Hoy no empezaré con una alusión musical, sino con una cita dirigida al Sr. Rodríguez –ruina total- Zapatero: “Tened caridad al juzgarme por el único acto del que me considero culpable: el de haber tardado en declarar a mi país que no sirvo para gobernar”.
En primer lugar querría resaltar que en la actualidad se han perdido muchísimos valores, como la honradez, la solidaridad, el compañerismo, la obediencia, el esfuerzo, etc, etc, etc, valores que hasta hace muy poco se inculcaban y se enseñaban dentro del seno familiar, pero que desde que entramos en democracia (yo era aun un niño cuando ocurrió esto) el gobierno, sobre todo el Socialista, y en especial el del Sr. Rodríguez, ha intentado desbaratar e intentado asumir funciones que no le corresponden.
De esta forma, una vez que ha llegado la crisis, muchos ciudadanos no están dispuestos, porque es lo que han aprendido estos años, ni a esforzarse, ni a ser honrados ni a renunciar al gratis total al que, en época de vacas gordas, estaban acostumbrados.
Mis hermanos y yo, he tenido la suerte de haber recibido esa enseñanza de nuestros padres, y espero que mi mujer y yo (sí, aun estamos casado, aunque no esté de moda) estemos en el buen camino y se la estemos transmitiendo a nuestra hija a quién, afortunadamente, el adoctrinamiento gubernamental de la idea progresista-perroflauta-vagos-noesforzados, y manipuladora de la historia, no le ha alcanzado, algo que, por otra parte, nuestro esfuerzo económico no s está costando.
Y aquí llega el punto del gratis total. Uno, después de ver como están las cosas en nuestro país, y ver que la gente sigue cobrando el paro y trabajando en la economía sumergida; evitando pagar el IVA a toda costa; acudiendo a la Seguridad Social para conseguir recetas para toda la familia; atendiéndose en ambulatorios, hospitales, etc., a personas que están en España de forma ilegal (o sea, delincuentes por estar al margen de la Ley), etc., etc., etc., y que los impuestos los seguimos pagando, mayoritariamente los mismos, que somos los únicos que trabajamos, si hace falta de sol a sol, para intentar solucionar las cosas, y que nos esforzamos y sacrificamos, mientras otros están cobrando el PER, subvenciones o ayudas de todo tipo y se toman una caña jugando al mus en el bar con sus amigotes, criticando, protestando y sin hacer nada, esperando que los demás le solucionen el problema.
Pues bien, me ha ocurrido algo que me lleva a la siguiente conclusión ¡estoy harto de ser el imbecil!, harto de pagar impuestos para ¡no haber usado nunca los servicios públicos! Con lo que sin nos hundimos, que nos hundamos todos, pero por lo menos disfrutando como los demás, no estando jorobado mientras los demás disfrutan para hundirnos irremediablemente pues esos tipejos no están dispuestos a sacrificarse, a esforzarse, porque nunca se lo enseñaron y les inculcaron todo lo contrario.
¿Qué es lo que me ha hecho cambiar de opinión? Pues quizás no tenga mucha relación, pro ha sido la gota que ha colmado el vaso. Mi padre, jubilado como trabajador autónomo, segregó, en 2008, una parte de una parcela en Marjaliza (Toledo), que junto a sus hermanos, había heredado de su padre. Pues bien, a partir de ese momento, y dado que mi padre hizo las gestiones y cambios correctos en el catastro y el ayuntamiento, la administración debió de cobrarle el IBI de su parcela, pero sin embargo siguieron cobrando el IBI por la unidad de la parcela, hasta que en 2011, y después de estar pagando tres años por toda la parcela, recibió el IBI de su parcela segregada para que lo pagara desde 2008 a 2011. Obviamente lo recurrí, pues no se puede pagar dos veces el mismo impuesto, para que devolvieran el importe cobrado incorrectamente por toda la parcela, y una vez hecha la devolución, girarán de nuevo los recibos del IBI de la parcela segregada.
El resumen es que, como siempre, el administrado sufre la incompetencia de la administración, y tiene que pagar con intereses y recargo de demora por el IBI de la parcela segregada.
Dicho esto, si caemos, que sea disfrutando.
PD: Si alguien piensa que no soy justo con mis palabras, le pido perdón, pero a los demás, les pido que arrimen el hombro para que no caigan en la desilusión y abatimiento en el que yo estoy cayendo.
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