Cuantas veces nos acordamos de aquel viejo amigo o amiga que no vemos desde la infancia o desde el colegio, pero que, sin saber por qué, su nombre se te ha quedado grabado en la memoria para siempre y añoras saber de él.
Lo cierto es que, con las nuevas tecnologías, hoy en día no es tan difícil saber de antiguos compañeros de colegio, universidad o de tu pandilla.
Hace no muchos meses, una amiga de la pandilla de la urbanización en la que mis padres tienen un chalet, cumplió x años, y su marido y ella decidieron volver a juntarnos a todos, y lo cierto es que a la mayoría les reunieron en el local que alquilaron para celebrar su x cumpleaños.
Otros que por tristes sucesos no pudimos acudir, si fuimos a la chuletada, a la vieja usanza, organizada en el chalet de los padres de él. Al principio costó que la gente se apuntara, y más que se implicaran en organizarlo, pero finalmente, y por el empeño de unos pocos, nos volvimos a reunir.
Allí estábamos casi los mismos que estuvimos en una paella que se organizó allí mismos hace, fácilmente, 35 años antes. Con un poco más de arrugas, un poco más calvo e incluso alguno con algún kilo de más, pero todos reconocibles.
El tiempo no pasa en balde, y las relacione se enfrían. Ese amigo inseparable del alma, ya no era la misma persona para ti, ahora era un conocido al que tenías cariño, ganas de volver a ver, pero por quien posiblemente ya no vas a hacer más por volver a verle, y por su puesto nada harás por ayudarle si lo necesita, aunque esa persona se portara muy bien contigo cuando erais quinceañeros, pero lo cierto es que el tiempo y la distancia cambian las cosas, y aunque los viejo amigos nunca mueren, el tiempo puede con todo, y cada uno ha llevado un camino distinto en nada le une a los demás.
Aun así, y con alegría, te escribes por whatsapp de vez en cuando, y se contacta con quien está en Nueva York, en México y en Brasil, incluso con el amigo americano de los intercambios de verano de uno de la pandilla, y mirarás al pasado con una sonrisa y buenos recuerdos pensando, ¡qué mayor me he hecho! y ¡Cómo ha podido pasar el tiempo tan rápido!
¡¡Va por vosotros mis queridos amigos de Berrocales!! Nunca os olvidaré, y siempre os llevaré en mi corazón.
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