Esta reflexión es de un Capitán de la Guardia Civil en la reserva.
Simpatizante de "aquel PSOE".
No es un facha de ésos que dice la llamada ortodoxia del "progresismo". Es una persona que puede representar el sentir de muchos segmentos de la sociedad. Qué se le puede decir, además de que lleva razón.
DOS
tradicionales amigos y aliados, Israel y EEUU, se han convertido
inexplicablemente en nuestros enemigos.
La
debilidad del Gobierno de Sánchez, donde varios grupos comunistas e
independentistas tienen todo el poder, nos ha llevado a esta kafkiana
situación.
Partidos
irrelevantes como Sumar y JxCat son los socios que llevan la voz cantante.
Sánchez, al que se la meten hasta el corvejón cada dos por tres, no puede sacar
ninguna ley adelante sin el permiso de la perdedora Yolanda Díaz y el presunto
delincuente y prófugo Puigdemont.
La
ruptura del contrato de las balas con Israel traerá consecuencias muy graves.
Los Servicios Secretos españoles, la Policía Nacional, la Guardia Civil y las
Policias Autonómicas, empeñadas estoicamente en la defensa de nuestra Seguridad
Nacional, tendrán serios problemas de inteligencia en las investigaciones en
marcha sobre terrorismo, delincuencia organizada y ciberdelincuencia, pues toda
la tecnología empleada en la lucha contra el crimen está fabricada en Israel.
Si
Israel nos corta el grifo de la inteligencia, nuestras Agencias de lucha contra
el Crimen Organizado se quedan desnudas, sin operatividad alguna. Nuestra
Seguridad Nacional a los pies de los caballos.
Al
mismo tiempo, los desdenes del Gobierno de España a la primera potencia
mundial, EEUU (emulando los desprecios del zascandil Zapatero a ese país), nos
puede llevar, nos va a llevar a otra situación kafkiana.
Informaciones
de todo crédito, que comparto, indican que EEUU se está planteando sacar sus
bases de Rota y Morón y trasladarlas a Marruecos, el gran amigo de Donald
Trump.
¿Se
imaginan lo que eso significaría para nuestra seguridad en caso de conflicto
armado con Marruecos, que reivindica Ceuta, Melilla y las Islas Canarias?
EEUU
está armando a Marruecos hasta los dientes, al que quiere convertír, con
Turquía, en su base de operaciones para controlar el Mediterráneo (al que ya
controla desde Gibraltar junto a la inteligencia británica en el Peñón) y, por
tanto, a Oriente Próximo.
Nuestra
seguridad, nuestra supervivencia está en inminente peligro, porque estamos en
manos de un presidente de Gobierno y una panda de ministros y ministras que no
tienen ni pajolera idea de lo que es gobernar con sentido de Estado y, sobre
todo, con sentido común.
Estamos
en manos de unos arribistas, de unos advenedizos que, habiendo perdido elección
tras elección y haber llevado al histórico PSOE al peor registro de su
historia, se aferran al poder abducidos por la atracción que les trasmite un
presidente iluminado que cree haber recibido un mandato divino cuya misión
tiene que cumplir, aunque se cargue a España de camino.
Podemos
entender el silencio cómplice de militantes y simpatizantes del PSOE (al cabo
unos cuantos cientos de miles que poco pueden hacer para inclinar una balanza
electoral, pues están abrazados a la disciplina de partido y desconocen que se
puede ser de izquierdas y ser crítico con este desastroso Gobierno). Pero lo
que no se puede entender es el silencio del cuerpo electoral, un montón de
millones de españoles que sí pueden cambiar el rumbo de esta nave, España, que
va directa al precipicio en manos de Sánchez, sus pésimos ministros y ministras
y unos socios a los que España les importa un pimiento.
Pero claro, cuando comience el baile, o sea, los problemas de verdad, nuestra soledad en un contexto mundial donde no pintamos absolutamente nada, entonces sí, entonces vendrán las lamentaciones. Pero a lo mejor, cuando llegue ese «entonces», que está al caer, que ya está aquí, todo será irreversible y nada podremos hacer para revertir esta absurda y kafkiana situación.
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