miércoles, 6 de septiembre de 2017

Es la guerra santa idiotas

Reproduzco este interesante y acertado artículo publicado por Arturo Pérez-Reverte: "Es la guerra santa, idiotas" "Y la estamos perdiendo por nuestra estupidez. Sonriendo al enemigo".
  
Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada

Pinchos morunos y cerveza. A la sombra de la antigua muralla de Melilla, mi interlocutor -treinta años de cómplice amistad- se recuesta en la silla y sonríe, amargo.
«No se dan cuenta, esos idiotas -dice-. Es una guerra, y estamos metidos en ella. Es la tercera guerra mundial, y no se dan cuenta».

Mi amigo sabe de qué habla, pues desde hace mucho es soldado en esa guerra. Soldado anónimo, sin uniforme. De los que a menudo tuvieron que dormir con una pistola debajo de la almohada.
«Es una guerra -insiste metiendo el bigote en la espuma de la cerveza-. Y la estamos perdiendo por nuestra estupidez. Sonriendo al enemigo».

Mientras escucho, pienso en el enemigo. Y no necesito forzar la imaginación, pues durante parte de mi vida habité ese territorio. Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia (A la caza del conductor asesino de La Rambla, el único terrorista islámico que ha logrado fugarse tras los atentados en Cataluña).
Todo me es familiar. Todo se repite, como se repite la Historia desde los tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas.
Incluso desde las Termópilas. Como se repitió en aquel Irán, donde los incautos de allí y los imbéciles de aquí aplaudían la caída del Sha y la llegada del libertador Jomeini y sus ayatollás.
Como se repitió en el babeo indiscriminado ante las diversas primaveras árabes, que al final -sorpresa para los idiotas profesionales- resultaron ser preludios de muy negros inviernos ( Ada Colau trata de cubrirse y dice que los bolardos no habrían evitado la carnicería en las Ramblas).
Inviernos que son de esperar, por otra parte, cuando las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales que nuestra ignorancia nos hace creer exportables en frío, por las buenas, fiadas a la bondad del corazón humano, acaban siendo administradas por curas, imanes, sacerdotes o como queramos llamarlos, fanáticos con turbante o sin él, que tarde o temprano hacen verdad de nuevo, entre sus también fanáticos feligreses, lo que escribió el barón Holbach en el siglo XVIII:
«Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada».

Porque es la Yihad, idiotas. Es la guerra santa. Lo sabe mi amigo en Melilla, lo sé yo en mi pequeña parcela de experiencia personal, lo sabe el que haya estado allí (Masacre en Barcelona: tras la miseria de Garzón, el vómito de la CUP, la sorna de Otegi y el cinismo de Podemos).
Lo sabe quien haya leído Historia, o sea capaz de encarar los periódicos y la tele con lucidez. Lo sabe quien busque en Internet los miles de vídeos y fotografías de ejecuciones, de cabezas cortadas, de críos mostrando sonrientes a los degollados por sus padres, de mujeres y niños violados por infieles al Islam, de adúlteras lapidadas -cómo callan en eso las ultrafeministas, tan sensibles para otras chorradas-, de criminales cortando cuellos en vivo mientras gritan «Alá Ajbar» y docenas de espectadores lo graban con sus putos teléfonos móviles.
Lo sabe quien lea las pancartas que un niño musulmán -no en Iraq, sino en Australia- exhibe con el texto: «Degollad a quien insulte al Profeta».
Lo sabe quien vea la pancarta exhibida por un joven estudiante musulmán -no en Damasco, sino en Londres- donde advierte: «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia».
A Occidente, a Europa, le costó siglos de sufrimiento alcanzar la libertad de la que hoy goza. Poder ser adúltera sin que te lapiden, o blasfemar sin que te quemen o que te cuelguen de una grúa. Ponerte falda corta sin que te llamen puta.
Gozamos las ventajas de esa lucha, ganada tras muchos combates contra nuestros propios fanatismos, en la que demasiada gente buena perdió la vida: combates que Occidente libró cuando era joven y aún tenía fe.
Pero ahora los jóvenes son otros: el niño de la pancarta, el cortador de cabezas, el fanático dispuesto a llevarse por delante a treinta infieles e ir al Paraíso.
En términos históricos, ellos son los nuevos bárbaros. Europa, donde nació la libertad, es vieja, demagoga y cobarde; mientras que el Islam radical es joven, valiente, y tiene hambre, desesperación, y los cojones, ellos y ellas, muy puestos en su sitio. Dar mala imagen en Youtube les importa un rábano: al contrario, es otra arma en su guerra.

Trabajan con su dios en una mano y el terror en la otra, para su propia clientela. Para un Islam que podría ser pacífico y liberal, que a menudo lo desea, pero que nunca puede lograrlo del todo, atrapado en sus propias contradicciones socioteológicas.
Creer que eso se soluciona negociando o mirando a otra parte, es mucho más que una inmensa gilipollez. Es un suicidio.

Vean Internet, insisto, y díganme qué diablos vamos a negociar. Y con quién. Es una guerra, y no hay otra que afrontarla. Asumirla sin complejos. Porque el frente de combate no está sólo allí, al otro lado del televisor, sino también aquí.

En el corazón mismo de Roma. Porque -creo que lo escribí hace tiempo, aunque igual no fui yo- es contradictorio, peligroso, y hasta imposible, disfrutar de las ventajas de ser romano y al mismo tiempo aplaudir a los bárbaros.


NOTA.- esta columna se publico en el XLSemanal el 31/8/2014, pero por su indudable interés y al rebufo de los atentados yihadistas en cataluña, la reproducimos otra vez.

miércoles, 2 de agosto de 2017

España y Europa regalaron el Popular para rescatar al Santander

Muy interesante y penoso artículo de Diario 16, si es cierto, sobre el regalo del banco Popular al banco Santander por 1€. Regalo que ha supuesto la ruina de muchos pequeños accionistas.
"El Santander es una entidad bancaria que se encontraba en peligro por su exposición a los movimientos geopolíticos y a la evolución macroeconómica de los territorios donde se encuentra implantado. Si no hubiese recibido la ayuda de las autoridades españolas y europeas ahora mismo se encontraría en una situación muy difícil.
A lo largo de estos años hemos visto cómo la entidad cántabra ha perdido miles de millones de euros por las pérdidas del ladrillo —una caída del beneficio del 59% en 2013—, o por su inversión en empresas como Abengoa. También ha sufrido muchos reveses en sus divisiones en el extranjero como, por ejemplo, lo ocurrido con su filial en Estados Unidos que dio pérdidas de más de 1.400 millones de euros en 2016.
Sin embargo, la gran apuesta del Santander está en Latinoamérica y en el Reino Unido y es, precisamente, donde está más expuesto.
En Latinoamérica el Santander ha tenido una reducción importante de sus beneficios debido, sobre todo, a la desaceleración de las economías sudamericanas y norteamericanas —sobre todo en Argentina, México, Brasil y Chile—, a los elevados índices de inflación y a la depreciación de las monedas locales respecto al euro, lo que provoca que la cuenta de resultados se resienta en miles de millones de euros. Hay que tener en cuenta que un 34% del negocio del Santander proviene de Latinoamérica y que en picos de pérdida el valor del grupo cántabro se haya llegado a un -30% en sus divisiones americanas supone un impacto importantísimo dentro de su cuenta de explotación.
En el Reino Unido ocurre más o menos lo mismo tras el Brexit. El Reino Unido ha desacelerado su economía y las previsiones más optimistas determinan que en 2017 será de un 1,2% cuando, antes del referéndum, se calculaba en por encima del 2%. Esta desaceleración afectará al Santander UK porque la demanda de crédito bajará. Según la consultora Merrill Lynch, la desaceleración del crecimiento económico británico incrementará la morosidad del negocio del Santander en Reino Unido, además de que producirá un desplome en los márgenes de beneficio e incrementará el volumen de pérdidas crediticias. A nivel del Grupo Santander, la división británica bajará su aportación por debajo de los 900 millones de euros. Todo lo anterior, sumado a la rebaja de las previsiones de rentabilidad al 8%, cuando antes del Brexit se encontraban en un 13%, ha hecho saltar las alarmas. A todo esto, hay que sumar que el 50% del beneficio neto de Santander UK se envía a España. En 2016 fueron 593 millones de libras esterlinas, una cantidad que supone un 14,7% menos que el año anterior debido a la depreciación de la moneda británica provocada tras el referéndum en el que se decidió la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.
Respecto a España el negocio ha venido cayendo poco a poco, pero ha sufrido fuertes reveses como, por ejemplo, en el cuarto trimestre de 2015 cuando el beneficio neto del Santander cayó un 70%, o las tasas interanuales negativas en 2016 por encima del 30%. La caída no está siendo mayor por el descenso de las provisiones a las que se vieron obligadas todas las entidades a hacer frente tras la burbuja inmobiliaria y la proliferación de activos tóxicos. Además, el fracaso de productos estrellas como, por ejemplo, la «Cuenta 123» que ha tenido unos sobrecostes que, incluso, fue una de las causas del último ERE, según la propia entidad cántabra. A esto se añade la poca adaptación a las nuevas tecnologías y a la banca digital que, según denunciaron los propios trabajadores, provoca situaciones de colapso.
Ante una situación como la presentada el Santander necesitaba una captación de negocio que le permitiera ganar una rentabilidad rápida que cubriera las pérdidas de beneficio en su cuenta de resultados. Es cierto que en los últimos trimestres ha repuntado, pero en base a los malos datos y no a un crecimiento sostenible.
Desde que se anunció el Brexit y con las pérdidas que ya estaba sufriendo en Latinoamérica, el Santander se movilizó y exigió el pago de los favores realizados en el pasado a las entidades europeas y españolas por su entrada en el mercado británico. La entidad cántabra es un too big to fail, no se la puede dejar caer y, por tanto, había que poner toda la maquinaria a su disposición para rescatar a un banco fundamental en la construcción de la unión bancaria europea y en el sistema financiero español.
Las personas claves estaban situadas en puestos en los que podían tomar decisiones para ello pero faltaba incorporar a un ejecutor y determinar el objetivo de esa ejecución. Se encontraron a los dos: el Banco Popular y Emilio Saracho. La sexta entidad bancaria española estaba sufriendo las consecuencias de su entrada tardía en el negocio del ladrillo, como todas las demás, no era una excepción. En 2016 tuvo que acudir a una ampliación de capital y se vio obligado a presentar un plan de viabilidad ante las autoridades supervisoras dependientes del Ministerio de Economía. Sin embargo, el Popular tenía algo que lo hacía atractivo para el Santander: su patrimonio, su cartera de productos, sus depósitos y su cartera de clientes Pyme (un 20% del mercado). Todo ello estaba valorado por encima de los 10.000 millones de euros según la auditoría de PwC.
Aunque el Popular lo estaba pasando mal en bolsa, tenía músculo para recuperarse si se llevaba adelante el plan de viabilidad de Ángel Ron. Sin embargo, el objetivo ya estaba fijado y comenzaron las reuniones de directivos de ambos bancos que derivó en fichajes como el de Monseñor Pomares dos meses antes de la intervención, una persona que gestionaba más de 5.500 millones de productos y depósitos de la Iglesia Católica. Por otro lado, el Santander comenzó a mover sus contactos entre la clase política con poder. Había una factura pendiente y había llegado la hora de cobrarla. Era necesaria que la operación para poner al Popular a tiro para que fuera el Santander quien se hiciera con ella se pusiera en marcha llevando la situación de la sexta entidad española hasta un límite en que las condiciones de compra les permitieran un ROI rápido con unos beneficios en el corto plazo para arreglar la cuenta de resultados.
Cada uno por su lado y con una misión clara, Luis de Guindos (Ministerio de Economía y, por ende, controlando al BdE y a la CNMV), Emilio Saracho (presidiendo al Popular y liquidándolo) y Antonio Carrascosa (en la vicepresidencia de la Junta Única de Resolución preparado para cuando llegara el momento de la intervención), se aprovecharon de los movimientos paralelos que estaban haciendo los consejeros del Popular que ya habían conseguido eliminar a Ángel Ron y que querían hacerse con el control del banco a través de una venta a otra entidad. Lo que no sabían Antonio del Valle o Reyes Calderón era que el destino del Popular ya estaba escrito y que la entidad compradora tenía nombre.
¿Qué beneficios ha obtenido el Santander con la compra del Popular por un euro? Para hacerse cargo de la operación ha tenido que hacer frente a una ampliación de capital de 7.000 millones de euros. Esa es la inversión a través de capital que ha hecho el Santander.
Para empezar, el Santander ha comprado por un euro más de 10.000 millones de euros correspondientes al valor del banco en los libros de contabilidad por los conceptos arriba explicados. Sólo con esta cantidad ya ha amortizado y con beneficios la ampliación de capital. Por otro lado, va a tener un ahorro de 5.000 millones de euros en concepto de créditos fiscales, consecuencia de la normativa que garantiza estos activos fiscales diferidos para la banca. Ya estamos hablando de un beneficio de 8.000 millones respecto a la inversión de capital. Por otro lado, tenemos la venta por 30.000 millones del ladrillo del Popular al fondo LoneStar, lo que nos lleva a un beneficio de más de 38.000 millones de euros en menos de dos meses. Nadie pudo imaginar que una operación tan compleja tuviera un retorno tan productivo y en tan poco tiempo. De ahí las prisas para sacar a la venta esos activos inmobiliarios o la presentación de una acción comercial de bonos de fidelización para tener a los afectados por esta estafa callados, no vaya a ser que la justicia anule la operación.
Todo lo anterior sin entrar en los beneficios que obtendrá del negocio de Pymes que ha comprado por un euro, un 40% del mercado de la banca a empresas.
El Banco Popular ha sido el regalo de Europa para rescatar al Santander y la ruina de 300.000 personas es el precio que se ha pagado, personas que, según las comunicaciones que recibimos en Diario16 están enfermando gravemente por lo que ha supuesto verse sin nada de un día para otro. Cada sonrisa de los dirigentes del Santander ha sido sacada con al sufrimiento y el dolor de miles de personas, miles de pensionistas, miles de jubilados que una noche se acostaron con incertidumbre y se levantaron con que les habían arruinado. Cuando las élites necesitan ayudarse las consecuencias o el dolor que puedan provocar pasa a un segundo término. Nada importa con tal de no bajar del pedestal. Esas bajas son asumibles, deben pensar, igual que un general envía a un batallón a la muerte para sacrificarlo en beneficio del éxito de tal o cual operación. Las autoridades europeas y las españolas regalaron el Popular al Santander sin importarles las consecuencias funestas que están provocando. Mientras, en el Paseo de Pereda, contando billetes con una sonrisa dibujada en el rostro".

martes, 1 de agosto de 2017

Los Anti-sistema

Puedo entender que no estén de acuerdo con las actuales reglas de juego democráticas, puedo entender que estén contra lo que ellos denominan “la casta política”, puedo entender que estén contra los desahucios, puedo entender que….., pero lo que no puedo entender es que cuando sus representantes políticos llegan al poder (Podemos, Ahora Madrid, En comú, etc.) hacen y representan exactamente aquello que tanto han criticado y contra lo que “supuestamente luchado”.

La hipocresía y la mentira elevada a su máximo exponente.
Lo peor es que la gente les cree y se lo pasa, algo que no hacen con los demás partidos.

martes, 25 de julio de 2017

Y mientras tanto Venezuela se muere de hambre

Resulta repugnante y vergonzosa la forma que tienen los señores de Podemos de retorcer la política.
Que dos ciudadanos se acerquen a Pablo Iglesias y a Irene Montero mientras comen en un restaurante público recriminándoles que la Venezuela a la que ellos asesoraron y tanto defienden como ejemplo de país democrático y en el que merece la vivir ¡se muere de hambre! lo consideran una agresión inaceptable que no merece ni su atención ni contestación, como representantes que son del parlamento Español.

Su retwitteo por parte del PP de Madrid es un acto de violencia inaceptable, supongo que la misma que ellos ejercieron de forma premeditada y organizada en la puerta de las casas de algunos políticos del PP, eso sí, cuando lo hicieron ellos fue en un acto pacífico de libertad de expresión y representando a las clases bajas mostrando su indignación.

Vistos como son realmente debajo de esa "piel de cordero", y viendo su doble vara de medir, su desprecio hacia la democracia y sus actos de corte autoritario, me llevan a preguntarme ¿cómo pueden más de 3,8 millones de Españoles votar a estos desalmados? Ni si quiera se apiedaron de la muerte de Miguel Ángel Blanco.

Mal vamos si este es el modelo de políticos que los españoles quieren para su país, y ya no digo su gobierno, apoyados y respaldados por los palmeros del P (que con el retorno de Pedro Sánchez ya no tienen nada de Socialistas, ni de Obrero, ni de Español), porque de nueva política nada: son tan casta como los que más, y más señoritos que ningún otro político.

Un panorama político más que preocupante.

lunes, 10 de julio de 2017

Carmena: Una alcaldesa indigna para Madrid

Manuela Carmena es una alcaldesa indigna para Madrid ya que rechaza poner una pancarta, o algún signo en distintivo para homenajear a Miguel Ángel Blanco en el 20 aniversario de su despiadado asesinato por la ETA, para “no destacar a una víctima sobre las demás”.

Hay que ser muy ruin y mala persona, al decir semejante estupidez, insultando a la inteligencia de los madrileños, y del resto de los Españoles. O sea, que al poner la bandera multicolor en la semana del orgullo homosexual ¿no estaba destacando a unos colectivos sobre otros? Pues si no era así, es evidente que ella entiende que todos los Madrileños son homosexuales, y al no poner el Portal de Belén en Navidades, entiende que todos los Madrileños son agnósticos o ateos, vamos que no hay ni católicos, ni Musulmanes, ni Judíos, ni Budistas, ni…… en todo Madrid.

Menos mal que el P, antiguo PSOE (desde la vuelta de Pedro Sánchez ya no es ni Socialista, ni Obrero, ni Español), mantiene a Ahora Madrid = Podemos, en la alcaldía de la capital de España, porque si no, los Madrileños no disfrutaríamos de un gobierno tan eficaz y preocupado por los verdaderos problemas de la ciudad, y por supuesto, y lo mejor de todo, un equipo de gobierno tan limpio y libre de corrupción e investigaciones (antes imputaciones).



jueves, 22 de junio de 2017

Lo que hacen los gobiernos de izquierdas.......

Lo que hacen los gobiernos de izquierdas perdura para siempre, o hasta que lo cambia otro gobierno también de izquierdas.

Los partidos de derechas y centro derecha en España siempre han sido unos acomplejados, esto es, nunca se han atrevido a cambiar en su totalidad las normas aprobadas e implantadas por los gobiernos de izquierdas, ya sea en el gobierno central, autonómico o local. Bueno, y si es una norma que lo que reporta son ingresos, como el SER = PP (Servicio de Estacionamiento Regulado), que es una tasa más sobre el uso del vehículo que paga el IVTM por circular, eso ya no lo cambia nadie.

Pongamos algunos ejemplos recientes, y cercanos para los vecinos de Madrid, que cuando cambie gobiernos del ayuntamiento nos e cambiara, puesto que el cambio ya está creando bastante perjuicios económicos a los comerciantes y sus tiendas/empresas.

¿Alguien cree de verdad que cuando vuelva a gobernar el PP en Madrid en 2019 va a volver a cambiar el nombre de las calles que, para resolver los problemas reales de los Madrileños, han cambiado los inútiles del Ahora Madrid?

¿Alguien cree de verdad que cuando vuelva a gobernar el PP en Madrid en 2019 va a recuperar el ancho/carriles de circulación de algunas calles, o eliminar las peatonales, que, para resolver los problemas reales de los Madrileños, han cambiado los inútiles del Ahora Madrid?

Por cierto y hablando de “Añoro Madrid”, que diga “Otro año Madrid”, perdón, Ahora Madrid, ¿cómo pueden ser tan falsos y mentirosos que cuando les imputan (ahora investigan) a ellos, ellos no deben de dimitir? Si son ellos lo que prevarican (delito que consiste en que una autoridad, juez u otro servidor público dicta una resolución arbitraria en un asunto administrativo o judicial a sabiendas de que dicha resolución es injusta y contraria a la ley. Es comparable al incumplimiento de los deberes del servidor público) o roban, aunque su código ético lo establezca, no dimiten, porque claro, ellos no se quedan con el dinero público, lo derrochan a sabiendas de cometer una ilegalidad, pero eso no es lo mismo que quedártelo.

Francamente, como primera medida, que devuelvan el dinero derrochado ilegalmente, y después que se vayan, aunque esto último será complicado ya que, al no tener ni oficio ni beneficio ¿a dónde se van a ir? ¿dónde van a trabajar?

Una vez que prueban y saborean los placeres de la mamandurria, como la vieja política que tanto critican, no lo sueltan (como el coche oficial del que renegaban antes de tenerlo) ni con agua hirviendo.

Lo realmente triste de todo esto es que a pesar de poder ver (youtube) y leer (prensa digital y papel) todas sus mentiras y tropelías, sigue habiendo una gran masa de gente desesperada (si nos va mal, que nos vaya mal a todos) o ignorante (el que no se forma/lee se lo cree todo) que les seguirá votando. 

Quienes votan a Podemos, cómo querrán que sea España ¿cómo Venezuela o cómo Grecia? Esa es mi gran duda.



lunes, 19 de junio de 2017

Ahora Madrid: qué falsos son

He podido escuchar en la radio que Ahora Madrid, desde el ayuntamiento de Madrid, va a impulsar una campaña en los autobuses de la EMT con carteles contra el «despatarre».
La verdad es que aciertan, porque creo que en estos momentos este es un tema que preocupa mucho a los Madrileños, por encima del desempleo, subida de impuestos y la suciedad de la ciudad, ya que semejante actitud de «despatarre» “machista” es impresentable e insostenible.
Sin embargo este grupo de “demócratas y defensores de la libertad y los derechos individuales” parece que ahora están muy amigables y cordiales con el Islam y el Ramadán, pero nada dicen del machismo y homofobia que la sociedad islámica defiende y practica. Eso sí, el despatarre es machista y ofensivo para las mujeres, mientras que ahorcar homosexuales, lapidar “adúlteras” no merece ni una mínima crítica por parte de la Alcaldesa y sus acólitos.

Menos mal que Ahora Madrid se ocupa de los verdaderos problemas de los Madrileños.