miércoles, 26 de julio de 2023

La España ingobernable

La verdad es que mejor no puede estar explicado.

Desde Francia ven las cosas con bastante claridad….

El domingo 23 de julio los españoles votaron, de forma relativamente masiva (70,40% frente al 66,3% de hace cuatro años). Los sondeos no se habían equivocado sobre el avance de la derecha: el Partido Popular (PP) obtuvo casi 8,1 millones de votos, y subió del 20,8% al 33% de los sufragios y de 89 a 136 diputados; Vox retrocedió, como pronosticaban las encuestas preelectorales, de 52 a 33 diputados, y bajó en más de 600.000 votos hasta los 3,03 millones (12,4% frente a 15,1%). En cambio, las encuestas no habían detectado la resistencia del Partido Socialista (PSOE): con 7,7 millones de votos (31,7%), mejora en un millón de votos su resultado de noviembre de 2019 y gana dos diputados (122 en lugar de 120). Dos meses después de unas elecciones municipales y autonómicas desastrosas, el PSOE de Pedro Sánchez logró frenar la previsible victoria de la derecha. En la noche del 23 de julio, Sánchez se erigió en vencedor moral de las elecciones y, a día de hoy, parece en condiciones de reunir una mayoría de gobierno para la nueva legislatura. Ha aumentado su leyenda de resiliencia –la de un hombre que, seis meses después de su llegada al poder (nunca se es demasiado prudente), publicó unas memorias tituladas Manual de resistencia.

La situación parlamentaria era la siguiente. El número total de diputados de derechas es de 171 (136 del PP, 33 de Vox, 1 de Unión del Pueblo Navarro y 1 de Coalición Canaria). La suma de los partidos de izquierda es de 153 (122 para el PSOE, 31 para SUMAR), a los que hay que añadir los diputados de los grupos parlamentarios que hasta ahora han apoyado al Gobierno saliente: 5 del Partido Nacionalista Vasco, 6 de EH Bildu (independentistas herederos de la banda terrorista ETA), 7 de Esquerra Republicana de Catalunya  (ERC), 1 del Bloque Nacionalista Galego. Esto supone 19 votos más para llegar a 172. Los 7 diputados restantes son de Junts pel Catalunya, la formación independentista catalana liderada por Carles Puigdemont. Si suman sus votos a los de la derecha, podrían impedir la investidura de Pedro Sánchez, pero nunca darán su voto a Alberto Nuñez Feijóo. Así que la única posibilidad aritmética es que Pedro Sánchez sea investido gracias a la abstención de Junts. Sus líderes ya han advertido de que no saldrá gratis, y la condición que han puesto es un referéndum vinculante sobre la autodeterminación de Cataluña[1].

Por tanto, está claro que Alberto Núñez Feijóo solo puede contar con 171 votos a favor de su investidura frente a 179 en contra, mientras que Pedro Sánchez podría ser investido por 172 votos a 171. Se trata de una situación ciertamente frágil, pero una vez que vuelva a ser presidente del Gobierno, será indestructible, porque en España la censura es constructiva y no surgiría otra alternativa. Por otra parte, el Gobierno se verá sometido a un vía crucis legislativo: cada texto se negociará palabra por palabra y habrá que hacer concesiones a las exigencias de todos esos pequeños grupos parlamentarios que venderán caro su apoyo. A esto se añadirá el freno del Senado, donde, tras las elecciones, el Partido Popular tiene mayoría absoluta (143 escaños de 266). Este desfase entre el Congreso de los Diputados y el Senado es el primero de la historia electoral española.

La lección de las elecciones es, pues, sencilla: la derecha gana pero no gobierna, y la izquierda pierde pero puede gobernar. A los indignados de la derecha por una alianza de perdedores, Pedro Sánchez les reprocha su aislamiento en la vida política española. Adoptó la –exitosa– estrategia de campaña de señalar que el único aliado del PP podría ser Vox, y hablar así de los dos partidos como “dos caras de la misma moneda”. Además, los observadores extranjeros –principalmente la prensa– compraron esta línea argumental, y toda la campaña se cubrió bajo el tema de la llegada de la extrema derecha al poder. Algunos, como el ex primer ministro británico Gordon Brown, estaban preocupados por el ascenso de la extrema derecha, ¡a pesar de que todas las encuestas mostraban que Vox caería! Sánchez ha “arrinconado” clara y eficazmente al PP. Mientras la derecha española esté dividida en dos formaciones enfrentadas, sus posibilidades de llegar al poder son reducidas. Si Vox no hubiera presentado candidatos en las circunscripciones más pequeñas (las provincias que solo eligen de 2 a 4 diputados), de la votación del domingo habría salido una mayoría absoluta de derechas[2]. Hubo, efectivamente, un “voto inútil”: el de los votantes de Vox en provincias donde el partido no tenía ninguna posibilidad de obtener escaño. Pero, frente a lo que dice Pedro Sánchez, el PP y Vox no son lo mismo.

El PP es un partido liberal europeo, afiliado al Partido Popular Europeo, con una clara tradición democrática. Vox, nacido de una escisión del PP en 2012, se ha convertido en la voz española de la tentación antiliberal de la derecha populista y autoritaria europea. La derecha española está dividida en dos corrientes difíciles de conciliar en la realidad, y Vox, que ahora cuenta con una base política y popular real, tiene su propio electorado, corpus ideológico y aparato militante. Entonces, ¿por qué volver a una casa que ya no se comparte? Hay que señalar, sin embargo, que la relación de fuerzas en el seno de la derecha española es 2,6 veces favorable a la derecha moderada en términos de votantes y 4,1 veces en términos parlamentarios. En Francia, la relación es de 1,4 a favor de la extrema derecha en términos parlamentarios y de 1,7 en términos electorales. ¿Y qué podemos decir de esta proporción en Italia?

Lo que queremos decir con esto es que España no está amenazada por una deriva hacia la extrema derecha, ni siquiera por una radicalización de la derecha. Hay escenas bastante nauseabundas que no dejan en buen lugar a sus protagonistas. La noche del 23 de julio, ante unos resultados que mostraban que la derecha, en contra de lo que vaticinaban la mayoría de los sondeos, no iba a poder gobernar, frente a la sede del PSOE en Madrid, militantes y cargos públicos gritaban “No pasarán”, haciéndose eco de la famosa consigna del otoño de 1936, durante la Guerra Civil. Esta asimilación de la derecha al fascismo en el discurso de la izquierda es sin duda muy movilizadora –y funcionó–, pero intelectualmente resulta extremadamente peligrosa porque congela en representaciones anacrónicas realidades políticas que han cambiado. Alimenta divisiones simbólicas que son imaginarias. ¿Cómo explicar si no la estabilidad de la sociedad española actual?

En cuanto a los europeos, harían bien en empezar a intentar entender un poco mejor quiénes son los socios de Pedro Sánchez. El líder parlamentario de los republicanos catalanes, Gabriel Rufián, dijo la noche del 23 que “se ha frenado el fascismo en España”. Pero ¿quién intentó desnaturalizar en 2017 la democracia parlamentaria en Cataluña? ¿Quién privó a la oposición de su derecho de enmienda? No olvidemos que, en 2017, los independentistas catalanes atacaron los cimientos de la democracia como no lo han hecho por el momento ni Viktor Orban ni la coalición de Netanyahu en Israel.

En cuanto a los parlamentarios de EH Bildu, son los herederos de la banda terrorista ETA. El PSOE puede insistir cuanto desee en que ETA dejó de asesinar en 2011. Eso es cierto, pero si no vamos a hablar de su pasado relativamente reciente, ¿por qué se saca constantemente a colación el recuerdo de la Guerra Civil si no es para criminalizar a la derecha? En mayo de este año, EH Bildu incluyó en sus listas municipales a siete excriminales acusados y condenados por delitos de sangre. En el País Vasco, terroristas excarcelados son recibidos con honores en municipios gobernados por EH Bildu… con desprecio a las familias de las víctimas. La cuestión vasca solo se ha resuelto superficialmente. La sociedad vasca está gangrenada por la violencia silenciada que la ha distorsionado y pervertido.

La izquierda de la izquierda, liderada por Yolanda Díaz, parece haber limitado los daños y, con 31 escaños (frente a 38), es ahora un complemento esencial del PSOE. En la noche electoral, Yolanda Díaz prometió ampliar aún más los derechos de las personas LGBTI+ (durante la campaña, se presentó una propuesta para imponer una cuota del 20% de trabajadores LGBTI+ en las empresas, lo que provocó una reacción bastante natural al señalar que la orientación sexual no podía ser objeto de una declaración pública ante el empleador…). La cuestión no es la legitimidad de la lucha contra la discriminación, sino la de la izquierda, que se ha convertido en refugio de todas las reivindicaciones de grupúsculos.

El PSOE de Pedro Sánchez se apoya en nacionalistas que siempre darán prioridad a su identidad regional sobre sus convicciones políticas (un nacionalista catalán de izquierdas es ante todo catalán y solo después de izquierdas; un vasco es ante todo vasco antes que de derechas o de izquierdas, como demuestra el caso del PNV [Partido Nacionalista Vasco], partido tradicional de la burguesía vasca, que es claramente de derechas pero apoya al PSOE) y en una izquierda radicalizada, especializada en la deconstrucción de todo el entramado social (un ejemplo es la ley de autodeterminación de género), que parece haber abandonado su vocación por lo universal. La izquierda española es ahora, más que nunca, una izquierda clientelista y también, por desgracia, sectaria. Ya no existe un cuerpo doctrinal coherente y bien construido, sino un conjunto de reivindicaciones que se satisfacen bien por leyes de circunstancias, bien por arreglos coyunturales, bien por inversiones de posición.

El verdadero peligro que amenaza hoy a España no es tanto la ruptura de su unidad –que, al fin y al cabo, es un problema real– como el desmantelamiento a la vez de su Estado, vendido por partes a los diversos grupos de presión nacionalistas (que se apresuran a convertirlos en feudos inexpugnables) y la destrucción de los cimientos de su cultura política democrática, nacida de la lucha antifranquista de los años sesenta y de la transición democrática de los setenta. En aquellos años, la política había sido LA solución a los problemas de España. Comprendieron que la negociación, basada en sus convicciones y en el equilibrio de poder establecido democráticamente a través de las elecciones, permitía establecer un marco común. ¡Hoy el 93% de los españoles cree que la clase política “es el principal problema de España”! Esta cifra, que nunca se esgrime, es el peor dato que llega de la península. Ninguno de los líderes políticos españoles quiere verlo: ese es el verdadero peligro.

Traducción del francés de Daniel Gascón.

Publicado originalmente en Telos

[1] Este panorama parlamentario tendrá que aclararse una vez que se hayan escrutado los votos de los españoles residentes en el extranjero (a partir del 28 de julio). En ocasiones, esto puede modificar marginalmente la correlación de fuerzas (en uno o dos escaños). Sin embargo, como un voto puede ser decisivo, el análisis aquí presentado puede quedar invalidado al final de la semana…

[2] Recordemos que el sistema electoral es proporcional corregido por la ley de d’Hondt. Los votos obtenidos por cada lista se dividen tantas veces como escaños haya que asignar y se distribuyen en orden descendente. En una circunscripción con 5 diputados, la lista A obtiene 120.000 votos, la lista B 100.000, la lista C 45.000 y la lista D 17.000. Esto da el siguiente resultado: 2 escaños para la lista A (120.000 y 60.000), 2 escaños para la lista B (100.000 y 50.000), 1 escaño para la lista C (45.000).

viernes, 21 de julio de 2023

No estamos en una democracia

 Lo cierto es que este post va a ser muy breve, pero antes justo de ir a votar este domingo, no puedo dejar de decir que nuestro sistema electoral, y por ende nuestra democracia, está adulterada en el momento en que un hombre no es un voto dependiendo de en que comunidad autonómica esté y a quien votes.

Esto es, si votas a un partido que no es de ámbito nacional, esto es, sus demarcación territorial está limitada por su autonomía, como sería el PNV, Bildu, Esquera Republicana, etc., tu voto no vale igual, vale tres veces más, de ahí que, por ejemplo, el PNV, con la mitad de votos de Ciudadanos o que UPYD consiguen el doble de diputados en el Congreso.

¿Es esto lógico o justo? Evidentemente no, y demuestra que hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, y mientras siga siendo así estaremos en un sistema electora injusto y muy desequilibrado, en el que los partidos provinciales serán los que determinen el futuro del país y sus comunidades serán más ricas y favorecidas que otras.

A uno se le quitan las ganas de votar al comprobar que su voto vale menos que el de otros compatriotas y que aunque paga más impuestos que en esas comunidades autónomas decide menos.

¡Que les vote Txapote!

jueves, 20 de julio de 2023

¿A quién voto el 23.7.23?

Después del cara a cara de ayer, parece que Feijóo está dispuesto a dar el gobierno al PSOE, si fuera la lista más votada, con tal de no pactar con VOX. Y en mi entorno, y antes del bronco y tenso debate de Atresmedia, me encuentro con amigos, conocidos y familiares que aún tienen muchas dudas a la hora de decidir su voto cara a las Elecciones Generales del 23 de julio de 2023. Algunos se preguntan dónde está la diferencia entre los dos partidos de la derecha. Pasa como con la Coca-Cola y la Pepsi, parecen iguales, pero no lo son. Hay diferencias sensibles ¿tú las distingues? Envase, chapa, etiqueta, colores, publicidad, pero lo más importante es el sabor. Igual pasa con el PP y VOX, la diferencia está en el «sabor», es decir en los principios, valores, compromisos…

Hay personas que sacrifican sus principios en aras de lo que ellos llaman el «voto útil«. Echar a Pedro Sánchez del Gobierno es una prioridad urgente que ansían la mayoría de los españoles. No creo que haya gente con sentido común que piense lo contrario. Pero eso no significa que tengas que renunciar a tus valores y principios y votar con «la nariz tapada». Quien vota de esa forma se está traicionando así mismo, aunque piense que está haciendo lo mejor para su país.

Los valores se ponen a prueba cuando la vida nos sitúa entre la espada y la pared. Ahí es donde hay que demostrar la lealtad a nuestras creencias; ahí es donde es preciso dar la cara y ser grande de espíritu. En esas circunstancias, la mayoría de la gente se obsesiona sin pararse a pensar que gana y que pierde y se dejan llevar por la corriente… Existe demasiado temor a la Ley D’Hondt, que sin duda juega un papel importante, pero si votas con convencimiento conseguirás tu objetivo. El miedo se tiene, la valentía se elige. Ser valientes es un acto de voluntad.

Hay diferentes tipos de votantes en la derecha española:

·        Personas que comparten los valores del Partido Popular y votan al Partido Popular.

·        Personas que comparten los valores de VOX, pero votan al Partido Popular.

·        Personas que comparten los valores de VOX y votan a VOX

 

¿Qué te parece? ¿Dónde estarías tú? ¿Cómo ves lo del voto útil?

Ante las próximas Elecciones Generales hay que tomar una decisión y esta no es fácil porque nos jugamos mucho. En los cursos de liderazgo que se imparten en las Escuelas de Negocio hay sesiones dedicadas solo a «la toma de decisiones» debido a su importancia en el día a día. Muchas personas se preguntan por qué Mark Zuckerberg, el creador de Meta siempre se viste de la misma manera. La respuesta la dio el: «la razón por la que solo uso camisetas grises, y quiero aclarar que tengo varias camisetas grises iguales, es que hay muchas investigaciones que muestran que tomar decisiones pequeñas, incluso las relacionadas a qué ponerte en las mañanas, o qué desayunar, pueden cansarte”. La decisión del 23J no es una decisión pequeña, más bien todo lo contrario. Sopesa, calibra, analiza pero no votes en contra de tus valores y principios. Votar contra tu esencia genera mucha frustración…

Hay muchas cosas encima de la mesa. Veamos algunas:

1º.- Si VOX no llegará a ser la tercera fuerza política del pais, es muy probable que Sánchez siga en La Moncloa con la ayuda de los comunistas de SUMARBilduERC.

2º.- El Partido Popular, según la mayoría de las encuestas, no alcanzara la mayoría absoluta.

3º.- Sería muy deseable que en el hipotético gobierno del PP también estuviera VOX. Hay que recuperar ciertos valores que el PP no garantiza. Los Populares, que cada vez se parecen más al PSOE, necesitan un control para no derivar hacia la izquierda, como lo vienen haciendo últimamente.

4º.- Si no hubiera existido VOX, no se habrían sentado los golpistas catalanes en el banquillo. No se hubiera declarado inconstitucional el «Estado de Alarma» ni el cierre del Congreso de los Diputados. No se hubiera impedido la entrada en en el CNI a Pablo Iglesias. No se habría despedido a Rosa María Mateo Isasi, presidenta de RTVE y otros asuntos más.

5º.- Si VOX no alcanza los 50 diputados, cosa bastante improbable, no podría presentar recursos de inconstitucionalidad, ya que se necesita ese número mínimo para poderlo hacer. Esto sería muy malo para los españoles.

6º.- Como se pudo observar en el debate del 10 de julio, el Partido Popular está más cerca de negociar con el Partido Socialista que con VOX. De hecho entre Felipe Gonzalez y Alberto Nuñez Feijóo hay muy pocas diferencias. Ahora se echan «piropos» el uno al otro y no olvidemos a quien votó el gallego en las primeras elecciones generales.

7º.- El Grupo Parlamentario VOX ha registrado en la última legislatura 55.707 iniciativas entre las que se incluyen tres proposiciones no de ley aprobadas y dos mociones de censura.

8º.- VOXa pesar de sufrir el mayor «cordón sanitario« de la historia de la democracia, ha ido creciendo siempre en todas las elecciones de forma imparable y hoy, gracias a cerca de cuatro millones de votantes, se consolida como el tercer partido nacional, logrando triplicar cargos institucionales respecto a 2019 y siendo determinante para la formación de gobierno en 18 capitales de provincia y seis comunidades autónomas.

9º.- VOX es un partido democrático, respetuoso como ningún otro con la ley. Centrado en la familia. Defendiendo el derecho a la vida desde la concepción del ser humano hasta la muerte natural del mismo. Discordante con la Agenda 2030. A favor de la inmigración legal. Defensor a ultranza de la mujer. Respetuoso con los homosexuales, pero en contra de los carnavales y de la imposición a la fuerza de la cultura LGTBI. En contra de las leyes «trans» por inducir a los menores a cometer errores irreversibles. La unidad de España es un derecho irrenunciable. No le gusta la palabra » «género» (palabra con contenido ideológico) para definir la violencia a las mujeres o cualquier otro acto violento. Matar a una mujer es un asesinato y el asesino debe ir a la cárcel y no salir de ella nunca. La educación sexual no se da en el colegio, se da en la familia.

10º.- Si utilizas el mal llamado voto «útil», estarás dando vía libre a que el PP se abstenga en favor del PSOE y con ello validando todas las políticas de la izquierda radical, porque el PP hará todo lo humanamente posible para que VOX no entre en el gobierno. Esta es la realidad, tal cual.

Este domingo nos jugamos el futuro y la unidad de España.

Blog de Jaime Pereira

miércoles, 5 de julio de 2023

Ser abuelo

 Los nietos son como herencias, tú los recibes sin haber hecho nada para merecerlos.

De repente caen del cielo sin tener que pasar por las penas de amor, sin los compromisos del matrimonio, si los dolores de la maternidad. Un nieto es realmente sangre de tu sangre, con la edad llega la nostalgia de alguna cosa que tenías y que se fue sutilmente junto con la juventud.

Dios mío ¿a dónde se fueron los chicos?, se transformaron en aquellos adultos llenos de problemas que hoy son los hijos que tienen suegro y suegra, cónyuge, empleo, apartamento y obligaciones. Tú reconoces de modo alguno a tus niños perdidos son hombres y mujeres, ya no serán más aquellos que tú recuerdas, y entonces un día, sin que te impongan ninguna de las agonías de la gestación o del parto el doctor te coloca en los brazos un bebé completamente gratis, sin dolores, sin llantos, aquel niñito por el cual morirás de nostalgia.

Símbolo de tu juventud, lejos de ser un extraño, es uno de tus hijos que te devuelven y lo raro es que todos te reconocen el derecho a llamarlo con extravagancia. Tengo la seguridad de que la vida nos da nietos para compensarnos de todas las pérdidas que acompañan a la vejez.

Son amores nuevos, profundos y felices que vienen a ocupar aquel lugar vacío nostálgico dejado por los arrebatos juveniles y el fallecimiento de tus padres, y cuando tú abrazas al niño y él aún dormido abre un ojo y te dice abuelo o abuela, tu corazón estalla de felicidad como pan en el horno.

Eso son los nietos, el mejor regalo que de Dios te da, y por los que, como harías por tus hijos, darías la vida.

PD: Mis nietos me han hecho mejor persona.