miércoles, 25 de septiembre de 2024

Las mascarillas. Algo huele muy mal.

Toda esta historia de la compra de mascarillas y demás material sanitario de uso personal al comienzo de la pandemia, merece un capítulo entero de investigación y de depuración de responsabilidades.

Empezando por el principio, os comento que a primeros de marzo del 2020, cuando la pandemia se encontraba totalmente fuera de control y el virus mataba a decenas de personas cada día, el sistema sanitario español se mostró completamente desbordado, como todos los demás del mundo entero.

Los enfermos críticos no cabían en las UCI de nuestros hospitales y los médicos y enfermeras se tenían que cubrir con plásticos y bolsas de basura, como le ocurrió a nuestra hija en un hospital público de Madrid, que tal y como nos dijo, "si no me contagian, sólo me faltará chupar el suelo para que así sea".

En ese contexto tan dramático, Amancio Ortega, Pablo Isla y su equipo de dirección en Inditex, entendieron que son mucho más que un grupo industrial y que necesariamente tenían que dar un paso al frente asumiendo, una vez más, un papel generoso y desprendido, que sirviera de referencia a todo nuestro entorno.

Y ante la pasividad y la incompetencia del Gobierno de España, decidieron tomar la iniciativa para comprar masivamente material sanitario en China, que en aquel momento era el único proveedor de este tipo de productos sanitarios para el mundo entero.

Dentro de Inditex, este delicado encargo recayó en el Director General del grupo en ese país asiático y quien, al estar gestionando desde Shanghai más de novecientas tiendas de marcas del grupo, conocía perfectamente cómo contactar con proveedores locales y con los organismos encargados de otorgar las oportunas licencias de exportación.

Por otra parte, Inditex contaba con la necesaria capacidad logística para embarcar todo ese material chino, con rumbo a España, camiones, almacenes, todo, pero como estaban considerando la posibilidad de adquirir millones de mascarillas y de material sanitario y lo necesitaban urgentemente, lo que le faltaba a Inditex eran los medios de transporte adecuados.

Y para cubrir esa necesidad tan vital, contactaron con la Directora Comercial y de Desarrollo de Iberia  quién obtuvo inmediatamente todas las autorizaciones internas necesarias para ofrecer a Inditex toda la flota de aviones de Iberia que hiciera falta para transportar gratuitamente y lo antes posible todo el producto a España.

He de decir además que los pilotos de Iberia y sus respectivas tripulaciones, que en aquel momento se encontraban confinados en casa, respondieron inmediatamente a la llamada de su centro de coordinación y casi todos se presentaron voluntarios para hacer los vuelos sin cobrar ningún sueldo.

Idéntica respuesta se obtuvo del personal de tierra, de apoyo y de mantenimiento de la aerolínea. Total, que cuando todo estaba preparado y listo, desde Inditex le ofrecieron al Gobierno de España utilizar esta misma fuente de abastecimiento y este medio de transporte para que, sin abonar nada a cambio, pudiera abastecerse del mismo material sanitario.

Es decir, que de lo único que tendrían que ocuparse nuestras autoridades era pagar a los proveedores chinos que proporcionaran el producto. Sobra decir que en aquel momento, a los asiáticos les quitaban las mascarillas de las manos. Con todo el mundo tratando de comprar, el Gobierno de España solo tendría que abonar el precio.

Por tanto, el mérito de Inditex consistía en garantizar la prioridad para adquirir el producto y además asegurar un precio justo y equitativo que evitara la especulación y la ventana de oportunidad de la que querían aprovecharse los proveedores chinos. Y hubo gente en el Ministerio de Sanidad, dirigido por Illa, Illa, maravilla, que entendieron perfectamente la enorme ventaja competitiva que suponía  aprovechar esta oportunidad, pues todo se les daba hecho y, por el precio de coste del producto en China, estarían en condiciones de aliviar el tremendo estado de necesidad en el que se encontraban nuestros hospitales. Y lógicamente, decidieron comprar.

Comprometieron miles de euros en mascarillas y demás material sanitario, cursando las órdenes de compra a través de Inditex. Pero todo el proyecto descarriló por sorpresa el domingo 21 de marzo de 2020 por la tarde, cuando dos A350 de Iberia ya volaban hacia China y la gente de Inditex lo tenía todo preparado para cargar.

Y el proyecto descarriló porque un alto cargo del Gobierno, se puso en contacto con el Gobernador del Banco de España para que no se pagara a los proveedores chinos.

 A partir de aquí, todo empezó a oler fatal. El Gobierno de España no pagó a quienes le vendían las mascarillas, los proveedores chinos se negaron en redondo a entregar el material y los aviones de Iberia tuvieron que volver a casa con el material de  Inditex pero sin nada de lo que iba a adquirir el Ministerio de Sanidad.

Nadie entendía nada. Todo el mundo se hacía preguntas. Y por supuesto que La Moncloa estaba perfectamente al corriente.

Los mal pensados advertimos que el Gobierno de España prefería sus propias líneas de abastecimiento, opacas y diferentes a las normales … Y ahora se confirman las peores sospechas … Koldo, Ábalos, Illa, Armengol, Sánchez y unos cuantos más son los responsables del desastre. Ojalá se haga justicia, aunque lo dudo mucho, porque ya han pasado 4 años, y no parece que hayan imputado a nadie. Como dijo el ABC (Manuel Contreras), ahora se entiende el odio de la izquierda a Amancio Ortega.

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