1.- Precio prohibitivo. Debido a esa escasez de materiales, el precio de estos coches se dispara, incrementando más el precio final del coche. Sobre 30.000 euros es el precio de las gamas más bajas. Precio de todo menos asequible.
Muchos usuarios no se lo pueden permitir, y como el coche esté aparcado en la calle, la batería va a sufrir más y en este país 12 millones de vehículos duermen ahí.
2.- Consumo. Con un depósito de diésel
tienes la capacidad de realizar cerca de 1.000 kilómetros, mientras que si
utilizases uno eléctrico (de los que más capacidad de batería tienen) podría llegar a
recorrer unos 500 o 600 kilómetros. Para realizarlos tendrían
que cumplirse ciertas condiciones: “un jockey de conductor, sin aire
acondicionado, sin calefacción, en una pista plana bien asfaltada y a velocidad
constante”. Estas circunstancias raramente se van a dar, ya que, de forma
natural, los viajes se realizan acompañados, con equipaje y climatización.
3.- El repostaje. En carretera nacional los usuarios tienen la posibilidad de encontrar una gasolinera cada 15 o 20 kilómetros, pero si lo que necesitas es un punto de recarga o electrolinera están más separados. A esto añade que: “Si cuando llegas tienes 3 coches delante, ya se queda allí todo el día y hace noche”, y ya ni hablar de una operación salida de vacaciones en la que se juntan miles de coche en la carretera. La recarga ultra rápida, de la que se dice que “se va a cargar la batería mucho antes”, pero una batería de Tesla tiene una capacidad de 100 kWh, con lo que si se cogiese un enchufe de 100 kW se tardaría una hora en cargarla al máximo. Si se quiere cargar en quince minutos habría que utilizar un enchufe de 400 kW”, son matemáticas sencillas. A su vez el calor que se va a desprender de la batería si se realizan estas cargas, porque cuando se carga a estas potencias se revienta la batería, es imposible no se puede hacer. I
4.- Insuficientes
puntos de repostaje públicos. Dado que no todos poseen un
garaje propio en casa o una plaza de aparcamiento en propiedad, estacionan el
coche en la calle (la amplia mayoría de la población) que es donde pasan
más horas en reposo, que es el momento más adecuado para realizar la carga. Eso
significaría, colocar un poste en la calle cada 3 metros, realizando zanjas y
colocando cables de cobre en ellas, hasta cada poste. Una obra faraónica, que
cae por sus propios pies la imposibilidad de realizarla.
5.- Otro de los temas que trata es el uso de materiales como el litio y el cobre que se extraen de las minas, y ni todas las minas que hay actualmente sirven para poner tanto litio en los vehículos. Así mismo mientras que un coche de combustión tiene tiene 3 kilos de cobre uno eléctrico tiene hasta 40.
6.- Los problemas del reciclaje de las baterías. Además, el proceso de reciclaje que se lleva a cabo en la actualidad cuenta con un problema importante y es que es altamente contaminante. Implica altas temperaturas o incluso el empleo de ácido, por lo que el procedimiento genera unas emisiones considerables, además de grandes cantidades de residuos. Por el momento el volumen de baterías a reciclar no es excesivamente grande, pero cuando pasen los plazos de vida útil, va a haber una auténtica avalancha de baterías por reciclar. Para entonces, la industria debería haber dado con la tecla para poder optimizar el reciclaje, ya que si no, la situación será muy problemática.
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