martes, 11 de junio de 2013

¡Por fin llegó el calor!

Como bien dice el sabio refranero español, “hasta el 40 de mayo no te quites el sayo”, y este año parece que se ha cumplido.

Lo cierto es que otros años la primavera nos ha traído unas temperaturas más cálidas, que propiciaban que las mujeres empezaran a eliminar las capas de ropa, y empezarán a hacer bueno el refrán de “la primavera, la sangre altera”.

Uno de los motivos por los que se altera la sangre, en los hombres claro, es debido a faldas más cortas y sin medias, ropa más ceñida y que permite adivinar las curvas, y sobre todo, la maravillosa visión de un bonito e insinuante escote.

Sin ánimo de ser machista, no hay nada más bonito en el vestir de una mujer que un buen escote, bien colocado, que insinúe pero no enseñe, con un sujetador adecuado, por ejemplo el de la marca WonderBra, que insinúa más de lo que realmente hay, pero que por ese motivo es muy, muy insinuante.

Respecto a los escotes hay algo que jamás entenderé, si las mujeres se ponen el escote que se ponen, a sabiendas, ¿por qué se están después todo el rato o tirando de la camiseta para arriba o cerrando la blusa sin botones a esa altura?

Si no se quiere estar preocupada de lo que se enseña o deja de enseñar, ¿no sería más fácil no ponerse escote y despreocuparse?

Siempre me han llamado mucho la atención las mujeres que se pasan todo el rato mirándose el escote y tirando de la camiseta para arriba.

Quizás sea ese otro misterio más del particular comportamiento de muchas mujeres.
Bienvenido sea el calor, y lo que trae consigo.

¡Buen verano para tod@s!

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