martes, 29 de julio de 2025

Ni primera, ni dama, ni embajadora.

En España, excepto para los pelotas como Almodóvar, no existe oficialmente la figura de la Primera Dama. Franco se lo comunicó a su mujer, doña Carmen Polo. «Carmen, tú eres la esposa del jefe del Estado, y nada más». De existir la Primera Dama, sería la Reina, pero entre Primera Dama y Reina de España se establece la misma distancia que entre Mercadona y Ultramarinos El Goloso, a punto de cerrar sus puertas. Por otra parte, la voz Dama, que en mi opinión ha caído en el barro rosa de la cursilería, es acepción en desuso. Y más en desuso cuando la presumible Primera Dama se ha dedicado a la administración y pagaduría de putorris y culiesponjis durante muchos años. Y tampoco es diplomática y embajadora. Su pasaporte diplomático es, como mucho, igual de auténtico que el carné de Directora General Adjunta de la Asociación «Salvemos los Koalas de Murcia», porque no hay koalas en Murcia ni en lugar alguno de nuestra piel de toro. Es decir, que lo de esta mujer es una farsa, un chiste mal contado y un abuso de poder de nueva rica. Que lo es. Nueva y rica.

El pasaporte diplomático se restringe a los diplomáticos. El General Franco mantuvo esta distinción a los Grandes de España, y el Rey Juan Carlos terminó con el privilegio. Y esta mujer no es diplomática, y menos aún embajadora. Sí en cambio los ministros, que en el período de su condición tienen pleno derecho a su custodia. Pero Begoña Gómez ha demostrado con creces que hay un pasaporte diplomático extraviado por los pinares de la Moncloa que no pertenece a quien dice pertenecer.

Usar del dinero y los bienes públicos sólo le está permitido si, por cuestiones de compromisos, el presidente decide viajar acompañado de su esposa. Antonio Naranjo lo escribe con toda claridad y conocimiento. Pero usar y abusar de los Falcon y los Puma para ir a conciertos, bodas de hermano, saltos a los Quintos de Mora, Doñana con el avión repleto de gorrones y La Mareta como si ella fuera la propietaria, es una desfachatez. Sin contar los viajecitos a Londres para hacer compritas, compras y comprazas. Y menos mal que el Ejército del Aire se negó a bautizar el Falcon de más uso «Air Force One», y al aparato sustituto «Air Force Two». En ese sentido, hay que reconocer que Sánchez no insistió y dio una muestra de encomiable sencillez.

El primer paso ya se ha cumplido. Cerdán y Begoña han desaparecido de las fotografías que conmemoraban la tramposa victoria de las últimas elecciones. No salir en la foto es malo, pero que te borren de la foto, es mucho peor. Esta mujer ya no está de moda ni entre sus compañeras de gritos ni en el PSOE. Y no ha salido nada todavía. Para mí, que se va a someter a una operación facial para parecerse a Javier Hidalgo, esa belleza de hombre. La aparición de dos Hidalgo en el juicio puede resultar tan escandalosa como divertida. O que Hidalgo se ponga el rostro de Begoña, y pueda acceder al colchón de Sánchez durante una noche, porque no se entera de nada.

Ni Primera, ni dama, ni diplomática.

Una chunga.

Alfonso Ussia

El Debate

lunes, 28 de julio de 2025

La demolición de Sánchez

Naturalmente, la causa próxima es la malignidad de un gobierno completamente subversivo que se parece cada vez más a una banda organizada para la que la ley, el pudor, la ética, la verdad, la justicia y el interés nacional no significan absolutamente nada. Los rasgos psicopáticos del presidente permean toda la acción gubernamental, aunque, sin duda, existirá alguna excepción: incluso en la familia de los Golfos Apandadores, en la que todos eran delincuentes, había un primo honrado que era considerado la oveja negra de la familia. Plagado de personajes chabacanos y sin escrúpulos, de confirmarse todos sus presuntos escándalos es probable que este gobierno pase a la historia como el más corrupto de nuestra democracia. ¿"Cómo se me recordará"? dijo el lumbreras.

La situación es tan grave que ya no resulta inimaginable que el propio Sánchez acabe siendo investigado. Conceptualmente, esto no debería sorprendernos: como escribí al respecto hace un lustro (recodemos que son 5 años, no 50. Jajaja), «al psicópata no le frenan argumentos morales o lógicos, ni el miedo a producirse daño a sí mismo o a otros, ni tampoco el pudor ante el descubrimiento de sus felonías: al psicópata sólo le frena la ley».

Sánchez no sólo carece de límites, sino que posee una marcada ideología de extrema izquierda que suele pasarse por alto y que convierte en natural su alianza con los comunistas. Asimismo, para mantenerse en el poder, no duda en sacrificar los intereses nacionales y retorcer la Constitución con la complicidad del presidente (¿comisario político?) del Tribunal Constitucional, que parece bordear la prevaricación con frecuencia.

Por lo tanto, librarnos de este gobierno constituye ya una emergencia nacional, algo en lo que coincide una mayoría creciente de españoles. Dicho eso, descorazona que la mayoría no sea casi unánime, pero muchos votantes son carne de cañón para las manipulaciones más simplonas y otros se muestran susceptibles de vender su voto a cambio de un subsidio. También existe una masa de votantes de izquierda que, como perros de Pávlov, votan cegados por reflejos condicionados al oír la consigna de «que viene la ultraderecha», por encima de cualquier otra lógica o consideración.”

Fernando del Pino

martes, 15 de julio de 2025

LOS LADRONES VAN A LA OFICINA

“Los ladrones van a la oficina” fue una serie televisiva que alcanzó notable éxito en la España de finales de los noventa. Protagonizada por José Luis López Vázquez, Fernando Fernán Gómez, Agustín González, Anabel Alonso y Antonio Resines, nos hizo reír a carcajadas durante sus 125 episodios.

Desde ayer, sin embargo, y esta vez sin carcajadas, tenemos otros ladrones y otra oficina: concretamente, la Oficina Anticorrupción que Sánchez, inspirado por la Premio Nobel de Física Cuántica Yolanda Díaz, se ha sacado de la manga para vigilar a los ladrones de su propio partido político, algunos de los cuales jamás han pisado una oficina: tal es el caso del hermano músico de Sánchez, que ignoraba la ubicación de su Oficina de Artes Escénicas de Badajoz. Cagoensanpitopato.

Horroroso, lector. Horroroso. Por si no bastaba con el Fiscal Anticorrupción, con los jueces y fiscales de España, con la Policía Nacional y con la Guardia Civil para investigar a los ladrones, Sánchez, con el dinero del contribuyente, ha tenido que montar una Oficina. Una Oficina, lector. Una Oficina. 

La O.A. (Oficina Anticorrupción) ocupará dos plantas en el Ministerio de Injusticia. Allí, con aire acondicionado y tele de pantalla curva, se instalará un militante del PSOE con el bachillerato sin terminar, y tendrá el grado de sargento con sueldo de general. La misión del director de la O.A. (Oficina Anticorrupción) será triple: rellenar su sillón cada día, contar las moscas que pasan y cobrar a fin de mes 6000 euros brutos. Dietas aparte.

El director de la O.A. (Oficina Anticorrupción) tendrá a su cargo un subdirector, un ayudante del subdirector, un ayudante del ayudante del subdirector, un ayudante del ayudante del ayudante del subdirector, un mayordomo, un edecán, un cocinero, un mozo de cuerda, un catador de vinos y un traductor. El traductor se necesita por si, en un momento dado, en un progresista arranque de plurinacionalidad, el director y los subalternos necesitan comunicarse entre sí en idiomas diferentes: pongamos por caso en bable y en silbo gomero.

Pero esto no es todo. Dado que los miembros de la O. A. (Oficina Anticorrupción) también son susceptibles de ser corrompidos con mordidas, se ha hecho necesario otro Organismo que vigile a la O. A. Se trata del P.E.N.E. (Personas Eminentes Nada Estúpidas), que a su vez será vigilado por un tercer Organismo llamado F.A.L.O. (Funcionarios Absentistas, Locuelos y Orejudos), que a su vez será vigilado por un cuarto Organismo llamado P.O.LL.A. (Gallina Joven). Y estos tipos de la P.O.LL.A. serán vigilados por la Guardia Civil, cuyos miembros, por desgracia, seguirán cobrando mensualmente la cuarta parte que los paniaguados del PSOE que “vigilan” la corrupción.

Cagoentóloquesemenea y mitad del cuarto más.

Firmado: Juan Manuel Jimenez Muñoz. 

Pagador de impuestos.