Seis días antes de que Ángel Gabilondo, el candidato del
PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, se volviera hacia Iglesias y
le espetara en el debate organizado por Telemadrid aquello de "Pablo,
tenemos 12 días para ganar", habían sido detenidos dos empleados de Pablo
Iglesias identificados en las imágenes como autores del apalizamiento a varios
policías durante los violentos actos contra Vox perpetrados en la Plaza de la
Constitución de Vallecas.
Ocho días antes de que Iglesias se hiciera el ofendido y
se levantara del debate en la SER cuando Monasterio (tras condenar por tres
veces la violencia) pusiera en duda su credibilidad en relación a las amenazas
contenidas en las cartas con balas, dos de sus empleados estaban detenidos al
ser identificados como autores de actos de extrema violencia contra Vox y
contra la policía.
Ocho días antes de que Gabilondo y Mónica García se
fueran del debate de la SER en solidaridad con el ofendido Iglesias, de cuya
credibilidad está prohibido dudar, el Gobierno conocía la identidad de algunos
de los autores materiales de actos concretos de violencia contra los partidos
de la oposición.
Nueve días antes de que la directora de la Guardia Civil
participara en un mitin del PSOE llamando "presidente" a Gabilondo y
proclamando que "nunca nadie en este país debe pasar miedo ni estar
amedrentado por amenazas", ella sabía que dos empleados de Iglesias, jefe
del partido con el que comparte Gobierno, estaban detenidos por apalear a
policías que trataban de proteger el normal desenvolvimiento de un mitin
electoral de un partido político .
Diez días antes de que Marlaska calificara al PP como
"organización criminal", él sabía que dos asalariados del partido con
el que gobierna estaban detenidos tras haber sido identificados como autores de
actos de extrema violencia contra un partido político democrático y contra los
policías que protegían al partido y a los ciudadanos que se habían acercado a
escuchar.
La ocultación a la opinión pública del hecho de que
estuvieran detenidos dos empleados del partido que junto al PSOE gobierna
España es un hecho de tal gravedad que en cualquier país del mundo, a estas
horas ya habría caído algún miembro del Gobierno.
La ocultación es complicidad; es complicidad del Gobierno
que protegió al partido para el que trabajan los detenidos ocultando su
filiación (mientas contaba con pelos y señales los datos del enfermo mental que
envió una navaja a Reyes Maroto); es complicidad por parte de los medios que
siguen ocultando la información una vez que esta ha saltado a la opinión
pública. Cuando escribo estas líneas en la portada digital de El País no hay
rastro de la noticia mientras el apartado "La campaña, entre el odio y el
mal", abre con la siguiente frase: "Ayuso emprende una escalada de
insultos a Iglesias...".
Matones y organizaciones violentas y anti sistema existen
en todos los países de Europa. Nuestro hecho diferencial es que en España el
matonismo y la violencia contra la oposición está inducido, justificado e
incluso organizado por los partidos que forman el Gobierno de España. Sánchez
sabe que para liquidar el sistema del 78 necesita socios como Iglesias, Otegi o
Junqueras; ahí estriba la gravedad de la situación por la que atraviesa nuestro
país: que la complicidad del gobierno no es error, es estrategia. Una
estrategia impropia de un gobierno democrático y que una ciudadanía responsable
ha de señalar y rechazar rotundamente en las urnas. Este gobierno es,
literalmente, de juzgado de guardia.
Y todo ello utilizado como arma electoral, importándoles poco la verdad, con tal de conseguir el poder. Ya se sabe que para la izquierda comunista el fin justifica los medios.
Ciertamente mañana día 4 de mayo de 2021 los Madrileños nos jugamos mucho más que la libertad, nos jugamos la esperanza de poder salir de esta crisis sanitaria y económica.
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