Naturalmente, la causa próxima es la malignidad de un gobierno completamente subversivo que se parece cada vez más a una banda organizada para la que la ley, el pudor, la ética, la verdad, la justicia y el interés nacional no significan absolutamente nada. Los rasgos psicopáticos del presidente permean toda la acción gubernamental, aunque, sin duda, existirá alguna excepción: incluso en la familia de los Golfos Apandadores, en la que todos eran delincuentes, había un primo honrado que era considerado la oveja negra de la familia. Plagado de personajes chabacanos y sin escrúpulos, de confirmarse todos sus presuntos escándalos es probable que este gobierno pase a la historia como el más corrupto de nuestra democracia. ¿"Cómo se me recordará"? dijo el lumbreras.
La situación es tan grave que ya no resulta inimaginable que
el propio Sánchez acabe siendo investigado. Conceptualmente, esto no debería
sorprendernos: como escribí al respecto hace un lustro (recodemos que son 5 años, no 50. Jajaja), «al psicópata no le
frenan argumentos morales o lógicos, ni el miedo a producirse daño a sí mismo o
a otros, ni tampoco el pudor ante el descubrimiento de sus felonías: al
psicópata sólo le frena la ley».
Sánchez no sólo carece de límites, sino que posee una
marcada ideología de extrema izquierda que suele pasarse por alto y que
convierte en natural su alianza con los comunistas. Asimismo, para mantenerse
en el poder, no duda en sacrificar los intereses nacionales y retorcer la
Constitución con la complicidad del presidente (¿comisario político?) del
Tribunal Constitucional, que parece bordear la prevaricación con frecuencia.
Por lo tanto, librarnos de este gobierno constituye ya una
emergencia nacional, algo en lo que coincide una mayoría creciente de
españoles. Dicho eso, descorazona que la mayoría no sea casi unánime, pero
muchos votantes son carne de cañón para las manipulaciones más simplonas y
otros se muestran susceptibles de vender su voto a cambio de un subsidio.
También existe una masa de votantes de izquierda que, como perros de Pávlov,
votan cegados por reflejos condicionados al oír la consigna de «que viene la ultraderecha»,
por encima de cualquier otra lógica o consideración.”
Fernando del Pino
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