jueves, 28 de diciembre de 2023

La muerte no es el final

"Tú nos dijiste que la muerte no es el final del camino, que aunque morimos no somos carne de un ciego destino. Tú nos hiciste, tuyos somos, nuestro destino es vivir, siendo felices contigo, sin padecer ni morir. Siendo felices contigo, sin padecer ni morir. Cuando la pena nos alcanza por el hermano perdido, cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza.

En Tu palabra confiamos con la certeza que Tú ya le has devuelto a la vida, ya le has llevado a la luz. Ya le has devuelto a la vida, ya le has llevado a la luz cuando, Señor, resucitaste, todos vencimos contigo nos regalaste la vida, como en Betania al amigo. Si caminamos a tu lado, no va a faltarnos tu amor, porque muriendo vivimos vida más clara y mejor."

Hace unas pocas semanas falleció mi suegro y la verdad es que fue una muerte un poco trágica para los que en ese momento nos encontrábamos con él.

Por las circunstancias en las que falleció, en su domicilio y sin enterarse de nada, su final fue el que él deseaba, y a muchos nos gustaría tener, pero esta no es la cuestión. Querría resaltar el dolor que había lógicamente en su familia, hijos, nietos (los bisnietos son demasiado pequeños como para entender más allá de que está con el niño fufus), hijos políticos, amigos, porque el fallecimiento de un padre siempre es doloroso.

Lo que más me llamó la atención es que los hijos y cuñados que pertenecen al Opus Dei, ninguno de ellos lloró, yo creo que incluso internamente estaban relajados, a gusto, porque su padre estaba en el Cielo, se había ido dejando todo arreglado en la tierra, y todos habían podido disfrutar de su presencia hasta ese momento. Estaba mejor de lo que estaba en la tierra, y no deja de sorprenderme porque aunque pienses con fe que la muerte no es el final, el fallecimiento de alguien al que quieres produce un gran vacío y muchísimo dolor aunque pienses que tu padre está en un sitio mejor.

Recuerdo lo que mi padre me contaba, mi padre que ya ha fallecido, respecto de un hombre del campo en Murcia, que por determinadas circunstancias, esto se lo contó un cura a mi padre, estando este hombre de campo cerca de la muerte, el cura le dijo “no te preocupes, no estés triste porque esto no es el final y pronto estarás en el cielo junto a Jesús, en un sitio mejor”, y como hombre sabio de campo le dijo “si padre todo eso está muy bien, pero como en casa de uno, en ningún sitio” y por eso me extraña ver a miembros del Opus Dei sin derramar una lágrima ante tan trágico acontecimiento.

La verdad es que la procesión va por dentro, aunque algunos no seamos capaces de reprimirla.

Querido suegro, descansa en Paz.

 

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