jueves, 1 de noviembre de 2012

Mas cada vez es menos

El hilarante planteamiento de independencia del señor Arturo Mas es cada vez más Kafkiano, cada vez mas demostrativo de que quiere una independencia a la carta, y que  lo que trata es ocultar el monstruoso déficit de Cataluña y su nefasta gestión al frente de la Generalidad para que los catalanes le vuelva a votar.
Una vez ganadas las elecciones, estoy convencido de que la situación se tranquilizará, su discurso se volverá más cuerno y menos radical, hasta que quiera más dinero o tenga que volver a distraer la atención de los catalanes.
La verdad es que su planteamiento se ha vuelto tan histriónico, delirante e hilarante, que el ha dado pié a que el Señor Jimenez Lozanitos haya realizado este artículo para el periódico El Mundo, que por su interés, reproduzco íntegramente.

MAS Y LOS INMORTALES

ARTUR Mas promete en su programa electoral que en la Cataluña independiente que él presidirá y que en 2020 se pondrá a la cabeza de la UE sin tener siquiera que pertenecer a ella (será la UE la que pertenezca a Cataluña), la cantidad y calidad de vida mejorarán de forma milagrosa: los accidentes de tráfico se reducirán a la mitad; las muertes por cáncer, un 5%; y los años de vida saludable aumentarán otro 5%. Sin independencia, la gente se moriría y se mataría como siempre, pero no creo que vayan a perder la ocasión. Sin la ocupación militar invisible del Estado español, los catalanes de Mas emprenderán con paso firme el camino a la inmortalidad.
El proceso será pacífico y democrático: la ralentización del envejecimiento dará paso al rejuvenecimiento y es seguro que a Don Jordi-Benjamin Button-Pujol le volverán a crecer el pelo y los votos, si es que hay gente capaz de someter a votación la Eternidad. No creo. Los catalanes vivirán tanto que, para los forasteros, será como si no murieran nunca. Por ejemplo, los paisanos oscenses de Duran i Lleida irán dejando este valle de lágrimas al clásico modo aragonés, o sea, muriéndose, mientras ven cómo Duran gana el Vich-Dakar y queda segundo en GandíaShore. Lo tendrán por semidiós, y si Jordi-Benjamin-Jehová lo permite, por dios adjunto.
Esto no es, pues, simple electoralismo sino Revelación; y se basa en un vertiginoso avance científico cuya pista nos da también Mas: tres universidades catalanas, dice, estarán entre las 200 mejores del mundo. ¿Biotecnología? ¿Células madre y madre-madre, o sea, abuelas? Sí, pero no sólo. Tras la revolución física y metafísica, los premios Nobel catalanes, que serán todos, cambiarán radicalmente las reglas de la economía. El paro, que es del 23,5% por culpa de España, cuya media es del 25%, en la Cataluña independiente bajará hasta el 10%, la media de la UE. ¿Cómo? Fácil. Creciendo más que Europa, creando 60.000 empresas y 100.000 puestos de trabajo, para empezar. ¿Y la deuda regional más alta de Europa, 44.000 millones de euros? ¡Bah! Cuando sea deuda nacional catalana desaparecerá. Lo dijo ayer Junqueras, de ERC, socia de CiU en la búsqueda de la eterna juventud: «con la independencia, Cataluña tendrá el mayor superávit de Occidente». Así, cualquiera

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