martes, 28 de diciembre de 2021

De estos polvos….

 .... vendrán los lodos.

No veo ni descontento ni protestas por la preocupante situación económica del país. Más bien se percibe a la gente silbando con las manos en los bolsillos creyendo y aceptando todo lo que sale de la maquinaria propagandística de este gobierno social comunista.

Pues bien, con una deuda pública disparada, mayor que la que se dejó tras la guerra civil, con un BCE que a partir de enero ya no podrá comprar más deuda española, con  unos tipos de interés que debido a la inflación no se podrán mantener tan ridículamente bajos durante mucho tiempo, con el precio de la energía desbocada (electricidad, gas, combustible), con un déficit preocupante y con una inflación que parece va a ser estructural, y para colmo un gobierno débil y rendido a los caprichos y voluntades de Comunistas, Separatistas y herederos de terroristas ¿Qué puede salir mal?

La verdad es que se presenta un futuro muy, muy incierto, y de lo que si estoy seguro es de que las pensiones se reducirán, y mucho, y que la deuda que les estamos dejando a nuestros hijos y nietos lastrará su futuro durante mucho tiempo.

Pero no importa, porque su Sanchidad Pinocho puede disfrutar del Falcon y de la Moncloa que realmente es lo que nos importa a todos, puesto que la solución a todos nuestros problemas es votar a un Presidente "qué guapo soy, qué tipo tengo" que pueda lucir palmito por todo el mundo, aunque su cabeza sea una caja vacía.

Feliz año 2022 y que Dios nos ayude.

 

jueves, 16 de diciembre de 2021

¡Ojalá ese pueblo fuera España!

 

Cuando noviembre crece, aquí en el norte, a partir de las cinco de la tarde, el cuerpo pide chimenea, despacho, escritura y libro. Y así, sin darme cuenta, un folio por aquí y una página por allá, he alcanzado un buen trecho de mi próxima novela. Contenido expresamente delictivo. Nada de lo que sucede entra en el tostón de lo políticamente correcto. Todo se desarrolla en una pequeña localidad de la Alta Castilla, entre Cervera de Pisuerga y Liébana. Se trata de un pueblo muy habitado, rico, libre, con tres bares, dos mesones, una casa rural, y un Ayuntamiento con abrumadora mayoría del AV, el partido local. Los tradicionales partidos de ámbito nacional no se presentan porque hacen el ridículo. Llámase el pueblo y territorio municipal Altanería del Valle, y como ya he adelantado, todas las familias viven holgadamente y nadie envidia al de al lado ni al de más allá. En las últimas elecciones, AV –Altanería del Valle–, obtuvo 9 concejales de 9 elegibles. No obstante existe otro partido político, el FOAV –Falsa Oposición en Altanería del Valle–, que siempre se queda a las puertas de obtener un concejal, pero todavía no se ha dado el caso. Días antes de las elecciones se sortea a la vista de todos, en el Teatro Quevedo, a los votantes del FOAV, cuya única opción es el ejercicio de la oposición en la calle. El candidato del FOAV, mientras lo sea, es el único altanero autorizado a hablar con lenguaje inclusivo. –Altaneros y altaneras–, dice. Y el pueblo se ahoga de la risa. El Teatro se denomina «Quevedo» no por la calidad poética suprema de don Francisco de Quevedo. Se llama así, porque el portentoso poeta de nuestro Siglo de Oro fue Caballero de la Orden de Santiago. El Patrono del pueblo, obviamente, es Santiago Matamoros y la patrona «la señora de Santiago Matamoros», que no existió, pero en Altanería del Valle esos detalles carecen de importancia.

Los altaneros sólo pueden tener dos sexos, pito y huchita, si bien se respeta el uso de que cada uno aplique a sus sueños y derivados. El párroco, don Juan José, es un hombre de Dios, recto, piadoso y benevolente. Y el pueblo vive de la agricultura, la ganadería, la caza y la pesca. La caza en su coto municipal, Sierraumbrosa, con gran cantidad y calidad –difícil reto–, de jabalíes, venados, gamos y muflones. También hay corzos y perdices rojas y pardillas. Y toda suerte de patos. No se planta el arroz para las paellas. Se planta para los patos. Y si hay ataques de lobos a las ganaderías de bovino, porcino, caprino u ovino, se pueden cazar sin temor alguno. También hay un cuartelillo de la Guardia Civil, al que Marlaska le negó el dinero preciso para su restauración. El pueblo se puso manos a la obra, y el cuartel cuenta con todas las comodidades posibles, entre ellas, gimnasio, sauna y piscina climatizada. No se admiten senderistas con chancletas y pantalones pirata, bicicletas de montaña ni barbacoas.

En Navidad, se celebra la Nochebuena, el fin de año y los Reyes Magos. Papa Noel tiene prohibido su acceso al municipio, así como las brujas del «Halloween». Los niños, en el estupendo colegio que tienen, están obligados a incorporarse cuando el profesor sale de la clase o entra en el aula, y todas las mañanas, antes de iniciar la jornada, se iza la Bandera y se oye el Himno Nacional. Se estudia y se analiza la Constitución, y están bien vistas las expresiones que ahora no se pueden decir en público en el resto de España. «Estoy negro», «cuidado, moros en la costa», y demás tonterías. Los chicos y las chicas hacen lo mismo que los chicas y las chicos que visitan los fines de semana el pueblo con sus familias. No hay impuestos municipales, ni de Sucesión. Y el 99 por ciento de los altaneros es monárquico. El 1 por ciento restante, también lo es, pero está obligado, también por sorteo, a ser durante un año republicano.

Más o menos, con muchos más detalles, diálogos y descripciones, he llegado a la página 57. Lo estoy pasando muy bien.

Alfonso Ussia

El Debate

18/11/2021