lunes, 26 de mayo de 2014

Orgulloso de ser Atlético

¿Mereció la pena esperar 40 años para esto? 

La historia se repite de forma cruel, que Ramos sea Schwarzenbeck, que la Champions se escape cuando el Atléti ya la creía suya.
Para ver llorar a los héroes que han fabricado con orgullo, talento e inteligencia la mejor temporada de la historia del club.
Para que los 40.000 rojiblancos que viajaron soñando a Lisboa regresaran rotos.
Para que el mundo señale al Cholo por un error (la alineación de Costa) en vez de por mil milagros.
Para que el 4-1 cuente una historia falsa y ver a Cristiano celebrar un penalti irrelevante como si acabase de marcar el gol de Maradona.
Para aguar la Liga y aguantar el tormento que espera en el día a día.
Para que intenten resucitar al maldito Pupas.
Pues por supuesto que mereció la pena, para que el mundo recuerde que el Atleti es enorme, que ha vuelto y piensa quedarse; para ver a Gabi derrochar coraje y corazón y a Villa ganarse el Mundial como si fuera un meritorio y no un mito; para que Miranda y Godín demostrasen que no hay pareja de centrales mejor; para que Filipe, Juanfran y Koke se dejasen el alma y todos engrandecieran la camiseta legendaria que visten; para que Simeone estuviera a punto de ganar Liga y Champions sin Diego Costa ni Arda Turan; para que aún queden retos, y poder admirar a un equipo legendario que gana mucho, pierde poco y enorgullece siempre.
¡Por eso papá soy del Atléti!

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