viernes, 19 de septiembre de 2014

La sanidad no se vende, se defiende.

La verdad es que desde hace meses, en los ambulatorios de la Seguridad Social, entre otros lugares, se lee este ridículo eslogan “La sanidad no se vende, se defiende”.
Efectivamente, estoy de acuerdo, si a quien se va a “vender” la sanidad lo hace peor que los que están ahora, pero eso, francamente, es muy difícil.
Los médicos, enfermeras y personal sanitario que esgrimen ese eslogan, afortunadamente no son todos y muchos se salvan por su buen trabajo, son como muchos políticos, lo que no quieren es trabajar como en el sector privado y que además les quiten ciertos privilegios que tienen actualmente. Vamos que son funcionarios y quieren tener su sueldo seguro, cumplir con lo mínimo y a casita, que para eso he aprobado una oposición.
Saben que si transfirieran la gestión, porque, que dejen de manipular y mentir, vender no se va a vender nada, se va a transferir la gestión, como ya ocurre en varios hospitales de toda España, y se optimizarán los medios actuales, y se trabajará con unas jornadas coherentes y más lógicas que, a muchos de ellos, les imposibilitaría compatibilizar su trabajo en la Seguridad Social con su trabajo en su consulta privada o en una clínica/hospital privado.
Alguien que me lea dirá, este es un PePero y no sabe de qué habla, pero nada más lejos de la realidad.
Yo, al contrario de los incondicionales votantes del PP o del PSE (obvio la O porque ya no representan ni están integrado por obreros, en el sentido literal de la palabra), voto en consecuencia de mis ideas, de que el partido gobernante cumpla las promesa electorales que yo considero importantes y por las que les voté, y que no esté llevando al país a la ruina. De lo contrario, cambio mi voto con total paz.
Dicho esto, voy a poner algunos de los poquísimos ejemplos que he sufrido en carne propia.
Afortunadamente mis medios me permiten poder optar por el servicio médico del Colegio de Abogados, pero trabajando en una empresa y estando de alta en la Seguridad Social, si estás de baja, tienes que acudir, necesariamente al ambulatorio para que te sellen las bajas y “hagan un seguimiento” de tu enfermedad/accidente. En el año 1995 mi familia y yo sufrimos un gravísimo accidente de tráfico (se nos echó encima y de frente un coche conducido por un individuo que no tenía seguro y el carné caducado. Imaginarás que en este país el chorizo en cuestión salió de rositas, y encima, cuando fue al juicio, le estábamos manteniendo entre todos pues estaba en la cárcel), y durante los meses que estuve de baja, que tenía que ir cada 15 días a renovarla, no sólo me estaba allí una hora para que “simplemente” me sellaran/dieran una hojita (que me daba igual porque no tenía otra cosa que hacer), sino que escuchaba como todos los jubilados que allí estaban, e iban a pasar la mañana, lo que realmente querían eran recetas para ellos y sus hij@s/nietos, eso sin hablar de los inmigrantes que encima, algunos, iban exigiendo y tratando de xenófobo al que no le daba la razón o hacía lo que ellos querían o les convenía.
Han pasado los años, y dada mi buena salud, no he tenido que ir a ningún médico, si no era por un accidente o lesión deportiva, y obviamente iba a la medicina privada, porque a mí, en la privada, me hicieron las pruebas y me operaron de una hernia de disco lumbar en tres meses (porque estaba el mes de agosto de por medio), mientras que mi hermana, años más tarde, y hablamos del 2010 aproximadamente, tuvo la misma hernia que yo, y por la Seguridad Social tardaron más de 8 meses (que la empresa tuvo que estar financiando/aguantando la baja), y la operaron porque finalmente y dado su estado, la tuvieron que desviar a la medicina privada, porque si no...... Curiosamente la operó el mismo médico que a mí.
Este mismo año, antes de que falleciera mi padre, le tuve que llevar a una de sus revisiones en su ambulatorio. Nos dieron hora para las 12.40, y mi padre, que tenía 85, y murió tres meses más tarde, tuvo que estar esperando hasta las 15 horas para que su médico le atendiera, y nos dejara marchar a las 16 horas, todo ello, si comer nada ¡¡con 85 años!! y obviamente un estado físico muy frágil.
¿Esta es la sanidad que no se vende y se defiende? Por favor, si la gestión fuera privada, otro gallo cantaría y otro servicio se recibiría.
Sé que otros ambulatorios funcionan mejor, incluso bien, sé que otras personas tendrán experiencias más positivas y mejores, pero, estoy casi convencido de que si las pusiéramos todas sobre una balanza, el lado de la mala gestión y mal servicio ganaría de calle, y no por falta de buenos profesionales.

Menos demagogia, sindicalizar y politizar la sanidad, y más trabajo y profesionalidad, que para orgullo de los Españoles, los médicos y enfermeras de nuestro país están muy bien formados y valorados.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Un mayor control presupuestario de los partidos políticos

De todos es sabido, por las recientes noticias aparecidas en la prensa y denuncias presentadas ante la justicia, que los partidos políticos, además de ser un saco sin fondo de gastos incontrolados (la vara de medir del Tribunal de cuentas es particularmente laxa con los partidos), también son focos de corrupción y corruptelas.
Pasa muy desapercibido el enorme endeudamiento de los partidos, a los que los bancos les fían más y con menos problemas que a los particulares y empresa, a pesar de que sus medios de financiación son muy limitados, y en su mayor parte, vía Presupuestos Generales de Estado.
El PSE (la O de obrero la obvio por claras razones) se pegó un enorme batacazo electoral y por tanto recibió muchísimo menos dinero del que esperaría, pero gastó en campaña con la convicción de que conseguiría más votos.
Eso significa que se endeudó más aún, como les ocurre a todos los partidos. Y eso que significa, que siguen pidiendo dinero a los bancos sin parar, y estos entregándoselo con la única garantía de los votos que se supone conseguirá y el dinero que le pagará.
¿Qué es lo que ocurre? Pues que todos los partidos son prisioneros de los bancos, que antes o después esperan que les devuelvan el favor si gobiernan, porque, entre otras cosas, los bancos, en más de una ocasión condonan su deuda a los partidos, lo que convierte a los partidos en secuestrados de los bancos.
Las condonaciones de deuda a los partidos deberían estar terminantemente prohibidas, y debería de existir un límite presupuestario o sanciones por el exceso de gasto, como ocurre con los equipos de futbol. Si un equipo se pasa de su límite de gastos pueden imponerle, desde una  sanción económica hasta incluso posibilidad de descenso de categoría.
Espero que los políticos, que entre ellos se cubren las espaldas y se rigen por el “hoy por mí y mañana por ti” pongan freno a esto, con la famosa, y no creíble, regeneración política, para que en el futuro no ocurran casos como el indulto a Alfredo Sáez, Presidente de Banesto (Santander), por el gobierno del Zapatero, que tuvo que devolverle el favor a la banca cuando se le presentó la primera oportunidad.

Está casta política, y no quiero ser pesimista, no sé regenerará hasta que pasen, por lo menos dos o tres generaciones, y si no, tiempo al tiempo, aunque yo ya no lo veré.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Cuando las cosas te van mal............

"Lo bueno de los tiempos difíciles es que ahuyentan  a las falsas amistades"

Lo cierto es que cuando las cosas te van mal, tu amigos, poco a poco se van olvidando de ti, y prácticamente nadie te pregunta como te va, o se preocupa por interesarte por ti o en ayudarte. Es cuando realmente te das cuenta de que tus verdaderas amistades son menos de las que creías. Parece como si a la gente le diera vergüenza preguntar, y te sientes como un apestado/marginado.

Esa situación hace que, con el paso del tiempo, te sientas olvidado y con menos fuerzas o esperanza de que tus problemas se vayan a solucionar, ya que, cuanta menos gente haya a tu al rededor preocupada en ayudarte, menos probabilidades tendrás en solucionarlo por ti mismo, porque, algunos problemas, como la búsqueda de trabajo, su posible solución, en gran parte, pasa por tus amistades y contactos.

Es una pena, pero es a es la triste realidad realidad.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

No llores porque ha terminado, sonríe por lo que has disfrutado

Un año más, el periodo vacacional se termina, y comienza un nuevo curso que no sabemos lo que nos deparará, aunque en mi caso particular, será muy difícil que sea peor que el que acaba de terminar, espero porque si fuera peor lo consideraría como un año trágico.

Este año hemos empezado un poquito más tarde el veraneo, y nuestra hija, como estos últimos años, se ha incorporado un poco más tarde. Como novedad respecto a otros años, este año, por su edad y porque aprobó el carné de conducir, mi hija se ha estado llevando el coche por la noche para salir con sus amigas, lo cual, obviamente, ha sido un motivo más de preocupación en sus salidas nocturnas. Lo cierto es que lo ha superado con sobresaliente.
La primera quincena la hemos tenido que estirar 3 días más en nuestro habitual sitio de veraneo, abusando de mis cuñados que nos han permitido estar un poco más de tiempo en el apartamento.
Después de muchos años sin coincidir en Marbella, este año, ¡por fin! Hemos vuelto a coincidir, aunque fuera sólo a comer, con Luis y Mariela, pero lo cierto es que con el resto de nuestro amigos nos ha sido casi imposible coincidir y vernos. La habitual chuletada nocturna en casa de los González y la habitual copa en el Chateau Marín no se han producido.
Para colmo, y algo absolutamente inusual, nos hemos vuelto cuatro días más pronto que otras veces, ya que siempre apuramos hasta el día 31.

Hay algo que no ha variado, y es que el kilometraje del verano casi lo haces en el lugar de veraneo, 1.071 kilómetros, más que en el desplazamiento, que fuero 1.236 kilómetros.

Todos los años, cuando estoy en la playa me hago las mismas preguntas:

1.- ¿Habrá un estudio psicológico del criterio que usa la gente para colocarse en la playa? Esto es, la gente cunado baja a la playa `puede ver un espacio de cinco metro sin ocupar, pero aun así, prefiere colocarse a medio metro tuyo, en vez de gozar, mientras no venga nadie más, de algo de espacio alrededor y de una pequeña intimidad, ya que poniéndose a tu lado, les escuchas perfectamente su conversación y casi les transmites tu calor corporal
2.- ¿Por qué la gente es tan guarra que tira las cosas en la arena de playa? Y la misma pregunta valdría para los barcos en alta mar, ya que la marea te trae cada cosa no biodegradable, que te pregunta cómo alguien desde su barco puede tirar eso al mar.


Supongo que, un año más, estas cuestiones quedarán sin respuesta, y mantendré de la esperanza de que si este verano ha sido distinto, ha cambiado en gran parte respecto a los anteriores, puede ser el augurio de nuevos cambios en este curso que empieza.