jueves, 26 de junio de 2014

Publicidad Agencia Tributaria / Hacienda

Desde hace unos días podemos ver en televisión anuncios en los que te dicen claramente que no pagar el IVA en una factura repercute en los servicios que luego esperas recibir como infraestructuras, sanidad, educación, etc., siempre que no te veas obligado a ir, si te lo puedes permitir, a los más eficientes y eficaces servicios privados.

Efectivamente el anuncio tiene toda la razón, y podríamos aplicar el siempre sabio refranero español que dice “manos que no dais, manos que esperáis”, que en este caso haría referencia a los que dejan de pagar algún tipo de impuesto, y que luego son los que más se quejan y exigen.

Cuantas veces nos hemos tenido que morder la lengua mi mujer y yo en cenas con amigos, mayoritariamente empresarios o profesionales liberales (que escapan de las devoradoras y recaudadoras fauces de la hacienda del tipo que sea), que se quejaban de los malos servicios de la sanidad, o de lo mal que están las carreteras, o de..... cuando en multitud de ocasiones te comentan lo mucho que defraudan, o lo que tienen que hacer para pagar menos o les salga a devolver, mientras que los cuatro pringados asalariados que estamos allí, que no tenemos escapatoria y que hacienda nos saca hasta el último aliento, porque no nos podemos escapar, en realidad somos los que mantenemos todos los servicios que ellos usan aun ganando menos que ellos.

Pero a lo que iba, el anuncio tiene toda la razón, pero en los tiempos que corren me parece del todo inoportuno o de limitadísima eficacia, y hay que tener en cuenta dos cosas que pueden llevar a que la gente defraude más en estos momentos:

1.- Porque la gente no llega a final de mes, y si viene un ñapas (olvídate del servicio oficial) a arreglarte algo a casa, me temo que si puedes ahorrarte los impuestos, que suponen la quinta parte del precio que te toca pagar, pues te lo ahorras, y con ese dinero puedes pagar otra ñapa, o comida, o la siempre barata gasolina (más de la mitad de su precio son impuestos).

Yo invito a quien lea este blog, que en las facturas que paga mire que parte corresponde a impuestos, y se llevarán las manos a la cabeza. Por ejemplo, factura de Movistar Fusión 64,61 € de los que 11,21 € son impuestos; factura de electricidad 157,60 € de los que sólo 80,92 € son de consumo eléctrico y 76,68 € de impuestos y otros conceptos; factura de gas 214,44 € de los que sólo 155,53 € son de consumo de gas, y 58,91 de impuestos.

2.- Porque si los que tiene que dar ejemplo, esto es, la privilegiada casta política, la mayoría sin formación, te dicen que hay que pagar impuestos, y ellos mientras se dedican a engañar, defraudar o, en ocasiones, hasta robar, como no lo vas a hacer tú que no llegas a final de mes o te van a embargar la casa.
Si yo llevo toda mi vida viendo robar a mi padre ¿qué será lo más probable que haga yo cuando deje el hogar paterno?
Hay que dar ejemplo, y en este país eso no existe, y para colmo, cuando alguno de estos sin vergüenzas cae en manos de la justicia, o se libra, o la sanción es tan leve que justifica que merezca la pena robar.

Y al final resulta que con todo lo que pagas de impuestos (y más ahora que para salir de la crisis creada por los bancos, en la que, para solucionarla, lo más fácil es subir impuestos a los de siempre), no te queda más remedio que coger autopistas de peaje, si quieres llegar al trabajo a tiempo y no levantarte una hora antes de lo normal para evitar los macro atascos, o ir  a la sanidad privada para que el especialista o la prueba diagnóstica no te atienda o se realice en seis meses, o ir a la enseñanza privada si quieres que a tu hij@ no l@ adoctrinen, y le den una enseñanza de calidad en la carrera que realmente quiere cursar, o......

En resumidas cuentas, te lo ponen muy fácil para defraudar siempre que puedas.


¿Y de verdad quieren que en el país de la picaresca y en el que se aplaude al que más engaña no se defraude? Creo que el publicista que ha hecho el anuncio no sabe en qué país vive.

jueves, 12 de junio de 2014

APRECIAR LAS COSAS EN SU JUSTA MEDIDA

Ayer lloré por no tener los zapatos de marca que quería pero vi a un hombre dándole gracias a Dios sin tener sus pies.
Me quejo porque Dios no me dio los ojos color café  pero vi a un ciego decir gracias por un nuevo día.
Me enojo cuando tengo que caminar porque me canso, mientras un muchacho acelera el paso en su silla de ruedas para no ser una carga para nadie.
Me da pereza levantarme mientras otros luchan en una cama de hospital conectados a una máquina de la cual depende su vida.
Si eres agradecido medita sobre ello, y piensa en lo que en realidad te falta y no valoras lo que tienes.
Nos atrevemos a mandar chistes y fotos, pero no nos atrevemos a dar gracias a Dios por nuestros amigos y familiares.
No hay silencio que Dios no entienda, ni tristeza que él no sepa, no hay amor que él ignore, ni lágrimas que no valore.
Por último, querría resaltar algo muy habitual en los tiempos que corremos, y es que parece que si tienes éxito profesional o académico, incluso en los tiempos que corren a si tienes trabajo, la felicidad está asegurada. Pero eso no es así, ignoramos nuestro más valioso tesoro, la salud y la familia, porque lo tenemos, lo damos por descontado, pero cuando eso falla o falta ¡ahí sí que somos infelices y tenemos un grave problema! ¿trabajo? Siempre se podrá acabar de cualquier cosa, pero ¿salud? Bendito e ignorado tesoro.