Aunque parezca mentira, el gobierno de España está, en estos momentos, en manos de quien quiere destruir España, los secesionistas catalanes.
La ultrajante alianza organizada por el Presidente del gobierno más ambicioso y al que menos le importa el devenir de este país, con los independentistas catalanes y vascos, aquí incluidos los herederos de la ETA, le está llevando a entregarles lo que le pidan con tal de estar un día más en La Moncloa, montando en el Falcon, y viajando por todo el mundo con su flamante título de Doctor, ¡uy! perdón, Presidente del Gobierno, que sobre su doctorado hay un montón de circunstancias que ponen muy en duda la legitimidad del trabajo presentado y del tribunal que le examinó.
A lo que iba, si los señores que quieren destruir España con su independencia, paradojicamente interviniendo en las actividades legislativas del país del que renuncian y al que odian, nos encontraremos con un año más de gobierno del traidor Presidente, y por tanto de la asfixiante subida de impuestos y el más que probable retroceso de nuestra economía (las economías que nos rodean no están para tirar cohetes) y de la creación de empleo. Volveremos al tan deseado periodo Zapateril.
Que Dios no lo quiera, y los independentistas sean fieles a sus ideas y creencias, y no le aprueben los presupuesto generales del Estado, de forma que nos veamos abocados a unas prontas elecciones generales, en las que el pueblo Español pueda elegir su Presidente, y no le venga impuesto por los pactos de trilero de un señor al que sólo le importa él mismo, y España es tan solo un medio para cumplir sus sueños y sus fines.
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