lunes, 25 de febrero de 2013

El negocio de las petroleras

La verdad es que el tema de los combustibles es un tema que me tiene un poco obsesionado, y supongo que será porque vivo fuera de Madrid, en un sitio mal comunicado por el transporte público, y al depender mucho del coche, la gasolina es un gran gasto para mi familia.

El precio de las gasolinas es algo que no se mueve por la lógica, y desafortunadamente creo que se mueve por el afán de enriquecerse, más y más, por parte de las compañías petroleras (Repsol, Cepsa, BP y Galp), que en España tienen un claro oligopolio, ya que entre ellas concierta precios, forzando a las estaciones de servicio a no rebajar ni un céntimo a los precios que ellos les marcan.

Así nos encontramos con las siguientes curiosas situaciones:

  • El petróleo baja, suben las gasolinas en surtidor.
  • El Euro mejora su paridad sobre el Dólar, moneda con la que se paga el petróleo en el mercado internacional, las gasolinas suben en surtidos.

Por poner un ejemplo, la semana pasada el petróleo Brent bajó 3 dólares, y el Euro mejoró su paridad con el Dólar, haciendo más baratas las compras en Dolares para los países de la zona euro, con lo que todo el mundo pensaría, la gasolina / gasóleo redujeron su precio. Pues no, error porque subió.

Cualquier alma cándida pensará, bueno, cuando baje mucho el precio y mejore más la paridad euro/dólar seguro que baja el precio de inmediato. Pues no, tarda mucho en bajar.

Y todo es todo esto obviamente ocurre con el beneplácito del Mº de Industria / gobierno, que en el fondo se frota las manos ya que, a mayor precio, mayor recaudación de impuestos.

No se puede olvidar que más de la mitad del precio de las gasolina ¡¡¡son impuestos!!!.

Para colmo el sábado leo en el periódico El Mundo: “Cerco a las Petroleras. Prohibido por Ley que recomienden los precios de la gasolina” Y digo para colmo, porque cuando eso lo hacen otras empresas u organizaciones, Competencia se encarga de multarlas por alterar la libre competencia del mercado. Lo cierto es que si las acribillaran a multas, y de verdad el Mº de Industria estuviera interesado en controlar las subidas de las gasolinas, otro gallo cantaría, pero si no hay voluntad (where there’s a will, there’s a way), esto se convierte en el corralito de las petroleras que ya se encargan de subir los precios justo antes de los grandes movimientos de vehículos, como el verano, Semana Santa y Navidad. Pero claro, eso a Industria y competencia les parece normal.

Como he dicho ya en otra inserción, y reitero, la Ley no es igual para todos, porque no todos somos iguales ante la Ley. Los ricos van por fuera. Que asco de país y de políticos tenemos.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Ángeles Caso: ¡Pero que razón tienes!

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

¡Lo que yo decía!

Como ya adelante en una de las opiniones que vertí en este blog, “No todos somos iguales ante la justicia”, tras las últimas noticias aparecidas en la prensa se confirma esta afirmación.

Una pobre mujer que se encuentra una cartera abandonada, y utiliza la tarjeta de crédito, mal hecho aunque sea  por necesidad, y se gasta 193 € en pañales y comida para sus hijas, una vez que la pillaron, y cinco años después, ¡¡ole esa rápida y ágil (in)justicia que sufrimos!! la condenan a dos años y medio de cárcel (con dos y por no tener antecedentes penales se habría librado de ir a la cárcel) a pesar de haber sido perdonada por la propietaria de la cartera. La verdad que esto demuestra la poca cordura y sentido común de la mayoría de los incompetentes jueces y fiscales que padecemos.

Afortunadamente la presión de los medios ha hecho que en tiempo record consiga un indulto, porque manda narices que el conductor Kamikaze, que era un político, que mató a otro conductor en Valencia, recibió el indulto, ¡¡y había matado a una persona en un acto temerario!!

La verdad es que este indulto está envuelto en un halo de sospechas, no sólo por ser un político del PP Valenciano, sino porque el hijo del ministro de Justicia trabaja en el despacho que llevó el asunto. ¡Pero que bonito!

Por otro lado encontramos a delincuentes comunes, muchos de ellos ilegales en España, que ya es un delito, que salen del calabozo cada dos por tres, siguen delinquiendo pero nunca van a la cárcel, u otros como Urdangarin, el ex Presidente de Bankia, Miguel Blesa, La ex directora general de CAM, María Dolores Amorós, o el Señorito Rodríguez Zapatero y otros tantos, que han robado a espuertas o se han dejado a un banco semiarruinado por su nefasta gestión, o se han adjudicado indemnizaciones millonarias, o han dejado un país al borde de la ruina y el caos, y no les pasa NADA, y además, no devuelven ni un céntimo de lo que se han llevado.

En fin, una vergüenza que nos demuestra que no todos somos iguales ante la Ley, y que la Ley/Justicia es un mastodonte fuera de lugar.

Es deprimente, y desde luego te invita a dejar está mierda de país, donde la falta de formación, esfuerzo, moral o escrúpulos, ética, principios, nos han llevado a una sociedad poco formada política e intelectualmente, y a que la gente critique a los políticos por robar, y tienen razón, pero por otro lado defrauden a Hacienda, engañen al estado cotizando menos por algún trabajador, incluso sin darle de alta en la Seguridad Social, o faltando al trabajo pero fichando alguien por él/ella, o estando dos horas de café/gestiones particulares, o cobrando el paro y trabajando, etc, etc. Eso sin embargo si es excusable y justificable.

Por ese camino estamos avocados al fracaso.