martes, 26 de marzo de 2013

Las nuevas generaciones de los partidos, qué pena me dan

Cuando veo las fotos de los políticos con chavales jóvenes detrás de ellos en las jornadas de nuevas generaciones me pregunto ¿Y estos tíos van a ser los políticos del futuro que rijan nuestro país? ¡Pero si no tienen ninguna experiencia laboral, ni de dirección, ni de nada de nada, solamente saben hacer pasillos, hacer la pelota y pegar empujones para subir en el escalafón.

La verdad, esas fotos me ponen muy nervioso y me da pena por ellos y por nuestro país. No me extraña que en política no dimitan muchos ¡si no saben hacer nada! ¡A dónde van a ir!

Que pena me dan los políticos y los aprendices de político. ¿Eso es todo a lo que aspiran en la vida?

jueves, 21 de marzo de 2013

El gobierno aprieta y asfixia al contribuyente

Soy consciente de que ahora, como el iluminado de Shomaker no tomó las medidas que había que tomar, cuando había que tomarlas, tendremos que realizar un esfuerzo mayor y más doloroso de lo que habría sido si se hubiera hecho en su momento.

Desde que entró el nuevo gobierno, “que no sabía el pufo que le dejaban”, no hemos hecho más que apretarnos y apretarnos el cinturón, de forma que, acudiendo a división de estratos sociales que se hacía antes, la burguesía (y los funcionarios) es la que está soportando de forma mayoritaria el ajuste económico que se está haciendo, lo que significa que la burguesía está desapareciendo y se está proletarizando. Vamos que en poco tiempo sólo quedará “la Nobleza” y “el proletario”.

Han subido el IVA, las gasolinas, la electricidad, el gas, el transporte, han recortado gastos sanitarios, las pensiones, el desempleo, han reducido o congelado salarios (¿alguien se puede sorprender porque haya bajado el consumo?), y ahora, a traición y sin avisar, nos clavan un nuevo impuesto, el impuesto especial de hidrocarburos sobre el consumo del gas, que es otro impuesto que se han sacado este año, y que te cobran junto con el consumo para luego aplicar el IVA sobre el total. Y yo me pregunto ¿se puede grabar este impuesto con el IVA?, y lo digo porque en vez de aplicar el IVA sobre el importe del gas consumido, lo aplican sobre el importe del gas consumido y el importe resultante de aplicar el impuesto especial de hidrocarburos. Esto es 100 € (consumo) + 6,5 € (IEH) = 106,5 €, sobre lo que se aplica el 21% de IVA.

¡¡El colmo de los colmos!! ¿hasta dónde llegará la paciencia del ciudadano?

miércoles, 20 de marzo de 2013

Los políticos al igual que el Cesar no sólo deben de ser honrados.........

Mires a la Comunidad Autónoma que mires encuentras corrupción por todos lados.

Los Pujol, Mas, el alcalde de Lloret de Mar, Pepiño Blanco, la alcaldesa PP en Alicante, el Sr. Bárcenas, el caso Balta en Orense, cuyo alcalde coloca a más de 100 familiares y su hijo le sucede en el cargo, y suma y sigue.

Duran y Lleida no dimite tras el caso Pallerols y tras condenar al partido por su financiación ilegal no ha dimitido tal y como dijo hace años que haría.

En el caso de Unió, el Fiscal pidió entre 11 años y 7 años para el que menos, y no ha ido a la carcel nadie. El FGE, Sr. Torres Dulce dice que no hubo trato de favor porque devolvieron los 380.000 € que se llevaron.

Todos se agarran a la manadurria como a un clavo ardiendo, porque claro, no saben hacer otra cosa y a dónde se iban a ir.

Tenía Esperanza Aguirre algo de razón en decir que la mayoría de políticos son honrados, aunque las minorías empañan la honradez de los demás, que ciertamente no hacen mucho por cambiar lo que ocurre y hay, y mucha razón al decir que deberían haber trabajado antes de ser políticos en una empresa, y con puestos de responsabilidad, además de que se deberían de eliminar las subvenciones a sindicatos, patronales y partidos.

Es imprescindible que se incie ya urgentemente una regeneración política, que lamentablemente no se percibirá hasta dentro de por lo menos 10 años.

sábado, 2 de marzo de 2013

Pío Moa: La verdad sobre la historia de Cataluña

CARTA ABIERTA DE PÍO MOA A ARTUR MAS.

'En su secesionismo late un racismo estrafalario' El historiador y analista especializado en la Segunda República y la Guerra Civil, recurre a su vasto conocimiento sobre España para desmontar las tesis del presidente de Cataluña.
Sr. Mas:

Quiero recordarle algunas cosas que usted conoce pero prefiere olvidar, y sobre todo hacer olvidar a los demás. En primer lugar, usted está atacando a Cataluña. A la Cataluña real e histórica que, mal que le pese, ha sido y se ha sentido siempre parte de España. No es esta carta una lección de historia, pero sí debo recordarle algunas distorsiones básicas en las que ustedes apoyan su separatismo. La Marca Hispánica –ya el nombre lo dice todo – englobaba el norte de las posteriores Cataluña y Aragón, cuyos habitantes eran conocidos por hispanos o godos, las dos palabras con sentido idéntico entonces, y nunca se sintieron a gusto con el poder franco. Cuando empieza a hablarse de catalanes –en el siglo XII – es en el contexto de las empresas bélicas de la corona de Aragón, de la que formaba parte la naciente Cataluña, que nunca quiso declararse reino y se comprometió, como el resto, en la tarea de la Reconquista. Ni siquiera en el siglo XIV, cuando alcanza su mayor dinamismo, dejó Cataluña de considerarse
parte de la corona aragonesa, sin pensar en secesión o independencia. Y también como parte de Aragón se integró en la España reconstituida de los Reyes Católicos. Y así hasta hoy, con el breve período de sumisión a Francia en el siglo XVII, causado por la traición de algunos oligarcas y muy penoso para el pueblo catalán y que redundó en la pérdida de parte del territorio. La Guerra de Sucesión por el trono de España, a principios del siglo XVIII no fue de Secesión, como ustedes intentan hacer creer, sino todo lo contrario; y Casanova, el héroe de las “libertades catalanas” se asombraría de la manipulación grotesca que ustedes han hecho con su persona.

Por cierto, ustedes llaman “libertades catalanas” al régimen feudal más opresivo de España, que por ese carácter motivó guerras civiles, bandidaje endémico y empobrecimiento secular de la región que durante parte del siglo XIV había sido quizá la más próspera de la Península. Precisamente la pérdida de semejantes libertades volvió a abrir paso a la prosperidad a los catalanes, beneficiándose extraordinariamente de la pertenencia a España y beneficiando de paso al resto de ella.

Sus distorsiones han llegado a extremos alucinados como pretender que la última Guerra Civil enfrentó a España con Cataluña. No sólo fue guerra civil entre catalanes, como entre los demás españoles, sino que la mayoría de los catalanes, harta de la siniestra experiencia revolucionaria-separatista, recibió con entusiasmo a los nacionales. Los suyos, señor Mas, no hicieron más que entorpecer con sus aventuritas y usurpaciones el esfuerzo común del Frente Popular, como denunció Azaña; aparte de maniobrar con felonía lo mismo con Roma o  Berlín que con Londres o París. Sus paisanos encuadrados en el ejército del Frente Popular mostraron muy poco entusiasmo, mientras que los que lucharon en el bando nacional se portaron a menudo como héroes. Y la abundancia de carteles llamando a los obreros a trabajar duro por la causa prueba justamente que los obreros trabajaban poco por esa causa. Podría señalar mil datos más, demostrativos de las falacias en que ustedes apuntalan sus historias.

Después, lo cierto es que nunca prosperó tanto Cataluña –con el resto del país – como en la época franquista. Esto es un hecho perfectamente medible y constatable. Y sólo ver los documentos gráficos de las multitudinarias acogidas a Franco en Barcelona y otras ciudades permite entender hasta qué punto falsea la realidad la pretensión de una sociedad oprimida y resentida, como ustedes la pintan. Una sociedad en que la resistencia separatista prácticamente no existió, pese a tener, según ustedes, los mayores motivos. La oposición real al franquismo tuvo ahí, como en el resto de la Nación, carácter obrerista y comunista. Otra cosa es que en la democracia posterior fueran ustedes los mayores beneficiarios, y lo fueran con protección y estímulo, no debe olvidarse, de Madrid. Ustedes no han contribuido a las libertades, nacidas de la evolución del anterior régimen “de la ley a la ley”, sino que simplemente las han aprovechado. Y perjudicando la democracia con sus fobias a España, sus intentos de proscribir el español común de la vida pública, perjudicando a la mayoría de la población, mientras degradaban el catalán a vehículo de sus manías y disparates. Han inventado la consigna del catalán como idioma propio, implicando que el español común era extraño. El catalán es la lengua originaria de Cataluña, cierto, pero nunca el castellano fue del todo extraño a ella, y hoy lo es menos que nunca: un idioma propio, como el catalán. De hecho la parte mayor y probablemente mejor de la literatura y otras manifestaciones culturales catalanas, se ha expresado y expresa en el idioma común a toda la Nación.

No hace falta aquí extenderse más: simplemente constatar que, contra el falso problema que ustedes plantean, los catalanes, a través de los siglos, han sido y se han sentido parte de España.

Ustedes se rebelan ante este hecho indudable y decisivo, que condensa miles de otros hechos, y desprecian a las generaciones anteriores que nunca encontraron oposición entre su región y la Nación española. Y hay que preguntarse: ¿por qué ese empeño en la secesión? ¿Es que son ustedes tan magníficos y representan una alternativa tan espléndida que valga la pena romper con la Cataluña histórica, y dividir y debilitar a toda España? Les diré lo que ustedes, en el fondo, saben bien: ustedes tienen muy poca talla de estadistas, de personas clarividentes o de figuras heroicas. Han tenido que inventarse un Casanova a su (mal) gusto, y sus personajes inspiradores tienen algo de lamentable, de demagógico e insustancial. Así Prat de la Riba, empeñado en convencer y convencerse de que los catalanes no podían entenderse con los vascos, andaluces o gallegos y que debían preferir la compañía de sus perros. O un perturbado como Macià y sus empresas tartarinescas; o Companys, presidente de una de las peores épocas históricas de Cataluña, corresponsable de aquel período de crímenes. Y tantos más. Como ahora los Pujol con sus chanchullos, los Carod, los del Palau, usted mismo… Mírense al espejo: ¿podrían ustedes llevar a Cataluña a otro sitio que no fuera un desastre? Lo más gracioso es que ustedes pretenden que criticarles equivale a “atacar a Cataluña”. ¿Tanto desprecian, en el fondo, a su región y a su historia para equipararlas a ustedes mismos? El único personaje de verdadera talla que ha dado la tentación secesionista, Cambó, evolucionó en un sentido mucho más razonable hasta apoyar a Franco en la crisis histórica causada, entre otras cosas, por los delirios de Companys y similares. Como apoyó a Franco lo más destacado de la intelectualidad catalana: D´Ors, Dalí, Valls Taberner, Sert, Agustí, Pla… Y otros muchos, que, sin apoyarlo, vivieron perfectamente y sin problemas en aquel régimen.

Señalar estas cosas, tan “incorrectas” desde un punto de vista hoy muy frecuente, resulta esencial porque solo una memoria veraz del pasado podrá orientarnos razonablemente en el presente, mientras que una visión falsa solo producirá desatinos.

Algo más. Desde el principio los separatistas dedicaron sus mayores esfuerzos a injuriar e insolentarse con el resto de España o con la región castellana. Lo expresó el fundador práctico del separatismo, Prat de la Riba, al preconizar, textualmente “el odio” para lograr sus objetivos: “Rebajamos y menospreciamos todo lo castellano, a tuertas y a derechas, sin medida”. Lo que, de modo más eufemístico, explicó Cambó al hablar de “algunas exageraciones y algunas injusticias” en su propaganda. Esa mezcla de insidias, injurias abiertas e invenciones calumniosas, continúa hoy.

El objetivo es doble: exaltar a los catalanes más sugestionables y provocar una reacción simétrica de aversión e injurias en otras regiones, a fin de pasarse por víctimas. Su táctica explota de modo enfermizo dos sentimientos primarios: el narcisismo y el victimismo. Algo muy peligroso, como sabemos por la experiencia nazi, por poner un ejemplo. Y no cito el ejemplo porque sí, ya que en el fondo de su secesionismo, señor Mas, en la exaltación sin medida de lo que llaman “hecho diferencial”, late un racismo estrafalario. Hoy no es de buen tono, como en tiempos de Pompeu Gener o del propio Prat, invocar una raza especialmente imaginaria, pero la idea, como en los secesionistas vascos, yace inconfesadamente en el núcleo de sus manías. Una sátira de Boadella lo expresaba bastante bien. Incluso han invocado la industria catalana como prueba de una diferencia racial. Pero esa industria catalana no debió nada al separatismo, fue construida por catalanes con iniciativa y con la protección, incluso sobreprotección de los Gobiernos nacionales, aprovechando el mercado español y la mano de obra barata, catalana y de otras regiones. Al examinar sus pretensiones, siempre encontramos los mismos dislates.

¿Comprenden ustedes, además, de lo que supondría la secesión? Y no me refiero a las pérdidas económicas ni me explayaré sobre su corrupción –en la que tampoco son ustedes únicos – sino a otras consecuencias de mayor alcance. Sus intentos van a la par, y en parte coordinados, con los de otros políticos parecidos a usted en Vascongadas, en Galicia, en Valencia, en Andalucía y otras regiones. Su éxito solo convertiría a España en unos nuevos Balcanes, en un mosaico de pequeños estados impotentes, resentidos y mal avenidos entre sí, y objeto del juego político de las verdaderas potencias.

Por ese fin estúpido y nefasto trabajan los apóstoles de la disgregación de España. Tengo la impresión de que usted y los suyos no recapacitarán, porque han ido ya muy lejos en ese funesto camino, pero al menos alguien tiene que cantarles algunas verdades.

Pío Moa

viernes, 1 de marzo de 2013

Los Sindicatos también son parte del problema

Sí, los sindicatos son como los partidos políticos, o peor, ya que están totalmente politizados, y encima tienen menos afiliados, y viven del cuento y de las subvenciones que salen de nuestros impuestos.

Si los sindicatos se tuvieran que mantener con las cuotas sindicales de sus escasos afiliados, que cada día son menos porque se dan cuenta de que estos van a lo suyo y no les representan, desaparecerían o tendrían una presencia testimonial.

Donde se ha visto que los españoles paguen con sus impuestos a un grupo de señores que se dedican a hacer la vida imposible al resto en nombre del derecho a la huelga, importándoles muy poco el derecho al trabajo de la mayoría.

Para colmo, estos señoritingos, que como buenos políticos ganan una pasta y están totalmente aburguesados, van de progres y de trabajadores, y al igual que los políticos, muchos de ellos no han pegado un palo al agua en su vida. Estos señores van de trabajadores, pero les importan un bledo los trabajadores y parados. De hecho, con el nefasto Zapatitos, los sindicatos no dijeron nada ante el galopante incremento del paro en España, porque claro, estaban contando el dinero que Rodriguez les metía en los bolsillos, que esa ha sido la forma que ha usado siempre el partido socialista para tenerles calladitos.

Mientras, el Tribunal de Cuentas, ni puede controlar el dinero que los Españoles les damos en forma de subvenciones, ni puede pedirles cuentas de que hacen con ese dinero y si de verdad lo utilizan para dar los cursos que se supone que dan.

Lo sindicatos se han convertido en una mafia que solo mira por sus intereses, y que con nuestro dinero paga a manifestantes profesionales, o paga autobuses para traer manifestantes/liberados (pagados por las empresas pero que nunca han trabajado) del sindicato a hacer bulto y montar el follón.

Pongamos un ejemplo muy concreto, el Metro de Madrid. La dirección, con el fin de salvar 700 puestos de trabajo (el mío y el de otros ya no, porque los han amortizado), ha propuesto una reducción de los salarios de un 10% (ya me habría gustado a mi que me lo redujeran y seguir trabajando), reducción de los días libres de seis a tres, y aumento de la jornada anual de trabajo en unas 50 horas, si no recuerdo mal.

¿Y con que se descuelgan los sindicatos? ¡Con una subida del 1,5 %!, más o menos, y con la amenaza de huelga si no se atienden sus peticiones.

A los sindicatos les dan absolutamente igual los 700 trabajadores que se puedan ir a la calle, porque ellos como miembros del Comité de Empresa son los últimos en despedir, vamos que se irían sólo cuando cerrara la empresa, pero no les da igual que les quiten el 10%, eso bajo ningún concepto que afecta a sus bolsillos y su puesto no peligra. Son conocedores de que el Metro es millonariamente deficitario, y que al igual que los sindicatos se irían al garete si vivieran de las cuotas sindicales, el metro, con las actuales tarifas y sin la subvención de la Comunidad de Madrid tendría que cerrar. Vamos que lo que pide la empresa está más que justificado y sería defendible en los Juzgados de los Social.

Me temo que los sindicatos subvencionan a los conductores, únicos que pueden conseguir que la huelga sea un éxito, en forma de los hoy famosos sobres, con ese dinero que pagamos los Españoles en impuestos, para que puedan aguantar los descuentos salariales que les hace la empresa por no acudir al trabajo.

Se han acabado los tiempos en que el dinero fluía con alegría y la gente lo gastaba sin control ni cabeza, los tiempos en que papá Estado/Comunidad/Municipio lo “pagaba” (así deben los cientos de miles de millones que deben) TODO sin problema, hasta que ha tenido que decir ¡basta, se terminó la fiesta!

Así, los sindicatos con las huelgas, pagados con nuestro dinero, impiden o dificultan que podamos ejercer nuestro derecho constitucional de trabajar. Bueno, a los que aún tiene trabajo.

Dentro de poco pasará como en el chiste: “¡¡Hoy al salir del curro he atropellado a un unicornio!! No jodas ¿Tienes curro?”.