viernes, 4 de septiembre de 2015

No tor mundo es güeno

La situación vivida durante estos años de crisis interminable, ha cambiado el panorama de alegría y descontrol del dinero público que ha existido hasta ahora, aunque lo cierto es que la vara de medir es distinta según quien “robe o malverse”.

Por ejemplo, si quien roba, defrauda o malversa es alguien del PP la indignación y el revuelo es total y la indignación mayor. Sin embargo, si quien roba, defrauda o malversa es alguien del PSOE, CIU, IU o son los sindicatos, ya pasa menos, o incluso no pasa nada, porque parece que a ellos les está permitido hacerlo porque son la izquierda democrática y progresista, y es distinto.

Manda narices que con lo que han robado los sindicatos con los cursos de formación para parados, a los que dicen ellos defender, el Estado siga subvencionándoles y manteniéndoles, para que cuando a ellos les interese para conseguir más concesiones, monten una huelga sin sentido ni justificación, en periodo electoral, a sabiendas que van a conseguir todo o casi todo lo que pidan. Vamos que el gobierno de turno además de P... pone la cama.

Lo cierto es que los sindicatos son necesarios, pero no estos, adulterados y cegados por el dinero y el poder interno. Quien quiera sindicatos que se los pague de su bolsillo, y se mantengan de las cuotas sindicales.

Volviendo al rigor y control de los dineros públicos, por favor, que los sindicatos e incluso los partidos políticos se auto-financien, y si no, que desaparezcan.

Pero yo voy más allá en cuanto al control de lo público. Este verano, en la caseta de Protección Civil (depende del ayuntamiento que se nutre con las tasas/impuestos que nos cobra a los que residimos allí) que hay en la playa a la que suelo ir todos los veranos, he notado un cambio respecto a cuándo la gestionaba la Cruz Roja.

Con la Cruz Roja, cuando ibas a que te atendieran, indicaban el motivo, el material usado, la ciudad de origen y el DNI de la persona atendida, mientras que ahora te atienden y listo. Que eso está muy bien, y se agradece el servicio, pero, aunque sea a “un nivel tan bajo de gasto”, ¿quién controla el material que se usa? Vamos que se pueden llevar tiritas, betadine, vendas, esparadrapo, y materia de botiquín diverso que, si no es algo exagerado, nadie va a decir nada, porque nadie se va a dar cuenta.

Lo sé, es el chocolate del loro, pero si no empezamos por controlar los gastos pequeños ¿cómo podemos querer que los realmente importantes estén controlados? Además, tacita a tacita.....


En fin, España es así, y así seguirá, porque el hecho de que roben políticos/funcionarios (que por cierto, no fichar y trabajar menos de tus horas también es robar) o trabajadores en su empresas, es un tema de educación (esa honradez que se aprende en casa y debería enseñarse en el colegio), y mientras esta no mejore, el pequeño hurto y el gran robo, seguirán existiendo.

Es nuestra tarea, la de los padres, educar a nuestros hijos para conseguir un mundo mejor.

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