martes, 15 de noviembre de 2022

La verdadera memoria histórica

 Érase una vez que se era...

Un país donde, sin que nadie la votara, amaneció un día una República.

Los políticos de izquierdas y de derechas que habían conspirado largamente para traerla se pusieron de acuerdo, en lo que se fuma un puro, para nombrar presidente y gobierno. Fue el 14 de abril de 1931.

Tras un breve periodo constituyente se fue a elecciones (nov 1933) y éstas, vaya por Dios, fueron ganadas por las formaciones de derechas (por cierto, de manera abrumadora).

 Las izquierdas ya habían advertido de que, en caso de que las urnas les fueran adversas, irían contra "la república burguesa".

Algo muy democrático, claro,  según afirma hoy el Gobierno Sánchez, haciendo de esta barbaridad ley.

Y cumplieron con lo anunciado: en octubre de 1934 se produce un levantamiento obrero en la cuenca minera asturiana, organizado, financiado y armado por el PSOE.

Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero, a la sazón líderes socialistas, habían convocado para tales fechas una Huelga General Revolucionaria, confiando en extender la insurrección armada por toda la geografía hispana, pero aquel Golpe de Estado (oigan: GOLPE DE ESTADO) se quedó en mera (aunque sangrienta) aventura, porque salvo en pequeñas localidades de Albacete y Cádiz, el obrero eligió quedarse en casa. Y más aún cuando vieron que, aprovechando que el Pisuerga para la ocasión pasaba por la cuenca del Nalón, Lluis Companys proclamaba el Estat Catalá.

 Fueron dos semanas de destrucción y crimen, que obligaron al presidente Lerroux a recurrir al Ejército de África para devolver el orden constitucional.

Lógicamente los cabecillas fueron procesados y, a instancias del Gobierno, Largo Caballero, líder de la UGT, fue juzgado por el Tribunal Supremo y acusado por el Fiscal General de la República, Valentín Gamazo.

Gamazo pidió 30 años de reclusión para Largo Caballero por "rebelión militar". Sin embargo, y a pesar de las abrumadoras pruebas presentadas a lo largo de los cinco días de la vista, el líder socialista fue declarado inocente.

 El Fiscal Jefe Gamazo, jurista de fuste donde los hubieren, dimitió. Desde ese día, Paco Largo, bien desde el periódico Claridad, bien en sus propios mítines, no dejó de exhibir sus ideas ante masas enfervorecidas: o Dictadura del Proletariado o guerra civil. Y oigan: la tuvo.

Luego volveremos a este punto.

Agosto de 1936, el fiscal Gamazo en compañía de su esposa Narcisa y sus 9 hijos se ha trasladado a Rubielos, una aldeita en la provincia de Cuenca. Hasta allí se llegan un par de matones mandados desde Madrid, en compañía de otros 20 milicianos de localidades próximas. Toman preso a Valentín y a tres de sus hijos: José (21 años), Francisco (20 años) y Luis (17 años).

El padre suplica que lo maten a él y tengan piedad de sus hijos, pero en una carretera próxima los matan a todos cómo a perros, siguiendo el orden de menor a mayor en un alarde de morbosa crueldad. El Fiscal Jefe de la (gloriosa) República vio como asesinaban uno tras otro a sus hijos mayores antes de morir él.

 Capone fue un puto aprendiz al lado del vengativo Largo Caballero. Los cadáveres fueron abandonados en un paraje tan inhóspito que, para cuando Narcisa los encontró varios días después, ya eran sólo unos bultos hediondos.

 Y esto, amiguitos y amiguitas, resume el "Estado de Derecho" de la gloriosa Segunda República Española contra la que se sublevaron un grupo de "desalmados fascistas".

 Mire, querido imbécil: si la guerra civil hubiera sido un capricho de Franco no hubiera pasado de Melilla. Lea mientras pueda.

 Para el recuerdo:

Valentín Gamazo fue Abogado del Estado, al igual que José Calvo-Sotelo, Juan de Isasa, Porfirio Silván, Juan Manuel de Estrada, José Gómez de la Serna, Leandro González, Manuel Gómez Acebo, Pedro Redondo, Wenceslao Manzaneque, Antonio Marín, Manuel Mondéjar, Santiago Alonso, Julio Colomer, Federico Salmón, Luis Belda, Dimas Adánez, Jesús Yébenes, Teodoro Pascual, Fermín Daza, Luis Ruíz Valdepeñas, Juan Rovira, Juan Gómez, Celestino Lázaro, Ángel Aguado, Ángel Castro y Juan Godínez. Todos ellos ASESINADOS en 1936 por el Frente Popular.

 Dos años después de acabada la guerra, una persona reconoció a uno de los secuestradores de la familia Gamazo. El sujeto andaba tranquilamente por las calles de la capital.

Lo denunció y, tras ser efectivamente identificado y con un juicio justo, fue condenado a muerte y ejecutado.

 Aquel hijo de puta hoy es reivindicado por asociaciones de Memoria Histórica como "asesinado vilmente por el fascismo". Igual hasta sus descendientes reclaman un jornalito... "¡Ay de mi pobre abuelito!".

 La verdad, la puta verdad, es que la guerra civil solo la deseaba un bando: la izquierda. Los "Golpistas" fueron aquellos convidados que no se resignaron a ser de piedra.

 Y es lo que hay. Se ganó la guerra y además se ganó la paz... y eso es exactamente lo que os quieren ocultar.

 Si en verdad eres un demócrata full equipe, déjanos contarlo tal cual pasó, machote. Quién tiene miedo a la verdad.

La gran mentira.

Alfonso Ussia

jueves, 10 de noviembre de 2022

Podía haber sido escrito por un agente de la autoridad

 El siguiente relato parece ser de un policía pero también podría haber sido de un guardia civil.

 Sólo nos falta saber cuántos policías y guardias civiles más piensan de la misma manera.

 Yo, Policía, encontrándome libre de servicio, estaba de compras cuando lo vi suceder.

 Un delincuente se aproximó a su víctima.

Era una madre que llevaba a su niño de la mano. Le apuntaba con una pistola en el rostro, amenazándola con matarla si no le entregaba el bolso.

Al ver esto, mi impulso policial surgió de inmediato.

Pero así como surgió se detuvo.

Y pensé:

"No tengo apoyo de nadie, ni del lugar donde trabajo, no tendré futuro, el Ministerio del Interior no me defenderá, el Ministerio Fiscal me acusará y el Poder Judicial buscará sentenciarme.

La legislación está siendo acomodada para proteger al delincuente y la sociedad me condenará sólo por ser policía.

Mi familia..., ellos me esperan en casa".

La pobre mujer asustada ni siquiera reaccionó.

El delincuente «víctima de la sociedad opresora», sin motivos y después de obtener lo que quería, dispara su arma.

La mujer cae al suelo con su rostro envuelto en sangre. El niño llora, llora sin saber qué hacer.

En ese momento, el delincuente no sólo robó lo poco que llevaba la mujer sino que también destruyó una familia, se llevó sus sueños, sus planes y su vida.

No reaccioné. Hice la llamada al 112 y avisé.

Al fin y al cabo, ese es el procedimiento.

Llegué a casa y allí estaban mi esposa y mis hijos.

No tuve que ver al Ministro del Interior expresando que fui irracional al impedir que el victimario matase a una mujer por un bolso «porque él es una pobre víctima de la sociedad y tiene derechos y necesidades».

No tuve que escuchar al presidente del Tribunal o al representante del Ministerio Fiscal, diciendo: «ese policía sólo sabe dar palos y disparar». 

No leí en las redes sociales el desprecio de la sociedad encendidas en contra de la Policía.

No vi fotos ni vídeos mostrando la agresión policial en contra de «una persona que sólo quería llevarse un bolso».

No vi las manifestaciones de los organismos de derechos humanos reclamando justicia e indemnización para la familia del pobre muchacho, muerto vilmente a manos de la Policía represora, poco preparada y que actúa precipitadamente, a la vez que pide "encarcelar al Policía" por abuso de poder.

Tampoco vi a los medios de comunicación como siempre abriendo sus titulares de noticias desacreditando la labor policial.

Mi arma no me fue retirada y no estuve seis meses suspendido de empleo y sueldo, sin poder trabajar, mientras deciden si voy a prisión o no.

Tampoco tuve que pagar con mi dinero a un abogado para que me defendiera por tan sólo cumplir con mi trabajo.

Sí. Yo estuve allí. Pero fue como si no hubiese estado.

El problema será cuando toda la Policía actúe así.

La inseguridad será todavía mayor y el caos lo gobernará todo.

El miedo a salir de casa para ir a trabajar, a llevar a nuestros hijos a la escuela, a ir al mercado nos acompañará siempre.

Es como si pareciera que estamos buscando acomodarnos para vivir en este caos.

Hemos perdido el norte;  hemos transgredido valores, principios y funciones.

Llamamos bueno a lo malo y malo a lo bueno.

Permitimos que cualquiera investigue, el fiscal no es investigador de profesión, su verdadera profesión es abogado, por eso sueltan a los delincuentes, el verdadero investigador en todo el mundo es EL POLICÍA o EL GUARDIA CIVIL, nadie más, por eso la delincuencia crece cada vez más. 

No importa quien lo escriba, importa quien lo lee.

ASÍ ESTAMOS.

miércoles, 26 de octubre de 2022

La muerte no es el final

 Qué efímera es la vida, y cuan rápido pasa el tiempo. Por Ley de vida nuestros mayores van falleciendo, con gran dolor y pesar para los que se quedan aún en este mundo, con la esperanza de volver a encontrarte de nuevo con tus seres queridos en el más allá.

Mientras los hijos, los nietos, los bisnietos se convierten en el recambio generacional que permite que la vida siga y que nunca olvidemos a los seres queridos que ya no están con nosotros.

Tu gracia vale más que la vida. Son palabras del salmista que se tienen como verdaderas cuando te sientes bendecido por la enfermedad y tocas los límites de tu caducidad. 

Sentir el hielo de la debilidad, del cuerpo que se rompe, de la mente que se oscurece, de la corruptibilidad que se adueña de lo que uno creía poseer, adquieren nuevo sentido cuando se abren los ojos a la verdad del dolor. Y únicamente uno puede mirar hacia delante y salir de la espiral del absurdo cuando en la oración deja que el corazón acoja la luz de quien sufrió y saboreó las hieles del sufrimiento hasta el extremo.

Al sentir la incapacidad inexorable de que en la enfermedad no eres tú ni de la vida ni de la muerte, entonces, sólo entonces, levantas los ojos a lo Alto y recibes el bálsamo que hace más dulce la existencia. Miras hacia adentro y hallas a Aquel que, el primero en todo, no se negó a entregarse a un fin no definitivo que abre las puertas a una vida en plenitud.

La enfermedad es profecía de la muerte, la muerte que adviene es experiencia que nos hace tocar fondo en la pequeñez para que podamos esperar la nueva vida, y esperándola, la agradezcamos. 

No se aprecia la vida si no se acepta la muerte. Esperar la plenitud de la vida es dejar que el miedo a la muerte no aprisione alma y corazón. Vivir la enfermedad, no atar la ternura que con ella nace, es dejar que hable la verdad de la vida y decir no a la mentira. Esconder y no contemplar la enfermedad es obligar a que para siempre se enmudezca la palabra verdadera.

Padre bueno, que a todo y a todos nos has dado la vida para que supiéramos de tu amor. Padre Creador, me ha desbordado tu querer; tantas veces mi incapacidad de tenerte, y tener en mis manos los dones que Tú me ofrecías en las Tuyas, me distanció de Ti. Yo sé que aunque me aleje, nunca dejarás que escape del cuenco de Tus Manos creadoras.

Llegó a mis oídos la dulzura con la que volviste la mirada a tu Adán, enfermo y extraviado en un paraíso que creyó era sólo suyo. Sé cómo tu siervo Job en el silencio del abandono se mantuvo en la vida gracias a tu apoyo. Llegó hasta mis ojos la cercanía de tu ser y estar en los enfermos, pobres, y débiles, que tu Hijo, Jesucristo, encontraba y curaba en los caminos de Galilea, Samaría y Judea. 

Sigo sintiendo la Mano sanadora del Nazareno que, más que nadie, saboreó el sufrimiento, la oscuridad del dolor, la entrega a la muerte, manifestación de la gloria de Dios. Tuya, Señor Jesús, es la gloria del Padre, la que clarifica la carne que sufre, la que abre horizontes infinitos, la que regala la comunión que salva y que ofrece la incorruptibilidad. Gracias a tu Cruz, la humanidad es transformada por el Espíritu de Vida.

Te pido, Señor, que sepa en el dolor pedirte el Espíritu para que mi vida, en esta peregrinación que un día se acabará, y mi muerte estén en tu Cruz. Tiéndeme tu Mano para que contigo, a pesar de la oscuridad del camino, tenga la sencilla certeza de abrir un día los ojos y verte a ti a la derecha del Padre con el Espíritu Santo.

Muchos atardeceres, al ganarme el sueño, aguardaba encontrarte en la mañana que nunca tiene fin. Pero sólo Tú, Señor de mi vida y enfermedad, sabes cuándo es el día que jamás tendrá ocaso. Mientras tanto, déjame que no te deje y que dé gracias porque cada instante es un milagro en la espera de otro mayor; la vida eterna, vivir contigo.

Me abandono, enfermo y débil, en tus Manos, que me hicieron, y en las de los hermanos que en el camino del dolor me comunican tu calor. Tus Manos están llenas de misericordia. En ellas me refugio y en ellas me escondo con todos los que sienten el anuncio de que la vida terrena es el comienzo de la otra, en la que la enfermedad y la muerte quedan para siempre vencidas.

Gracias, Señor de mi vida y mi enfermedad, porque me has enseñado que tu gracia vale más que la vida, que la frialdad de la muerte no dejará que se apague el fuego de tu Amor.

Monseñor Eugenio Romero Pose

lunes, 3 de octubre de 2022

Ley de (Des)Memoria democrática

 

Con el fin de adaptarme anímicamente a la Ley de Memoria Democrática de Sánchez, Bolaños, Marlaska, Podemos, ERC y la ETA, necesito pedir perdón. Y lo hago, en hinojos y humillado desde una petición de misericordia iluminada por la gratitud histórica. Quiero agradecer desde aquí a socialistas y comunistas su entereza y coraje por fusilar sin dudas a cinco mil peligrosos elementos de la Reacción conservadora en Paracuellos del Jarama, entre ellos, a 267 menores de edad. Obviamente, esos asesinatos, ya perdonados por la Ley de Amnistía, no pueden calificarse como tales. Cuando la izquierda fusila, ejecuta a fascistas. Cuando lo hace la derecha, asesina. Perdón por haberme confundido.

Como nieto de un ejecutado en Paracuellos, el escritor y comediógrafo Pedro Muñoz-Seca, quiero pedir perdón a socialistas y comunistas por haberlos responsabilizado de su muerte. El culpable fue él, escribiendo lo que no gustaba a socialistas ni comunistas. Y les agradezco, con muchos años transcurridos después de su valiente gesta, de haberse mofado de Muñoz-Seca, cuando herido de muerte sobre la tierra de Paracuellos, tuvo que esperar más de cuatro minutos de agonía mientras los milicianos, con gran sentido del humor, se reían de sus últimos estertores, para recibir el tiro de gracia. Y deseo agradecerles la eficacia de su tiro de pistola en la sien, tardío pero definitivo, prueba de la caridad y humanidad de quienes se vieron obligados, por culpa de sus comedias, a terminar con su vida.

Pido perdón en nombre de la familia Ceñal. Ocho hermanos asturianos. Ramón y Rafael y el mayor de todos no se hallaban aquella noche en su casa. Los primeros estaban en el Seminario, y el tercero se había incorporado al Ejército Nacional, el que ganó la guerra y hoy, afortunadamente, la ha perdido con más de 80 años de retraso. Pido perdón en nombre de su madre, que vio cómo, con justicia revolucionaria, se llevaron a sus cinco hijos para fusilarlos por el terrible delito de creer en Dios, y entre los cinco, al más pequeño, que había cumplido diez años de edad. Pido perdón a los que se vieron inducidos a fusilar a esos cinco jóvenes y peligrosos cristianos, y lo hago también en nombre de su madre, que no supo interpretar la situación, perdió la cabeza, y se fue apagando poco a poco en un hospital con un rosario entre las manos hasta que su merecido sufrimiento terminó con su vida.

Pido perdón y agradezco a socialistas y comunistas el fusilamiento de los cinco hermanos De la Quadra Salcedo y Arrieta Mascarúa. De los obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas, monjas y hermanas de la Caridad que murieron torturados y fusilados, ellas previamente violadas, por su empecinamiento antidemocrático de creer en Dios y no dar su brazo a torcer, prueba inequívoca de su soberbia, renegando de su fe. Pido perdón a socialistas y comunistas y al presidente de la Generalidad de Cataluña, Luis Companys, por las muchas decenas de miles de militares y paisanos ejecutados, por no tener cabida, lugar ni sitio en la España roja y separada, paraíso de la igualdad, de Largo Caballero, Negrín, Prieto y Stalin. Y como la nueva Ley de Memoria Democrática alcanza hasta 1982, ruego encarecidamente a la ETA, hoy gobernante con sus votos, que me perdone por no saber aceptar las ejecuciones –jamás asesinatos–, de los vascos y demás españoles que no perdieron ni un segundo en intentar ser comprensivos con la valentía de sus comandos. Especialmente, los comandos que asesinaron niños, futuros fascistas.

Pido perdón y agradezco que, al fin, gracias a la Ley de Memoria Democrática de Sánchez, Bolaños, Marlaska, Podemos, ERC y la ETA, haya alcanzado la luz de la verdad, y aprendido la diferencia que se establece entre el asesinato derechista y la ejecución obligada por motivos de progreso, sostenibilidad, empoderamiento y futuro.

Perdón, perdón, y gracias mil, Sánchez, Bolaños, Marlaska, ERC, Podemos y la ETA.

ALFONSO USSÍA.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

¿A quién sirven los políticos?

Esta carta se la he enviado al departamento de atención ciudadana y al departamento de turismo del ayuntamiento de Rota, con constancia de que la han recibido, y en la línea de como actúan otros ayuntamientos, su respuesta es despreciar al ciudadano y no contestarle.

Desde luego es una pena, porque Rota es un maravilloso lugar para veranear, aunque su alcalde y demás compinches se obcequen en que el que vaya allí no pueda descansar.

"Como asiduo a pasar mis vacaciones con mi mujer en la ciudad de Rota, a pesar de que tengo la certeza de que ignorarán mi correo, quiero trasladarle nuestra más absoluta repulsa por el comportamiento del ayuntamiento de Rota hacía los veraneantes y residentes en esa población.

Otros años, cuando han celebrado algún concierto o evento musical lo han celebrado en el campo de futbol municipal, no muy lejos, pero algo más separado de la zona residencial. Pero este año NO, han tenido la desgraciada idea de celebrar el “Brota Música Festival”, del viernes 19 al domingo 21 de agosto, en el “Recinto Ferial” bien pegaditos al Aparta Hotel la Espadaña, donde nos encontrábamos, como en años anteriores, pasando parte de nuestras vacaciones de verano, y bien pagaditos a las viviendas residenciales y vacacionales de muchos ciudadanos.

Pues bien, el concierto del viernes 19 terminó en la madrugada del sábado a las 4.30 y lo remató un diskjokey, también con música atronadora, de 4.30 hasta las 5.30. De lo que ocurrió en el concierto del sábado a la madrugada del domingo no puedo decirle nada, porque tras pasar una noche en blanco, y dado que habíamos ido a Rota a descansar, nos tuvimos que ir a dormir a Jerez, con el sobrecoste que eso nos supuso.

Pero el ayuntamiento, no contento con eso, y para seguir molestando con una contaminación acústica muy, muy por encima de lo permitido por su ordenanza del ruido, el sábado 27 de agosto, en el mismo emplazamiento organizó una verbena por la tarde noche para impedir, que ni hecho a propósito, que los vecinos se pudieran echar la siesta y descansar en sus vacaciones.

Seguro que como todo egoísta político, que no piensa en los vecinos y los veraneantes, sino en sus intereses electorales, habrán evaluado el impacto electoral que tan desafortunada actuación pueda tener en las próximas elecciones locales o incluso en el día a día de la localidad, pero ya le digo yo que en mí se han ganado el mayor detractor de su localidad, y que usaré todos los medios tecnológicos y de comunicación a mi alcance para desacreditar y no recomendar su ciudad como lugar para pasar unas vacaciones, a pesar del arraigo familiar que allí tenemos.

Se despide un veraneante muy indignado con el desprecio que ese ayuntamiento muestra hacia sus conciudadanos y sus veraneantes".

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Un cuento muy real

Érase una vez un reino de magia y fantasía en el que, con sus más y con sus menos, convivían cuatro tipos de duendes: Los Buenos, los Inteligentes, los Gilipollas y los Hijoputas. Un día los Hijoputas descubrieron que, por algún misterio mágico, los Gilipollas siempre son mayoría.

Dedicaron entonces todos sus esfuerzos a convencerlos de las grandes ventajas que les supondría someter a los Buenos y a los Inteligentes.

Los Hijoputas sabían que con los Buenos y los Inteligentes fuera de juego podrían gobernar el reino y convertirse en los únicos dueños de sus riquezas. Siempre habría una banda de Gilipollas que los apoyaría y se creería sus mentiras.  Les dijeron a los Gilipollas que eran iguales que los Inteligentes, que ser vago da igual que ser trabajador, que ser tonto da igual que ser listo y que ser bueno da igual que ser malo. Hasta inventaron un Ministerio que se llamó Ministerio de Igual Da. Había nacido la Democracia de los Duendes.

Los Gilipollas creyeron que los beneficiados con la derrota de los Buenos y los Inteligentes serían ellos y se dedicaron con entusiasmo a eliminar cualquier vestigio de grandeza, bondad o belleza siguiendo las consignas de los Hijoputas.

 Algunos de los duendes Gilipollas eran descendientes de Buenos y de Inteligentes y ahora se avergonzaban de sus orígenes. Eran los que más empeño ponían en hacer patente su gilipollez (a la que llamaban corrección política) y obedecían cualquier orden hijoputesca; desde tirar piedras a sus propios tejados,  destruir las estatuas y profanar las tumbas de sus antepasados, aplaudir desde sus balcones a la hora que les ordenaban o ponerse de rodillas delante de otros Gilipollas para pedir perdón por supuestas ofensas.

 Y es que todas las grandes obras que el talento y el trabajo de los Buenos y los Inteligentes habían creado a lo largo de los siglos fueron consideradas ofensivas por aquellos que, careciendo de talento e inteligencia, se habían limitado a disfrutar de esas creaciones.

 Los grandes templos de mármol y los bellos palacios de piedra fueron demolidos para no ofender a los que habían sido incapaces de construir otra cosa que chozas de paja.

 Los delicados instrumentos musicales que habían conmovido con sus sinfonías incluso a los elfos y las hadas fueron destruidos para no ofender a los que creían que la música consistía en aporrear toscos tambores.

 Los artísticos cuadros que parecían brillar con luz propia y en los que estaban retratados con bellos colores los acontecimientos más sublimes, fueron proscritos y sustituidos por telas con manchas sin forma. Y algunos Gilipollas pagaban por ellas auténticas fortunas.

 Las justas y los torneos en los que los jóvenes demostraban su valentía también fueron prohibidos por aquellos que habían convertido la cobardía en una virtud.

 Y llegó un día en que hasta las bestias del bosque se horrorizaron al contemplar a las estúpidas criaturas surgidas de la mezcla aberrante y multicultural de Gilipollas con Hijoputas. Eran seres necios y crueles que asesinaban a sus propios hijos en el vientre de sus madres, dejaban morir a los ancianos en soledad y renegaban de su propia historia.

 Cuando los Gilipollas, sumidos en la miseria y la degeneración, quisieron librarse de la tiranía de los Hijoputas, buscaron a algún duende bueno e inteligente para que los ayudase. Pero ya era demasiado tarde.  La Bondad, la Belleza y la Inteligencia habían sido ilegalizadas por políticamente incorrectas y todos habían muerto o desaparecido.

 Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Anónimo

lunes, 11 de julio de 2022

FIESTA DEL ORGUYO ¿GUAY?

Nunca he sentido ningún interés, por conocer o juzgar las intimidades sexuales de mis  semejantes, la forma en que un ser humano adulto usa sus genitales, debería permanecer estrictamente en el ámbito de la privacidad.

Dicho esto, quiero manifestar, mi hartazgo absoluto frente a esa horterada insufrible a la que llaman “fiesta del orgullo gay” por las razones que paso a exponer.

En primer lugar, están utilizando el dinero de mis impuestos para cerrar durante 10 días las principales calles del centro de mi ciudad, y montar una fiesta diseñada para ensalzar la opción sexual de una minoría, a la que siempre he respetado, pero con la que no me siento identificado en absoluto.

En segundo lugar, se está publicitando esa “fiesta” que debería ser privada, con dinero público, desde la televisión que pagamos todos, a través de las propias insignias de los cuerpos de seguridad del estado, y hasta en pasos de peatones, semáforos y todo tipo de señalización vial, por lo que esta fiesta, lejos de ser una opción se está convirtiendo en una imposición.

En tercer lugar, creo que se están vulnerando derechos fundamentales al permitir que participen menores en una celebración donde una serie de hombres y mujeres adultos travestidos, se pasean y bailan semidesnudos, emulando posturas sexuales e incluso introduciéndose objetos por el ano en plena vía pública, como todos hemos visto.

En cuarto lugar, todas las personas homosexuales que conozco, abominan de esa fiesta, e insisten en que no se sienten representados, lo que me lleva a pensar, que ni siquiera es la fiesta de ese colectivo, sino de un sector dentro de ese colectivo, cuyo objetivo es el de conseguir réditos políticos y económicos, utilizando el chantaje emocional y el victimismo como moneda de cambio.

Cualquiera que me conozca, sabe que no siento la más mínima simpatía hacia ninguna ideología o partido político, de hecho insulto constantemente por igual, a eso que llaman “derecha” e “izquierda” y a los payasos que la representan, tampoco tengo inclinaciones religiosas de ninguna clase, así que en mi caso, no sirve de nada esa retórica barata que se utiliza siempre, para desacreditar a todo aquel que no comulga con el dogmatismo post moderno y los cánones oficiales.

Mi mensaje para los ideólogos de todo este folklore sería el siguiente: meta usted su cipote donde le apetezca, incluso córteselo, y haga un colgante con el, si eso le estimula, pero deje de dar el coñazo con su puñetera fiesta, y sobre todo, invierta su capital privado, en un espacio privado y con publicidad privada, donde pueda usted dar rienda suelta a sus fantasías más recónditas, en compañía de otros como usted, sin necesidad de entrar en conflicto y respetando a todos aquellos, a los que nos importa una mierda su orientación sexual  y sus banderitas de colores.

Feliz semana a todos los pura sangre, trabuqueros, desobedientes, e insumisos fiscales del planeta, energía y Rock and roll, la cabeza alta y la cara descubierta siempre!!!

Martín Sánchez 4–07-22