miércoles, 21 de septiembre de 2022

¿A quién sirven los políticos?

Esta carta se la he enviado al departamento de atención ciudadana y al departamento de turismo del ayuntamiento de Rota, con constancia de que la han recibido, y en la línea de como actúan otros ayuntamientos, su respuesta es despreciar al ciudadano y no contestarle.

Desde luego es una pena, porque Rota es un maravilloso lugar para veranear, aunque su alcalde y demás compinches se obcequen en que el que vaya allí no pueda descansar.

"Como asiduo a pasar mis vacaciones con mi mujer en la ciudad de Rota, a pesar de que tengo la certeza de que ignorarán mi correo, quiero trasladarle nuestra más absoluta repulsa por el comportamiento del ayuntamiento de Rota hacía los veraneantes y residentes en esa población.

Otros años, cuando han celebrado algún concierto o evento musical lo han celebrado en el campo de futbol municipal, no muy lejos, pero algo más separado de la zona residencial. Pero este año NO, han tenido la desgraciada idea de celebrar el “Brota Música Festival”, del viernes 19 al domingo 21 de agosto, en el “Recinto Ferial” bien pegaditos al Aparta Hotel la Espadaña, donde nos encontrábamos, como en años anteriores, pasando parte de nuestras vacaciones de verano, y bien pagaditos a las viviendas residenciales y vacacionales de muchos ciudadanos.

Pues bien, el concierto del viernes 19 terminó en la madrugada del sábado a las 4.30 y lo remató un diskjokey, también con música atronadora, de 4.30 hasta las 5.30. De lo que ocurrió en el concierto del sábado a la madrugada del domingo no puedo decirle nada, porque tras pasar una noche en blanco, y dado que habíamos ido a Rota a descansar, nos tuvimos que ir a dormir a Jerez, con el sobrecoste que eso nos supuso.

Pero el ayuntamiento, no contento con eso, y para seguir molestando con una contaminación acústica muy, muy por encima de lo permitido por su ordenanza del ruido, el sábado 27 de agosto, en el mismo emplazamiento organizó una verbena por la tarde noche para impedir, que ni hecho a propósito, que los vecinos se pudieran echar la siesta y descansar en sus vacaciones.

Seguro que como todo egoísta político, que no piensa en los vecinos y los veraneantes, sino en sus intereses electorales, habrán evaluado el impacto electoral que tan desafortunada actuación pueda tener en las próximas elecciones locales o incluso en el día a día de la localidad, pero ya le digo yo que en mí se han ganado el mayor detractor de su localidad, y que usaré todos los medios tecnológicos y de comunicación a mi alcance para desacreditar y no recomendar su ciudad como lugar para pasar unas vacaciones, a pesar del arraigo familiar que allí tenemos.

Se despide un veraneante muy indignado con el desprecio que ese ayuntamiento muestra hacia sus conciudadanos y sus veraneantes".

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Un cuento muy real

Érase una vez un reino de magia y fantasía en el que, con sus más y con sus menos, convivían cuatro tipos de duendes: Los Buenos, los Inteligentes, los Gilipollas y los Hijoputas. Un día los Hijoputas descubrieron que, por algún misterio mágico, los Gilipollas siempre son mayoría.

Dedicaron entonces todos sus esfuerzos a convencerlos de las grandes ventajas que les supondría someter a los Buenos y a los Inteligentes.

Los Hijoputas sabían que con los Buenos y los Inteligentes fuera de juego podrían gobernar el reino y convertirse en los únicos dueños de sus riquezas. Siempre habría una banda de Gilipollas que los apoyaría y se creería sus mentiras.  Les dijeron a los Gilipollas que eran iguales que los Inteligentes, que ser vago da igual que ser trabajador, que ser tonto da igual que ser listo y que ser bueno da igual que ser malo. Hasta inventaron un Ministerio que se llamó Ministerio de Igual Da. Había nacido la Democracia de los Duendes.

Los Gilipollas creyeron que los beneficiados con la derrota de los Buenos y los Inteligentes serían ellos y se dedicaron con entusiasmo a eliminar cualquier vestigio de grandeza, bondad o belleza siguiendo las consignas de los Hijoputas.

 Algunos de los duendes Gilipollas eran descendientes de Buenos y de Inteligentes y ahora se avergonzaban de sus orígenes. Eran los que más empeño ponían en hacer patente su gilipollez (a la que llamaban corrección política) y obedecían cualquier orden hijoputesca; desde tirar piedras a sus propios tejados,  destruir las estatuas y profanar las tumbas de sus antepasados, aplaudir desde sus balcones a la hora que les ordenaban o ponerse de rodillas delante de otros Gilipollas para pedir perdón por supuestas ofensas.

 Y es que todas las grandes obras que el talento y el trabajo de los Buenos y los Inteligentes habían creado a lo largo de los siglos fueron consideradas ofensivas por aquellos que, careciendo de talento e inteligencia, se habían limitado a disfrutar de esas creaciones.

 Los grandes templos de mármol y los bellos palacios de piedra fueron demolidos para no ofender a los que habían sido incapaces de construir otra cosa que chozas de paja.

 Los delicados instrumentos musicales que habían conmovido con sus sinfonías incluso a los elfos y las hadas fueron destruidos para no ofender a los que creían que la música consistía en aporrear toscos tambores.

 Los artísticos cuadros que parecían brillar con luz propia y en los que estaban retratados con bellos colores los acontecimientos más sublimes, fueron proscritos y sustituidos por telas con manchas sin forma. Y algunos Gilipollas pagaban por ellas auténticas fortunas.

 Las justas y los torneos en los que los jóvenes demostraban su valentía también fueron prohibidos por aquellos que habían convertido la cobardía en una virtud.

 Y llegó un día en que hasta las bestias del bosque se horrorizaron al contemplar a las estúpidas criaturas surgidas de la mezcla aberrante y multicultural de Gilipollas con Hijoputas. Eran seres necios y crueles que asesinaban a sus propios hijos en el vientre de sus madres, dejaban morir a los ancianos en soledad y renegaban de su propia historia.

 Cuando los Gilipollas, sumidos en la miseria y la degeneración, quisieron librarse de la tiranía de los Hijoputas, buscaron a algún duende bueno e inteligente para que los ayudase. Pero ya era demasiado tarde.  La Bondad, la Belleza y la Inteligencia habían sido ilegalizadas por políticamente incorrectas y todos habían muerto o desaparecido.

 Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Anónimo