domingo, 23 de abril de 2017

Cuando un político es el que se salta la Ley

Artur Mas ha sido condenado a dos años de inhabilitación por desobediencia por impulsar la celebración de la consulta del 9-N del 2014 pese a la advertencia del Tribunal Constitucional y ha sido absuelto del delito de prevaricación.

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya condena también por el mismo motivo a un año y nueve meses de inhabilitación a la ‘exconsejera’ de Presidencia Joana Ortega y a un año y medio a la ‘exconsejera’ de Enseñanza Irene Rigau.

El Tribunal Supremo ha condenado a Francesc Homs a un año y un mes de inhabilitación, como autor de un delito de desobediencia al Tribunal Constitucional por su participación en la convocatoria y desarrollo del 9N. La sentencia se ha dictado por unanimidad. Homs ha sido absuelto del delito de prevaricación, del que también le acusaba el fiscal.

La familia Pujol en pleno, en libertad sin cargos y sin que les hayan retirado el pasaporte.

La infanta Cristina libre sin cargos y su marido Urdangarin, 6 años y 3 meses, y cuando le juzgue el Tribunal Supremo, a buen seguro que le reduce la condena para que no pise la cárcel.

Los políticos bien situados y en activo, o retirados, pero con muchas cosas que callar (no a los que el gobierno de turno les ha puesto la X, como Jesús Gil, Rodrigo Rato, Miguel Blesa, Francisco Granados, Ignacio González, etc.), tienen un trato especial y diferenciado del resto de los ciudadanos, que de actuar como ellos, irían a la cárcel preventivamente y su condena sería más alta que la de todos los citados.


Por poner algún ejemplo, tenemos los casos de Isabel Pantoja, Lola Flores, Ana Torroja, etc., en los que el trato ha sido bien distinto, más bien de escarmiento hacia la opinión pública.

También está el trato a algunos detenidos, a los que se les aplica el llamado "paseillo del Telediario", ¿alguien se ha enterado de los delitos que se le imputan al ex ministro Serra? (similares a los de Rodrigo rato), en el que de forma descarada se perjudica a estas personas, que, tras un largo transcurso del tiempo sin ser juzgados, por el mal funcionamiento de la (in) justicia, cuando se les juzga, o son absueltos, o sus delitos no erran tan terribles como la prensa vendió.

Y para terminar las infinitas mentiras y deformación de la realidad que realiza la prensa con tal de vender noticia, sin importarles el daño que hacen a las personas a las que les achacan esos supuestos delitos. La famosa y creo que anónima frase "No dejes que la verdad no te estropee una buena noticia" es tan cierta en el mundo del periodismo, que te dan ganas de echarte a llorar.

Qué pena.

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