miércoles, 23 de octubre de 2013
Y ahora ¿Qué hacemos?
Después de la nefasta noticia llegada ayer desde el "llamado Tribunal de Derechos Humanos" de Estrasburgo a uno le quedan ganas para poco.
Me pongo en la piel de los padres, hijos, maridos/mujeres y afectados por el terrorismo o por los violadores/asesinos, y se les ha debido de quedar un cuerpo de no imaginar.
Está claro que los señores que forman dicho tribunal, de empatía entienden poco, y es casi más llamativo y clamoroso que el juez nombrado por el PS(O)E se haya pronunciado en contra de la llamada "Ley Parot".
No ser capaz de ver la realidad del terrorismo en España, y tratar igual al asesino de una persona que al asesino de 5, es cuando menos absurdo e indignante.
A los jueces se les ha de pedir cuando menos, sentido común, y si saben algo de derecho, pues mejor.
Creo que, excepto los proetarras, etarras, algún político oportunista que se las da de progre (que alguien me explique que tiene esa postura de progre) y algún perroflauta, todo el mundo coincide con lo que escribo ahora, que es lo mismo que se puede leer en cualquier medio de comunicación en las últimas horas.
Entre esto, y la calaña política que conforman algunos politicuchos, dan ganas de mandar a paseo a los tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y Judicial, que como bien dijo hace años el señor Alfonso Guerra, ya son sólo uno, y quedarse sin respiración hasta que te pase algo.
Lo que sí puedo adelantar es que mi voto no lo va a conseguir ningún partido, ni con una política del miedo como “es que si no nos gobernará alguien como el inútil de Rodriguez Shoemaker”, y que para que no les compute a ninguno de los grandes partidos por la injusta y absurda Ley de Homs (que obviamente no les conviene cambiar) votaré al más minoritario de los minoritarios partidos políticos.
Lo siento, pero ¡yo ya estoy harto!
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