lunes, 23 de mayo de 2016

¿ Por qué los comunistas no se van a vivir a Cuba/Venezuela?

Lo cierto es que el "niño pijo" Alberto Garzón, y digo pijo porque un comunista de verdad no vive con sus lujos de capitalismo occidental, si cree que el comunismo está de moda ¿por qué no se va a vivir a un Gulag, a Cuba o Venezuela?
La respuesta es clara, porque si no va de dirigente político a vivir en la riqueza, y fuera de la realidad del pueblo, dejaría de serlo de inmediato.

El artículo publicado por Cesar Vidal en el periódico La Razón, hablando de Garzón, es bastante acertado y descriptivo.

Por su interés, lo reproduzco a continuación.

Alberto Garzón, mitad del dúo dirigente de Unidos Podemos, afirmó hace unos días que el comunismo está de moda. Sus palabras me recordaron una prueba ya sugerida por Alexander Solzhenitsyn en el primer volumen de «Archipiélago Gulag». Señalaba el escritor y premio Nobel ruso que para comprender lo que significaba el paso por el sistema concentracionario soviético conocido como Gulag, bastaba con someterse durante un día, incluso por unas horas o minutos, a algunas de las situaciones que, en su interior, padecían los reclusos.
Yo invito a Garzón y cualquiera de los que piensan que el comunismo es la solución a nuestros males a trasladarse a cualquiera de las naciones oprimidas por esa ideología. Le invito a que sufra cinco horas de cola para intentar - porque no es seguro que lo consiga- comprar harina, leche o aceite en la Venezuela que lleva años respaldando a Podemos. Le invito a que intente encontrar medicinas para psicóticos o enfermos de sida en los hospitales venezolanos. Le invito a que intente publicar cómo una hija de Chávez ha conseguido hacerse con su fortuna, en paralelo a tantos socialistas venezolanos que se han enriqueciendo especulando con alimentos y con el hambre del pueblo o directamente con el narcotráfico.
Le invito a que intente encontrar un empleo decente y bien pagado en Cuba. Le invito a que examine lo que se enseña en las aulas adoctrinadoras de la isla explotada como su feudo particular por los Castro desde hace más de medio siglo. Le invito a que viva con los derechos laborales y la paga de un obrero norcoreano. Le invito a que se quede en cualquiera de las prisiones en las que todos y cada uno de estos gobiernos arroja a los disidentes.
Le invito a que soporte por unos minutos las torturas que en Cuba, Corea del norte o Venezuela se aplican a los que abren la boca o son sospechosos simplemente de hacerlo. Le invito a que intente encontrar una vivienda digna de tal nombre en cualquiera de esos países de régimen socialista. Le invito a que intente desplazarse en los transportes de cualquiera de esos paraísos. Le invito a que se enfrente con la escasez de electricidad y de agua que existe en ellos y que lleva a algunos a intentar almacenar este último elemento en cubos que se convierten en focos de infección. Ni un año ni un mes. Una semana. Como un esclavo más y no como un jerarca. Luego hablamos de modas.

lunes, 16 de mayo de 2016

¿Quién y por qué se está protegiendo a Podemos de la justicia?

Alfonso Rojo se pregunta en su editorial de ayer en la razón, sobre esa curiosa manera de aplicar Justicia en la que, por ejemplo, se castiga más un supuesto fraude fiscal que a los responsables de una macrofiesta en Madrid que se saldó con cinco niñas muertas.

"España es así, pero cuesta digerirlo. Aquí le piden 19 años de cárcel a Urdangarín por forrarse aprovechando su planta y parentela o solicitan 11 de prisión para Cotino por irregularidades en el viaje del Papa a Valencia y el fiscal se conforma con requerir 4 para Flores, el voraz empresario del «Madrid Arena», donde murieron cinco niñas, y rebaja a año y seis meses la pena para los doctores que cobraban por estar de adorno en mitad de la tragedia.
A todo el mundo se le llena la boca con frases altisonantes sobre la Justicia y el respeto que merecen las sentencias judiciales, pero algo no cuadra. ¿Cómo es posible que Rafa Nadal se querelle por difamación contra la ex ministra Bachelot por acusarle de doparse y el Tribunal de París entienda que 100.000 es una cantidad razonable y que en España te demande un tal Gonzalo Boyé por recordar en televisión que antes de hacerse abogado fue condenado a 14 años por participar con ETA en el secuestro de Revilla y te hagan ir de penitente a los juzgados de Móstoles para hacer frente a una reclamación de 300.000, porque el tipejo entiende que evocar su siniestro pasado daña su honor?
Sale de refilón el nombre de Bertín Osborne en los ‘Papeles de Panamá' y lo primero que hace el Ministerio de Industria es cancelar el contrato para que protagonice la campaña sobre eficiencia energética. Y al juez Moreno le ha faltado un minuto para ordenar el embargo de bienes de Imanol Arias y Ana Duato, pero no hay un magistrado, un fiscal o un político sensato que haya dicho ni mus a propósito de las turbias conexiones de Pablo Iglesias y sus compinches con la Venezuela chavista y el Irán de los ayatolás.

Sorprende el silencio timorato del PSOE sobre Podemos, pero mucho más la nula presión judicial. Y no será porque falten indicios o escaseen los testimonios. No se trata sólo de lo que reveló el ex ministro de Finanzas de Venezuela Rafael Isea a la DEA y después a la UDEF. El presidente de la Asamblea asegura tener en su poder el documento que demuestra que «Coleta Morada» recibió 250.000 dólares en 2014 y reitera que los podemitas han sido financiados con millones. ¿Alguien sabe por qué no hay comisiones rogatorias a Caracas o expedientes abiertos en un juzgado de Madrid? Lo único que se me ocurre es que en ese asunto hay que remar contra la corriente y a sus ilustrísimas les entra flojera."

Para terminar, me gustaría reproducir un chiste que acabo de recibir por Whatsaap, que, bajo mi punto de vista, refleja lo desquiciada que está la sociedad Española, pues esa situación se podría dar en España perfectamente, es más, el que responde (B) sería claramente un Podemita.

(A) Las mujeres no pueden tener los mismos derechos de los hombre, y los gay han de ser ahorcados.
(B) ¿Pero que dices? ¡Tú eres un fascista!
(A) Claro que no. Soy Musulmán, y esas son mis creencias religiosas.
(B) ¡Ah, perdona! Lo siento, no pretendía hacer comentarios Islamofóbicos.

martes, 3 de mayo de 2016

El injusto sistema tributario Español

Lo cierto es que llegadas las fechas de la declaración de la renta, siempre me viene a la cabeza, y no sé si ya habré escrito sobre ello, lo injusto que es nuestro sistema tributario para determinados contribuyentes.

Si recibes rentas de varios pagadores, aunque sean por un importe inferior a 21.000 €, por ejemplo 3.500 € y 5.000 €, vete preparando, porque te va a tocar pagar. Curiosamente, si las rentas las recibes de un único pagador, y son inferiores a 21.000 €, tranquilo, que no solo no tendrás que pagar, sino que casi seguro te devolverán lo retenido.

Creo que aunque en el primer supuesto no te hayan retenido ni un euro, y en el segundo no te devuelvan todo lo retenido, hablando de rentas tan bajas, es absolutamente confiscatorio y abusivo que tengas que pagar a hacienda.

Lo de que Hacienda somos todos está muy bien, si de verdad lo fuéramos.

miércoles, 27 de abril de 2016

Carta de Santiago Abascal, Presidente de VOX, a Pablo Iglesias

Pablo, permite que me ahorre lo de "estimado", más que nada porque me gusta decir la verdad siempre. El caso es que el otro día reiteraste tu miseria moral alabando a un terrorista. Dijiste que "sin personas como Otegi no habría paz". No leí tus declaraciones. Me las leyó mi padre. Me llamó por teléfono expresamente. Te ahorro la literalidad de la conversación porque es más virulenta aún que las letras que ahora escribo.

Pero debes saber que, mientras tú vomitabas esa basura, el hombre que me llamaba no debía de tener a muchos metros a los escoltas que le vigilan desde hace veinte años gracias a las balas de los amigos de Otegi. Mientras tú pasabas tu infancia en Soria leyendo a Verne y a Salgari, yo la pasaba en tierra vasca –y española– viendo cómo mataban a los amigos de mi padre, como Jesús Velasco o Félix Galíndez, o como a Estanis Galíndez, cartero de mi pueblo, asesinado, como todos, por la espalda. Sello de tus admirados, valientes y perspicaces amigos.

 Mientras tu adolescencia empezaba a despertar con sueños húmedos con no sé qué actriz española –algo de eso dijiste hace poco–, la mía despertaba con las cartas que la ETA escribía a mi abuelo para anunciarle su temprana muerte: "Le buscaremos hasta ejecutarle", rezaban las misivas de tus perspicaces amigos. Mientras tú te reunías con el enemigo en una herriko taberna y alababas la "perspicacia de ETA", yo recibía a mis hijos en el paritorio acompañado por guardaespaldas.

 Mientras tú te entretenías en la universidad entre escrache y manifa, yo acudía a la universidad escoltado y veía mi nombre en un punto de mira pintado con spray en las mismas pizarras. Literal, Pablo. Mientras tú disfrutabas de tus becas y de tu vida facilona, yo llevaba una pistola al cinto por si podía evitar que me pegasen un tiro en la nuca, anuncio también literal de las paredes de mi pueblo.

 Mientras tú animabas a la afición que te jaleaba a salir a "cazar fascistas" o a pegar a un "lumpen", y quizá mientrás tú leías cómo se hace un cóctel molotov, yo empezaba la madrugada apagando el fuego de la tienda de ropa de mi padre, arrasada por el fuego de los cócteles molotov de los amigos de tus amigos.

 Mientras tú te dedicabas a acosar a los que no piensan como tú en la universidad –me acuerdo ahora de Rosa Díez–, yo veía pasar el féretro de Gregorio Ordóñez entre vivas a España, o velaba el cadáver de Jesús Mari Pedrosa, asesinado a tiros en la puerta de su casa en Durango.

 Mientras yo rendía honores a Manuel Indiano, abatido a balazos en su tienda de golosinas de Zumárraga, tú cogías un vuelo para tu paraíso venezolano o iraní para aprender cómo jodernos más la vida.

Tu paraíso es nuestro infierno. Tus amigos son nuestros enemigos.Y tus héroes, Pablo, son nuestros villanos. Y tú –siento decirlo y siento pensarlo– eres todo eso a la vez, sin matices, el enemigo, un villano y el infierno mismo.

 Por eso somos tantos los que te conocemos, cada día un poco más, los que vemos la gran mentira que se esconde detrás de alguna de tus verdades. Y por eso somos tantos los que te combatiremos, en las universidades si hace falta, en las urnas cuando toque, en los tribunales cuando la ocasión lo exija. En la cheka si ese es nuestro destino en la España soviética que querrías construir. Y en todos los lugares en los que pretendas dar tu pérfida batalla. Cuando quieras y donde quieras. Porque se trata de nuestra Patria y se trata de nuestra Libertad. Y no solo no crees en ninguna de las dos, sino que quieres destruir ambas.

 Lo tienes crudo, porque somos millones los que pensamos que representas lo peor. Lástima que los corruptos te hayan dado esta oportunidad para engañar a tanta buena gente. Porque es así, Pablo, tú solo eres una consecuencia de la corrupción de tantos dirigentes del PSOE y del PP. Gracias a Dios, la España decente os combatirá a ambos a la vez. Por una España más unida, más justa y más libre. Os combatiremos siempre.

Santiago Abascal, presidente de Vox.



Sin comentarios, porque todo queda dicho, aunque lo cierto es que aún no entiendo como hay personas que votan a Podemos.

martes, 26 de abril de 2016

¿Trabajarán este mes? (los diputados)

Dado lo interesante que entiendo que era el artículo publicado por Cesar Vidal el 31/03/2016, a continuación lo reproduzco:
"No fue Lenin sino Pablo de Tarso el que, escribiendo a los tesalonicenses, dijo de manera lapidaria aquello de que “el que no trabaje que no coma”. El contexto tiene además su interés porque el apóstol se refería a aquellos que, apelando a interpretaciones ideológicas, en concreto, la supuesta cercanía de la Segunda venida de Cristo, estaban dispuestos a vivir del prójimo. 
Quizá sea por mi afición a la lectura de Pablo – del que escribí un libro que ganó un premio de biografía – pero la gente que vive sin trabajar y mantenida por otros siempre me ha resultado muy cargante. Es obvio que los niños, los jubilados o los dependientes son excepciones que deberíamos asumir con gusto. Criaturas que deben formarse, personas que ya han entregado todo a la sociedad o conciudadanos que no pueden valerse por si mismos deberían esperar que los sostuviéramos. Sin embargo, no creo que debamos ir ni un milímetro más allá. De hecho, reconozco que pocas situaciones me repugnan más que ver a un funcionario mano sobre mano o a un empleado público prolongando el tiempo del cafelito. Precisamente por eso, me siento especialmente incómodo con lo que sucede desde la formación de las cámaras. Durante estos meses, los señores legisladores no han dado apenas un palo al agua. Hemos tenido algunas sesiones de investidura que sabíamos cómo iban a terminar, ciertos miembros del congreso han aparecido en los medios de comunicación repitiendo las mismas monsergas e incluso la totalidad ha votado algunas veces. Como además el gobierno está en funciones ni siquiera han tenido que molestarse en ejercer el preceptivo control del legislativo sobre el ejecutivo. Por supuesto, durante estos meses en que la actividad no se ha caracterizado precisamente por ser frenética, todos ellos han cobrado sus salarios, complementos, dietas y emolumentos varios que se han adjudicado por ley. Dado que los privilegios de los legisladores no son escasos; dado que superan en materia de desempleo y de pensiones a los de sus conciudadanos aunque estos hayan trabajado más y durante más años; dado que todos sus beneficios los costean los contribuyentes, me permito formular una pregunta: ¿este mes tienen intención de trabajar o lo van a dedicar a la holganza general cuya única excepción es la de unos portavoces que acusan siempre al otro de la situación actual? Yo comprendo que no pocos de ellos estarán encantados en esta situación en la que ni cenamos ni se muere padre, pero el que no trabaja no debería comer".

viernes, 15 de abril de 2016

Me hago algunas preguntas

¿De qué estaba enfermo el jamón curado?
Un fantasma en chándal ¿es un espíritu deportivo?
Una paloma comiendo palomitas ¿sería canibalismo?
En un divorcio entre esquimales ¿se podría usar la frase de que se ha enfriado la relación?
¿Por qué la Guardia Civil nos engaña a todas horas si en el furgón que pone atestados sólo van dos personas?
Si dos zombis van hablando en dos idiomas ¿son bilingües?
Si una chica está en Pacha, se acerca a la barra y pide sal de frutas ¿tiene que estar empachá?
Si en una boda la mujer va de blanco porque es el día más feliz de su vida ¿por qué los hombres van de negro?

Si el macho de la gallina es el pollo ¿el macho de la Oca es el parchis?

viernes, 8 de abril de 2016

'Cintora a pie de calle'

Lo dicho por Jesús Cintora, en su programa "A pié de calle", que a continuación reproduzco, es una absoluta realidad, pero independientemente de todo ello, los receptores de los mensajes, y la falta de objetividad, formación, cultura, y pausa, lleva a que tantísima gente haya votado en España a un partido de extrema izquierda, como Podemos, que entre otras cosas defiende la autodeterminación, justifica el terrorismo de ETA, no suscribe el pacto antiyihadista, y justifica a regímenes como el Venezolano de Chaves y Maduro, o el de los Ayatolas de IRAN (antidemocráticos, regimen maxista y perseguidor de los gays, etc, etc, etc) o tantísimas otras cosas que me resisto a creer que las respalden más de cuatro millones de Españoles.
Cuanto mal ha hecho la crisis (como dejaron los socialistas en 2011 las arcas del estado) y la corrupción.

MUCHA GENTE ES INCAPAZ DE RESISTIR LA INYECCIÓN DE DEMAGOGIA QUE RECIBEN DIARIAMENTE DESDE LAS TELEVISIONES PRIVADAS. LA RESPONSABILIDAD ES DE SUS DIRECTIVOS Y SUS PROFESIONALES SECTARIOS. ELLOS SON CULPABLES O COMO MÍNIMO CÓMPLICES DEL DESASTRE GENERAL.
La mayoría de las cadenas de televisión privadas de mi país son de izquierdas. Y muchas de ellas francamente sectarias. Se ocupan de destacar a cuchillo todo lo que va mal en el país, que atribuyen a las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno de Rajoy. Incitan los instintos más primarios de la gente, que son la envidia y el resentimiento, y persuaden a los ciudadanos de que la solución de todos sus problemas está en manos del Estado, que debe impulsar un gasto público mayor, aumentar los derechos sociales, fortalecer los sistemas de protección y elevar los impuestos a todos aquellos que ganan mucho dinero, no importa que esto se deba a la pericia y el sacrificio puestos en el empeño. Las televisiones de mi país han exagerado la corrupción hasta el extremo de que han conseguido instalar en el imaginario público la idea de que todos los políticos son unos ladrones cuyo objetivo genuino es robar a los ciudadanos. Ni qué decir tiene que el daño causado por estos medios de comunicación ha sido tremendo. Han provocado una desafección hacia la clase política y las instituciones muy difícil de corregir, han socavado la moral pública, han convertido a los individuos en irresponsables -en personas infantiles cuyas desgracias jamás tienen que ver con ellos sino con un agente externo- y han impulsado con gran eficacia el populismo. Una de las razones por las que Podemos, el partido radical de extrema izquierda que lideraPablo Iglesias, tenga 69 diputados en el Congreso es precisamente el apoyo que tácita o explícitamente le han prestado estos medios de comunicación absolutamente nocivos.
A pesar de esta descripción tan literal y desgraciada del estado de la televisión privada de mi país, yo me presto a participar a veces en algunas de estas cadenas venenosas. No sólo porque, a pesar de ser liberal, tengo muchos amigos de izquierdas, incluso francamente sectarios, sino porque pagan lo suficiente como para cenar la familia un fin de semana o comprar libros, y sobre todo porque no me preocupa hacer de chivo expiatoria de la jauría si es a cambio de poder emitir libremente mis opiniones aunque provoquen el escándalo general. La costumbre de muchos de estos programas de televisión es invitar siempre, como coartada, precisamente para lavar el complejo de culpa que tienen, a una persona de derechas, que, en minoría, queda rápidamente desacreditada por el enfoque general del reportaje o de la tertulia en cuestión. No me importa. Me presto al sacrificio con mucho gusto por el bien del país, y porque pienso que quizá alguno de los que me escuchan pueda tener un arrebato de lucidez o de sentido común y reflexionar sobre si, en el fondo, no tendré algo de razón.
La semana pasada participé en un programa cuyo objetivo era hablar sobre los remedios del desempleo, así como el de las familias que tienen problemas para pagar su vivienda o están en riesgo de desahucio. Me llevaron a un pueblo muy pequeño de Toledo donde el 70% de la gente está en paro. Allí, en la plaza Mayor, rodeados por muchos de sus habitantes, la mayoría jóvenes votantes de Podemos y jubilados que reciben una pensión bastante más digna de la que correspondería a sus cotizaciones, pero todavía más radicales, mantuvimos una tertulia en la que hubo momentos en que temí por mi integridad física. Lo primero que dije es que para reducir las altas tasas de paro, sobre todo entre los jóvenes, había que reducir o liquidar el salario mínimo. Después, que prohibir de manera indiscriminada, por ley, los desahucios de las personas que no pueden hacer frente a sus obligaciones tendría unas consecuencias devastadoras sobre el mercado del alquiler, perjudicando sobre todo a los jóvenes, que no están en condiciones de adquirir una vivienda en propiedad. Naturalmente, la reacción del público que me escuchaba fue iracunda, en gran parte porque el programa estaba concebido para transmitir precisamente unas ideas contrarias a las mías: que los empresarios deben aumentar los salarios o que los gobiernos deben facilitar una vivienda gratis a todo el mundo.
Me dio igual. Seguí con mi tesis de que cada persona con trabajo tiene, en condiciones normales, el sueldo que se merece, el que está de acuerdo con la productividad de la que es capaz según su cualificación, y sostuve que, por desgracia, la mayor parte de los jóvenes que me rodeaban ni tenían la aptitud suficiente para aportar el valor añadido que esperan los empresarios, y que, en todo caso, éstos podrían contratar a muchos de ellos para desempeñar algunas tareas pero a un precio más bajo que el que marca el salario mínimo oficial, que cuanto más alto más desincentiva la creación de empleo. Concluí, en medio del abucheo general, que es mejor trabajar a cualquier precio, con el salario que sea, antes que estar tumbado en casa a la bartola viviendo del subsidio de paro, porque esto último sólo abunda en la molicie, la pereza y la destrucción del poder de creación de riqueza que, por pequeño que sea, siempre anida en las personas. A pesar de un ambiente tan hostil, salí ileso, me quedé tan ancho, con la sensación de haber cumplido con una obligación cívica.
Hoy solo lamento no haber tenido a tiempo el informe elaborado por la Oficina Federal de Empleo de Alemania en el que se hace balance de la introducción del salario mínimo en el país, que fue una de las condiciones exigidas por la izquierda para formar el gobierno de coalición con el partido de Merkel. La conclusión de este informe es que la introducción de un salario mínimo de 8,5 euros por hora desde enero de 2015 ha destruido 60.000 empleos en la principal locomotora del Continente. Y eso aunque no se aplicó a los menores de 18 años sin formación, a los aprendices, a los trabajadores que se regían por un convenio colectivo con un salario propio ni tampoco a los parados de larga duración o a los que recibían alguna clase de ayuda estatal, en cuyo caso las consecuencias habrían sido todavía más dramáticas. Es una gran ventaja que las estadísticas, que admiten muy pocas interpretaciones, constaten que los salarios mínimos frenan la contratación de los más jóvenes -que es el colectivo con más paro- y que las empresas siempre se negarán a crear empleo si la rentabilidad de éste es inferior a los costes que entraña.
En España, los partidos que aspiran a formar gobierno incluyen en sus programas un aumento del salario mínimo. Ya el infausto presidente Zapatero lo subió hasta un 40% durante los ocho años que gobernó, incluso en épocas de deflación, contribuyendo a aumentar el paro juvenil. Cuál sea la razón por la que los partidos insisten en ensayar políticas que han demostrado su fracaso forma parte del arcano de la historia. Por qué los jóvenes de ese pequeño pueblo de Toledo donde casi me linchan no son capaces de entender argumentos tan obvios, que irían en su beneficio, o no resisten la inyección de demagogia que reciben a diario desde las televisiones privadas de mi país, también. La diferencia es que todavía se puede considerar a los jóvenes inocentes. A las televisiones, a sus directivos y a sus profesionales sectarios, no. Ellos son culpables o como mínimo cómplices del desastre general.