miércoles, 3 de septiembre de 2014

No llores porque ha terminado, sonríe por lo que has disfrutado

Un año más, el periodo vacacional se termina, y comienza un nuevo curso que no sabemos lo que nos deparará, aunque en mi caso particular, será muy difícil que sea peor que el que acaba de terminar, espero porque si fuera peor lo consideraría como un año trágico.

Este año hemos empezado un poquito más tarde el veraneo, y nuestra hija, como estos últimos años, se ha incorporado un poco más tarde. Como novedad respecto a otros años, este año, por su edad y porque aprobó el carné de conducir, mi hija se ha estado llevando el coche por la noche para salir con sus amigas, lo cual, obviamente, ha sido un motivo más de preocupación en sus salidas nocturnas. Lo cierto es que lo ha superado con sobresaliente.
La primera quincena la hemos tenido que estirar 3 días más en nuestro habitual sitio de veraneo, abusando de mis cuñados que nos han permitido estar un poco más de tiempo en el apartamento.
Después de muchos años sin coincidir en Marbella, este año, ¡por fin! Hemos vuelto a coincidir, aunque fuera sólo a comer, con Luis y Mariela, pero lo cierto es que con el resto de nuestro amigos nos ha sido casi imposible coincidir y vernos. La habitual chuletada nocturna en casa de los González y la habitual copa en el Chateau Marín no se han producido.
Para colmo, y algo absolutamente inusual, nos hemos vuelto cuatro días más pronto que otras veces, ya que siempre apuramos hasta el día 31.

Hay algo que no ha variado, y es que el kilometraje del verano casi lo haces en el lugar de veraneo, 1.071 kilómetros, más que en el desplazamiento, que fuero 1.236 kilómetros.

Todos los años, cuando estoy en la playa me hago las mismas preguntas:

1.- ¿Habrá un estudio psicológico del criterio que usa la gente para colocarse en la playa? Esto es, la gente cunado baja a la playa `puede ver un espacio de cinco metro sin ocupar, pero aun así, prefiere colocarse a medio metro tuyo, en vez de gozar, mientras no venga nadie más, de algo de espacio alrededor y de una pequeña intimidad, ya que poniéndose a tu lado, les escuchas perfectamente su conversación y casi les transmites tu calor corporal
2.- ¿Por qué la gente es tan guarra que tira las cosas en la arena de playa? Y la misma pregunta valdría para los barcos en alta mar, ya que la marea te trae cada cosa no biodegradable, que te pregunta cómo alguien desde su barco puede tirar eso al mar.


Supongo que, un año más, estas cuestiones quedarán sin respuesta, y mantendré de la esperanza de que si este verano ha sido distinto, ha cambiado en gran parte respecto a los anteriores, puede ser el augurio de nuevos cambios en este curso que empieza.

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