miércoles, 5 de julio de 2023

Ser abuelo

 Los nietos son como herencias, tú los recibes sin haber hecho nada para merecerlos.

De repente caen del cielo sin tener que pasar por las penas de amor, sin los compromisos del matrimonio, si los dolores de la maternidad. Un nieto es realmente sangre de tu sangre, con la edad llega la nostalgia de alguna cosa que tenías y que se fue sutilmente junto con la juventud.

Dios mío ¿a dónde se fueron los chicos?, se transformaron en aquellos adultos llenos de problemas que hoy son los hijos que tienen suegro y suegra, cónyuge, empleo, apartamento y obligaciones. Tú reconoces de modo alguno a tus niños perdidos son hombres y mujeres, ya no serán más aquellos que tú recuerdas, y entonces un día, sin que te impongan ninguna de las agonías de la gestación o del parto el doctor te coloca en los brazos un bebé completamente gratis, sin dolores, sin llantos, aquel niñito por el cual morirás de nostalgia.

Símbolo de tu juventud, lejos de ser un extraño, es uno de tus hijos que te devuelven y lo raro es que todos te reconocen el derecho a llamarlo con extravagancia. Tengo la seguridad de que la vida nos da nietos para compensarnos de todas las pérdidas que acompañan a la vejez.

Son amores nuevos, profundos y felices que vienen a ocupar aquel lugar vacío nostálgico dejado por los arrebatos juveniles y el fallecimiento de tus padres, y cuando tú abrazas al niño y él aún dormido abre un ojo y te dice abuelo o abuela, tu corazón estalla de felicidad como pan en el horno.

Eso son los nietos, el mejor regalo que de Dios te da, y por los que, como harías por tus hijos, darías la vida.

PD: Mis nietos me han hecho mejor persona.

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