La verdad es que leo en la prensa, no sin sorpresa, que el recién elegido primer ministro italiano Enrico Letta, va a coger el toro por los cuernos, y va a hacer lo que parece que nuestro Presidente del gobierno, no sabe como, no quiere o no se atreve a hacer, ADELGAZAR EL ESTADO.
El señor Letta entiende que ante la situación de urgencia que vive su país, un 12% de parados, por más de un 26% de parados en España (si ellos tienen una situación de urgencia ¿qué tenemos nosotros?), quiere acometer la moralización de la vida pública y la reducción de los costes de la política. Entiende que sólo con el saneamiento de las cuentas públicas, Italia muere, que es necesaria la reducción fiscal sin endeudarse.
Habla incluso de la abolición de las provincias, algo que en España, respecto a las comunidades autónomas, ni se plantea.
Don Luís María Ansón en su canela fina, en el periódico El Mundo de hoy martes, señala con gran acierto que Mariano Rajoy no es capaz de eliminar los incontables cargos públicos; las subvenciones a asociaciones, partidos políticos, sindicatos; los 20.000 asesores colocados en las cuatro administraciones; los 60.000 coches oficiales de las cuatro administraciones; la camelancia de muchos cursos de formación; la estructura depredadora de las cuatro administraciones, ni rebajar el aparato burocrático del estado ni reducir el tamaño de nuestro sector público porque de ellas se benefician los parientes, amiguetes y enchufados de los partidos políticos y sindicatos.
Evidentemente hace falta un Presidente que los tenga bien puestos, como parece los tiene el Primer Ministro Italiano, y al que le preocupe más el futuro de su país que de sus parientes, amiguetes y enchufados.
Y ¡ojo! que a Mariano se le concedió una mayoría absoluta, suficientemente amplia como para que acometiera todos esos cambios con legitimidad y sin andarse con complejos de qué dirá la izquierda o los sindicatos, ya que como bien dice Salvador Sostres en su artículo en el mismo periódico, "Falta la derecha", la derecha siempre gobierna con complejo de inferioridad y creyéndose la falsa superioridad moral de la izquierda.
Señor Rajoy, ¡coja el toro por los cuernos y gobierne España pensando en el bien de esta, y no de sus amigos y partido!
Me temo que de seguir por esta línea, en las elecciones de 2015 no sólo habrá hundido a su partido en los niveles de votación conseguidos por Don Manuel Fraga, sino que además, habrá arrastrado a nuestro país a la quiebra y pobreza más absoluta.
Échele un par, como el Primer Ministro Italiano, y haga lo que tiene que hacer.
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