De todos es sabido que los sindicatos sólo protestan cuando hay un gobierno que no es de izquierdas, y que a los gobiernos de izquierdas sólo les protestan cuando se ven forzados a ellos porque no les queda más remedio.
De hecho al Señoritingo Shoemaker, o zapatero, le hicieron la huelga mucho después de que en España se hubieran superado los 4.000.000 de parados, y al gobierno del PP, como si fuera el causante de la dramática situación económica actual, heredada del anterior gobierno, que ahora en la oposición se rasga las vestiduras como si el asunto no fuera con ellos y no tuvieran culpa de nada, le han hecho una huelga general cuando todavía no llevaba ni 100 días en el poder, y además gozan del apoyo y respaldo de la mayoría de los españoles.
Está claro que de democracia entienden poco, bueno entienden, pero tiene como referente al PSOE de la II República que era poco demócrata, porque a menos de 100 días de la elección del PP, no se puede ir contra la voluntad de los ciudadanos y exigir que se haga lo que ellos, minoría, quieren. ¿No se han enterado que el pueblo lo que quería era un gobierno que hiciera algo?
A lo que iba. En este país se tiene la muy mala costumbre de subvencionar en exceso a sindicatos, patronales, asociaciones de consumidores varias, etc., en vez de fomentar que se autofinancien, como ocurre en otros países, o que al menos que cubran con sus propios ingresos el 80 % de sus presupuestos.
Lo que no puede ser es que los españoles paguemos con nuestros impuestos a unos señores para que nos monten una huelga general y no nos dejen trabajar, porque, ¡señores!, ¡a ver si se enteran!, que es tan constitucional el derecho a la huelga como el derecho al trabajo.
A lo que no hay derecho es a que un empresario tenga que pagar a un trabajador, liberado, al que no ha visto en su vida.
Tampoco hay derecho a que un representante sindical diga que debemos votar si queremos una Monarquía, cuando me parece que los ciudadanos votarían antes para librarse de los sindicatos, que actualmente, y en la mayoría de los casos, sólo defiende su sillón y su sueldo, mientras que el Monarca, por lo menos, realiza gestiones ante determinadas monarquías o gobiernos, para favorecer a la economía y empresas españolas.
Tampoco hay derecho a que un representante sindical tenga la cara dura de decir que el viaje que a relazado el Monarca a una cacería en Botswana, aunque invitado, no era el momento más adecuando, mientras él convocaba una huelga general desde un crucero de lujo pagado con sus sueldo si, pero que sale de nuestros bolsillos.
Resumiendo, que si el gobierno redujera al mínimo las subvenciones a sindicatos, patronales y asociaciones varias, y dejara de conceder ciertas ayudas a determinados piases que, estando como está España, ya no son tan pobres, el gobierno ahorraría cientos de millones de euros, que ayudarían a aliviar la maltrecha economía Española, y a reducir ese déficit galopante que sufrimos.
Lo de las Comunidades Autónomas es otro cantar, porque algunas comunidades como la Catalana o Vascongada se quejan, pero tienen más libertades e independencia que muchas estados de estados federales.
Creo que urge un cambio del modelo de estado que tenemos actualmente, casi tanto como una Ley de Huelga.