viernes, 17 de febrero de 2012

Irene Villa, un ejemplo de superación y lucha


Lo cierto es que antes de que Irene apareciera en la prensa con motivo de su avanzado embarazo, ya había aparecido varias veces en los medios de información.

Concretamente, yo la vi hace unos meses en Vaughan TV, donde Alison, encantadora profesora de inglés, le hacía una entrevista en inglés.

Lo cierto es que ahí descubrí la infinidad de actividades en las que está metida, y los deportes que practica, ski y buceo, entre otros, a pesar de sus minusvalías.

Es cierto que por lo mediático del salvaje atentado terrorista que sufrieron ella y su madre, han recibido más atención, y lógicamente más dinero, que otras personas que tienen una minusvalía similar, pero consecuencia de otra desgracia distinta.

Aún así, eso no es óbice para destacar sus ganas de luchar y de vivir, su afán de superación y de llevar una vida tan normal como cualquier otra persona, ¡de ser madre! Sin ningún complejo y sin ninguna sensación de que ella no lo vaya a poder hacer igual o incluso mejor que otras madres que cuentan con todas sus extremidades y órganos, esto es, sin ninguna minusvalía.

Para mí, Irene es una chica digna de halago y de mención, y debería de ser un ejemplo a presentar en la sociedad actual, donde el esfuerzo, la superación y el espíritu de lucha han desaparecido, porque se premia, en muchas ocasiones, al vago, al pelota, al que busca resultados aprovechándose del esfuerzo de los demás o la Ley del mínimo esfuerzo.

Algunos casos como el suyo, o más trágicos, se pueden encontrar en Internet, y como alguno hace, van por los colegios para ensalzar esas virtudes, que son tan necesarias en una sociedad cada día más competitiva, demostrando que no hay que rendirse ante nada.

Antes que todos esos adjetivos, hay uno fundamental, que es el primero que debe de surgir ¡la voluntad!

Desde esté humilde espacio, mi más sincero respeto y admiración a todos/as las Irene Villa que día a día luchan por seguir adelante.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Amistad/Familia ¡Divino tesoro!


En los tiempos que corren, poder disfrutar del apoyo y amor de la familia, así como de una amistad verdadera y sincera, es un auténtico privilegio del que no muchos pueden disfrutar. Los verdaderos amigos los cuentas con los dedos de una mano, y si tienes mala suerte igual te sobran dedos.

En la sociedad actual, en la que no se valora ni el esfuerzo ni la fidelidad, sino que lo que prima es la Ley del mínimo esfuerzo y el venderse al mejor postor, nos encontramos tristemente con el  “Do ut des” -Doy para recibir o doy para que tú me des– carente de generosidad, y por su puesto de que pueda haber una verdadera amistad.

Qué común es encontrarte con que aquellas personas a quienes consideras amigos realmente no lo son, son simples conocidos que jamás harán nada por ti si no piensan que pueda recibir algo de ti a cambio, que puedes ser un contacto interesante de quien poder sacra algo en un momento dado.

Incluso tú, dentro de tu generosidad puedes hacer cosas sin esperar nada a cambio, y a la persona a la que le has hecho el favor/gestión, aunque pueda, nunca de lo de volverá, es más, considerará “que no está en deuda contigo”, que tú realmente no le has hecho un favor, que lo que ha conseguido o logrado ha sido por lo bueno/a y competente que es, por su valía, pero en ningún caso porque tú le hayas hecho un favor. En adelante puede surgir el si te he visto no me acuerdo, pensando esa persona que tu res como ella, y que le vas a pedir que te devuelva el favor.

En una sociedad tan mercantilizada y en la que se han perdido los valores tradicionales, en parte fomentado desde las instancias gubernamentales, lamentablemente nos encontramos con una sociedad egoísta en la que ayudar al prójimo, o incluso ser honrado con él, está fuera de lugar.

No me extraña que Diógenes dijera “Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro”.

Afortunadamente todavía quedan personas honradas, generosas, que se esfuerzan, y desinteresadas que nos permiten tener una cierta confianza y esperanza en las futuras generaciones.