La verdad es que si uno se para a pensarlo, desde que se levanta, en todo momento está pagando o un impuesto o una tasa, haga lo que haga.
El actual gobierno, continuando la línea del anterior, y cogiendo la vía más fácil, está acribillando y ahogando con impuestos a la clase media trabajadora, antes llamada burguesa, hasta que consiga que esta desaparezca y se convierta en la clase media-baja.
No es de extrañar que para la mayoría de los españoles, los políticos, después del desempleo, sean el mayor problema de este país.
Mientras estos no cundan con el ejemplo, y sean gente preparada y con experiencia profesional/laboral previa, no cobren salarios adecuado al no trabajo que realizan algunos, no tengan prebendas o privilegios como los que tienen (cobran dietas por desplazamiento viviendo en Madrid, dietas para transporte fuera de lugar, un iPad e iPhone que les roban en un número proporcional de veces a miembros de miembros que componen su familia, etc.), el 100% de la jubilación sin apenas cotizar y por solo ser diputado/senador durante dos legislaturas (8 años), etc., etc., etc., los Españoles les mirarán con recelo y no les valorarán nada de nada.
Por supuesto, mientras nos sigamos despertando con escándalos de “robos y atracos” a las arcas del Estado, Comunidad Autónoma o Ayuntamiento, no tendrán ni la más mínima autoridad moral para pedirnos que nos apretemos el cinturón (ellos no) y que pagamos impuesto religiosamente.
Me gustaría poner un ejemplo de lo mucho que pagamos, y en muchos caso, lo poco que algunos reciben del estado a cambio (mejor pagarse la sanidad, la educación, y la pensión uno mismo porque la que ofrece el sistema público...), porque obviamente, si tienes dinero ¿Por qué tienes que optar por unos servicios deficientes, en la mayoría de los casos, y lentos?
Así, mientras dormimos, estamos amortizando lo que pagamos de IBI, sin tener en cuenta los impuestos que pagamos al comprar la casa. Al levantarnos y encender la luz, pagamos el impuesto energético correspondiente, que en muchos casos supone la cuarta parte de la factura. Encendemos el grifo de agua caliente, la calefacción o el aire acondicionado están ya encendidos, y seguimos pagando el impuesto energético correspondiente, que claro, puede suponer, con toda tranquilidad la cuarta parte de la factura, como pasa con el impuesto que pagamos al hablar con el teléfono móvil o el fijo.
Al salir de casa para ir al trabajo, los afortunados que lo tengan, bajamos la basura para que la recojan, si no la tienes que llevar tú a un punto limpio, a pesar de pagar la tasa de recogida de residuos urbanos.
En el momento en que arrancas el coche, impuesto de matriculación y otras tasas diversas, a consumir gasolina (que también consume el transporte público, cada vez menos subvencionado por el gobierno) cuyos impuestos suponen más de la mitad del precio que se paga.
Para evitar el súper atasco de acceso a Madrid te vas por una radial y pagas un pastizal por usar una carretera que por no ser 100% pública (esa ya la pagaste con tus impuestos) tienes que pagar el peaje.
Como al llegar a Madrid no tienes una plaza garaje en la que aparcar (también pagarías impuestos por ellas i la tuvieras), tienes que poner el papelito de la ORA, a pesar de que todos los años pagas el impuesto de circulación, y las tasas oportunas para que tu coche sea revisado (ITV) y no polucione de más, etc.
Después, si te tomas un café o comes algo, por supuesto pagas el IVA correspondiente, 4, 10 o 21 por ciento según lo que consumas o compres, y así suma y sigue, no para de pagar y de pagar y de pagar.
¿Para qué? Pues para no disfrutar de ningún servicio, o que éste sea deficiente en comparación a lo mucho que se paga.
Conclusión final: en breve nos cobrarán hasta por respirar o por contaminar con gases humanos, o cualquier ocurrencia parecida, ya que algunos políticos, como no hacen nada y se aburren, mientras otros pocos se matan a trabajar como algunos de los maltratados funcionarios, se les ocurrirá cualquier disparate.
Respira mientras puedas, no sabes cuando te cobrarán por ello.
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