“Los ladrones van a la oficina” fue una serie televisiva que alcanzó notable éxito en la España de finales de los noventa. Protagonizada por José Luis López Vázquez, Fernando Fernán Gómez, Agustín González, Anabel Alonso y Antonio Resines, nos hizo reír a carcajadas durante sus 125 episodios.
Desde ayer, sin embargo, y esta vez sin carcajadas, tenemos otros ladrones y otra oficina: concretamente, la Oficina Anticorrupción que Sánchez, inspirado por la Premio Nobel de Física Cuántica Yolanda Díaz, se ha sacado de la manga para vigilar a los ladrones de su propio partido político, algunos de los cuales jamás han pisado una oficina: tal es el caso del hermano músico de Sánchez, que ignoraba la ubicación de su Oficina de Artes Escénicas de Badajoz. Cagoensanpitopato.
Horroroso, lector. Horroroso. Por si no bastaba con el Fiscal Anticorrupción, con los jueces y fiscales de España, con la Policía Nacional y con la Guardia Civil para investigar a los ladrones, Sánchez, con el dinero del contribuyente, ha tenido que montar una Oficina. Una Oficina, lector. Una Oficina.
La O.A. (Oficina Anticorrupción) ocupará dos plantas en el Ministerio de Injusticia. Allí, con aire acondicionado y tele de pantalla curva, se instalará un militante del PSOE con el bachillerato sin terminar, y tendrá el grado de sargento con sueldo de general. La misión del director de la O.A. (Oficina Anticorrupción) será triple: rellenar su sillón cada día, contar las moscas que pasan y cobrar a fin de mes 6000 euros brutos. Dietas aparte.
El director de la O.A. (Oficina Anticorrupción) tendrá a su cargo un subdirector, un ayudante del subdirector, un ayudante del ayudante del subdirector, un ayudante del ayudante del ayudante del subdirector, un mayordomo, un edecán, un cocinero, un mozo de cuerda, un catador de vinos y un traductor. El traductor se necesita por si, en un momento dado, en un progresista arranque de plurinacionalidad, el director y los subalternos necesitan comunicarse entre sí en idiomas diferentes: pongamos por caso en bable y en silbo gomero.
Pero esto no es todo. Dado que los miembros de la O. A. (Oficina Anticorrupción) también son susceptibles de ser corrompidos con mordidas, se ha hecho necesario otro Organismo que vigile a la O. A. Se trata del P.E.N.E. (Personas Eminentes Nada Estúpidas), que a su vez será vigilado por un tercer Organismo llamado F.A.L.O. (Funcionarios Absentistas, Locuelos y Orejudos), que a su vez será vigilado por un cuarto Organismo llamado P.O.LL.A. (Gallina Joven). Y estos tipos de la P.O.LL.A. serán vigilados por la Guardia Civil, cuyos miembros, por desgracia, seguirán cobrando mensualmente la cuarta parte que los paniaguados del PSOE que “vigilan” la corrupción.
Cagoentóloquesemenea y mitad del cuarto más.
Firmado: Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Pagador de impuestos.
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