viernes, 23 de mayo de 2014

Por qué soy del Atlético de Madrid

La verdad es que de pequeño, mi padrino me regaló el uniforme del Atleti, y aunque también se lo regaló a mi hermano, siendo mi padre del Real Madrid, el único que sucumbió ante esos colores fui yo.

Lo cierto es que no soy un Atlético al uso, ya que no soy antiMadridista, salvo que perjudique a los intereses de mi Atleti, o se pongan en plan fanfarrón y prepotente.

Sigo al Atleti en la medida de lo que puedo, y he ido al campo cuando me han invitado al palco o al estadio del Madrid para ver un derbi.

Aun así, soy un sufridor Atlético, que nunca ha renunciado a sus colores, a pesar de que bajo el equipo a segunda división dos años, y de que las alegrías son pocas y contadas, aunque la etapa Quique Flores y Simeone está siendo bastante fructífera.

La última liga de mi Atleti fue el año 1995/96, año complicado para mi familia por el accidente de tráfico que sufrimos, pero que el Atlético, durante mi larga convalecencia me regalo un fantástico doblete.

Y aún tengo recuerdos de mi niñez, cuando en 1974, Luís Aragones metió ese fabuloso gol a balón parado al Bayer de Múnich, que nos daba la Copa de Europa, y que en cuestión de minutos, y para hacer honor a su mote de “El Pupas”, se nos escapó entre las manos.

Pues bien, dado que el primer doblete del Atleti en la era moderna fue en un año de pocas alegrías para mí y mi familia, estoy seguro que este año va a hacer su segundo doblete, ya que, aunque por otras circunstancias, este año también es un año triste para mi madre, mis hermanos y para mí.

Además, de seguirse esta proporción, me temo que para cuando juegue el Atleti otra final de la Copa de Europa, yo ya seré o muuuy anciano, o estaré muerto.


Por lo tanto, ¡Aupa Atleti! Y a por ellos que son menos y más señoritos.

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