribunal Supremo, será el penúltimo eslabón de la cadena. ¡El penúltimo! Falta por presenciar el juicio al Puto Amo.
Una de dos: O estamos asistiendo al final del sanchismo o al fin del Estado de Derecho en España. Los dos no son compatibles.

Nota: Hago una distinción entre "Sanchistas" y "socialistas". Hay muchos socialdemócratas que se sienten engañados y que han decidido cambiar su voto en unas próximas elecciones, si Sánchez se presenta como cabeza de lista del PSOE.

(Daniel Iglesias)

domingo, 9 de noviembre de 2025

El mundo al revés.

Agua de Trara

Por Miguel Platón

El mundo al revés

   Sea cual sea la sentencia sobre Álvaro García Ortiz, su caso esta pasando a los anales de la historia de la Justicia, en España y en cualquier otro país democrático.

   Ya es atípico que el Fiscal General del Estado no haya dimitido tras ser investigado por el Tribunal Supremo, pero la escenografía lo supera. Acude al juicio revestido con todos los atributos del cargo, para dar la imagen de que no se juzga a la persona, sino a la posición política que representa. Se sienta con las defensas y estas últimas están ejercidas por la Abogacía del Estado y fiscales que son subordinados suyos.

   Semejante esperpento, claro está, no ha sido diseñado por el pobre García Ortiz, sino por el Gobierno de Pedro Sánchez, es probable que por el mismo presidente, para transmitir un mensaje de poder y de prepotencia. Una muestra más de enfermiza psicopatía narcisista, que constituye una presión a los siete magistrados del Tribunal Supremo que decidirán la sentencia.

   Y si fuera un caso único en nuestra vida política… Reflejos de ese mismo mundo al revés están presentes en la decisión del PSOE de presentar como candidato a la presidencia de Extremadura a Miguel Ángel Gallardo, que ya tiene fecha -del 9 al 14 de febrero- para sentarse en el banquillo, junto con el hermanito artista del presidente -David-y algunos más.

   A Begoña Gómez, señora de Sánchez, se le acumulan las acusaciones, debido a la supuesta participación de funcionarios de la Presidencia del Gobierno en sus actividades económicas, pero los dirigentes que resultan ser subordinados de su hermano, empezando por el inefable ministro de Justicia, Felix Bolaños y siguiendo por la peregrina ministra Portavoz, Pilar “Mentiras”, insisten en que se trata de bulos y que no hay nada. Bulos menos consistentes han llevado a muchos a cumplir años de prisión.

   También es un caso de mundo al revés el empeño gubernamental en seguir en el poder sin disponer de mayoría parlamentaria. Sánchez  ha manifestado más de una vez el disparate de que se puede gobernar sin el apoyo del Legislativo, pero lo que parecía ser una mera especulación ha pasado a la cruda realidad, tras el anuncio formal de Junts de que rechazará todas las iniciativas parlamentarias del Gobierno sanchista, lo que aboca a éste a la parálisis política.

   Las declaraciones gubernamentales de que seguirán con la mano rendida carecen de valor. Los más importantes proyectos de Ley que han sido anunciados, incluso aprobados por el Consejo de Ministros y enviados al Congreso de los Diputados, carecen de viabilidad. Entre ellos los que amenazan al funcionamiento de la Justicia y los medios de comunicación.

  Carles Puigdemont, el golpista prófugo cuyo objetivo básico es la destrucción de la nación española, y con ello la Constitución y la democracia, se convirtió desde el inicio de la legislatura en el amo del corral, gracias a sus imprescindibles siete votos. Ahora es el amo del final de la legislatura, por la misma razón.

   ¿Elecciones generales a la vista? Es la conclusión lógica, pero esta última no es una exigencia política o una reclamación moral, sino que depende de los regates en corto que se les ocurran a Pedro Sánchez y los suyos.

  Los componentes de la banda nunca han vivido tan bien y tampoco dispondrán en el futuro de un pesebre tan bien abastecido, a costa de todos los españoles. ¿A dónde van a ir “Yoli” Díaz, los zánganos de Sumar y tantos centenares de asesores, altos cargos de empresas públicas y otros puestos que dependen de los nombramientos del poder?

  Resistirán como puedan la pérdida de sus privilegios, vinculados a que Pedro Sánchez siga residiendo en el palacio de la Moncloa, volando en Falcon y disfrutando de vacaciones de Lujo en La Mareta. A muchos de ellos sólo les tocan migajas, pero mejor eso que nada.