miércoles, 8 de febrero de 2012

Amistad/Familia ¡Divino tesoro!


En los tiempos que corren, poder disfrutar del apoyo y amor de la familia, así como de una amistad verdadera y sincera, es un auténtico privilegio del que no muchos pueden disfrutar. Los verdaderos amigos los cuentas con los dedos de una mano, y si tienes mala suerte igual te sobran dedos.

En la sociedad actual, en la que no se valora ni el esfuerzo ni la fidelidad, sino que lo que prima es la Ley del mínimo esfuerzo y el venderse al mejor postor, nos encontramos tristemente con el  “Do ut des” -Doy para recibir o doy para que tú me des– carente de generosidad, y por su puesto de que pueda haber una verdadera amistad.

Qué común es encontrarte con que aquellas personas a quienes consideras amigos realmente no lo son, son simples conocidos que jamás harán nada por ti si no piensan que pueda recibir algo de ti a cambio, que puedes ser un contacto interesante de quien poder sacra algo en un momento dado.

Incluso tú, dentro de tu generosidad puedes hacer cosas sin esperar nada a cambio, y a la persona a la que le has hecho el favor/gestión, aunque pueda, nunca de lo de volverá, es más, considerará “que no está en deuda contigo”, que tú realmente no le has hecho un favor, que lo que ha conseguido o logrado ha sido por lo bueno/a y competente que es, por su valía, pero en ningún caso porque tú le hayas hecho un favor. En adelante puede surgir el si te he visto no me acuerdo, pensando esa persona que tu res como ella, y que le vas a pedir que te devuelva el favor.

En una sociedad tan mercantilizada y en la que se han perdido los valores tradicionales, en parte fomentado desde las instancias gubernamentales, lamentablemente nos encontramos con una sociedad egoísta en la que ayudar al prójimo, o incluso ser honrado con él, está fuera de lugar.

No me extraña que Diógenes dijera “Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro”.

Afortunadamente todavía quedan personas honradas, generosas, que se esfuerzan, y desinteresadas que nos permiten tener una cierta confianza y esperanza en las futuras generaciones.

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