martes, 27 de septiembre de 2016

La mentira del optimista

Lo cierto es que a mí siempre me han dicho que soy un pesimista, a lo que yo siempre respondo que un pesimista es un optimista bien informado, o visto de otra manera, soy realista.
Hay algunas personas que no les gusta ni ver la realidad ni aceptar la evidencia, y prefieren que les mientas, aunque luego se lleven una desilusión o se estrellen. Prefieren decir que todo es posible, aunque sepan que no, para quitarse algo/alguien de encima, o tener la falsa esperanza de que algo se puede hacer o va a salir bien.

Sin ir más lejos, la semana pasada me preguntaron, “somos cuatro personas para el viaje de este fin de mañana (iban en un Toyota Yaris de 2003 cuya capacidad es la de un Renault Clio o un Opel Corsa), ¿cómo podemos hacer para que nos quepa el equipaje ene l coche?” La respuesta fue la de una persona realista y con capacidad espacial “pues como no se quede un en tierra”. La reacción fue bastante virulenta, diciendo que era muy negativo, y si me lo preguntaban era en busca de soluciones y observaciones positivas.

Entonces yo me pregunto ¿qué debía haber respondido? No tenéis problema, metéis las tres maletas en el maletero y una dentro con vosotros, aun a sabiendas de que en ese maletero no caben más de dos trolley y algún paquete pequeño suelto. Ese es el optimismo que busca el optimista, el alejarse de la realidad y dar una respuesta falsa que, cuando llegue el momento solo traerá problemas, por lo inesperado de la situación.
O los falsos ánimos a la hora de buscar trabajo, o en caso de una enfermedad, o……. Es obvio que en esos casos no puedes decir cuál es la cruda realidad, y te tienes que limitar a dar una respuesta piadosa y moderada, porque el exceso de optimismo puede volverse en algo negativo.

Lo siento, y es posible que sea un defecto, pero prefiero ver el vaso medio vacío a verlo medio lleno, porque para mí, no hay mayor decepción que una esperanza frustrada.


Ser realista y práctico, para mí, es mejor que ser optimista y muy estético.

martes, 6 de septiembre de 2016

PSOE ¿Quo Vadis?

Lo cierto es que en las últimos meses y últimas semanas estamos viendo un PSOE desconocido, intransigente, intolerante, y que no tiene nada que ver con el Socialismo ejercido por Felipe Gónzalez, con cuyo gobierno empezó una corrupción que no ha parado hasta el día de hoy, ni con el inútil e inepto dialogante de José Luís Rodríguez "El Puma".

El actual PSOE esta liderado por un inespertísimo Pedro Sánchez, cuyo único objetivo es resolver su futuro accediendo a la Moncloa, aunque sea solamente durante un mes (luego a cobrar el nada despreciable sueldo del Consejo de estado por haber sido Presidente), y, con un rencor y revanchismo absurdo, impedir que el PP llegue otra vez al gobierno aunque sea cabreando a los Españoles y dañando gravemente a nuestra economía.

Los llamados Barones del PSOE le están dejando y dejando hacer, a pesar de estar comprobando, una y otra vez, que su nefasta política y gestión está llevando al PSOE a tener una posición residual y sin importancia en la política Española.

Hoy día 6 de septiembre, en un acto más de burla a los Españoles, ha citado a Mariano Rajoy para ¿aparentar que si no se forma gobierno no es por su culpa? ¿para justificarse ante su partido y mostrar un inexistente talante negociador?

Lo cierto es que pudo negocia con el PP hace unos días, y considero su encuentro como prescindible, porque curiosa y sorprendentemente él, y parece que también el partido, quieren ir a unas terceras elecciones que piensan que les auparan y les levantarán de sus reiterados decepcionantes resultados electorales de diciembre de 2015 y junio de 2016.

Esperemos que rectifiquen a tiempo, porque podríamos encontrarnos ante la casi total desaparición del PSOE del mapa político nacional.

¿Quo Vadis PSOE?