miércoles, 10 de diciembre de 2025

Adiós a Alfonso Ussia

Hoy es el primer día distinto. Ayer fue el último contigo. Ya no te veré hasta que se muera la muerte —si es que lo hace alguna vez—. Desde hace cinco minutos sólo te encuentro en la memoria, al cruzar esa puerta entreabierta donde viven los días en que nada dolía. Te despido sin flores ni discursos: apenas el ruido del teclado negándose a aceptar la última frase. Este tintineo es tu despacho de García de Paredes. Entonces todo iba despacio y tú eras inmortal. Hoy suena a dos voces mientras escribo lo que ha cambiado desde hace cinco minutos.

Tú, que siempre despreciaste el sentimentalismo, has dejado todo blando, frágil. No por sorpresa, sino por esa punzada que deja lo que desaparece cuando aún era necesario. Sobre todo, en los tuyos, los ocho nietos que hoy pierden la inocencia de la tristeza, sin poder hacer nada para tenerte un rato más. Lo inevitable también es un respiro; un consuelo torpe ante lo que no tiene arreglo. Pasa con la literatura: leyéndote supe quién eras; escribiéndote puedo decirte adiós. Las verdades que duelen son las que fundan la literatura. Por eso importa.

Me enseñaste a no dar la lata, a que la honestidad no es virtud sino la manera de estar vivo, y que a veces callar es el único gesto elegante cuando todo alrededor es un desorden. El cáncer —esa bestia que muerde el tiempo— te obligó a encender cada cigarro como si fuera el último. Pienso en lo que te ha querido mi madre, Pilar, en la forma de sostenerte renunciando a todo lo demás. Y en el tío Javier, alquimista, leal, certero, inmenso. Ellos dos te alargaron la vida. Ella dice que has sufrido tanto estos meses que el purgatorio te sabrá a descanso. Yo respondo que, si en el cielo no sirven Beefeater, preferirás quedarte allí, apoyado en la barra del bar donde la última copa siempre es la primera.

Pienso en tu risa. Se mete por todas partes. Avanza sin ruido, como una madrugada de agosto en Ruiloba, cuando uno escucha su propia respiración y entiende, por un instante, que la vida es una cuerda floja entre dos silencios. Y me descubro hablándote por dentro, como hablan los niños antes de aprender que también se pierde. Esta conversación es un mandato en tu mesa del club Estrada, aunque una silla esté vacía y la tarde se haya quedado sin dueño.

Salgo a la calle y Madrid sigue a lo suyo, con esa indiferencia cansada de las ciudades que lo han visto todo. Y pienso que a ti te habría gustado: que el mundo no se detuviera, que no hubiera drama innecesario, que la vida continuara torpe y estupenda sin pedir permiso. Pronto llegarán los elogios, las semblanzas, las máscaras públicas del Ussía que fuiste: la prosa indomable; la risa inagotable; la década dorada de la radio; el madridista; el señor de Sotoancho; el dandi; el Cavia; el Ruano; el incorruptible. Para mí fuiste eso y también mi padre. Y escribo porque es la única forma de caminar contigo sin hacer ruido. Entre palabra y palabra encuentro migas de tu sombra, y eso basta —al menos hoy— para que no se me deshaga el alma entre los dedos.

«Que la muerte no es el final» está escrito en la morfina de una fe que no encuentro por ningún lado. Claro que lo es. Siempre lo ha sido. La vida es una tragedia: todas terminan igual de mal. Escribir es mi recompensa y fue tu mejor regalo. Hoy me siento extranjero en mi propia casa, en estas paredes llenas de marcos y retratos de Muñoz Seca, de Mingote, de ti. Todos quietos. Todos callados. Fuiste un Beau Brummel con chaqueta de Bel y Cía. No sé qué parte de ti era más del Puerto o de La Concha. Te perdías en Manuel del Palacio para volver siempre a Wodehouse, mientras recorrías La Jaralera entre Cádiz y Sevilla. En La Montaña decidiste quedarte, aunque nunca dejaste de pasear por un Madrid en blanco y negro, copa a copa, verso a verso. Siempre en el centro de la conversación. Con la risa por delante. Seductor, valiente, brillante. Sin una jodida arruga en la camisa. En Norteña se secó tu tinta, escribiendo hasta el último aliento. Sin saber —ni querer— hacer otra cosa.

Foxá, uno de tus poetas, dejó aquello de la «melancolía del desaparecer». Te lo oí tantas veces que ahora interrumpe el silencio con tu voz resignada: «Y pensar que no puedo, en mi egoísmo, llevarme al sol ni al cielo en mi mortaja; que he de marchar yo solo hacia el abismo, y que la Luna brillará lo mismo, y que ya no la veré desde mi caja». No puedo pedirte que vuelvas. Tampoco voy a inventarme consuelos. Te has ido, y eso es una frase que no admite adjetivos. Pero mientras escribo, algo tuyo insiste en quedarse: una anécdota, una forma de mirar, un resto de risa que no sabe disimular. Con eso continúo. Porque lo que duele hoy demuestra que sigues haciendo ruido donde ya no estás.

Y en esa confusión encuentro la manera de no perderte del todo.

 Alfonso J. Ussía

jueves, 27 de noviembre de 2025

Preludio de un Final

Los han llamado "Fachas con Toga".

¡Qué curioso! Cuando Juan Ramón Berdugo, miembro del tribunal que ha votado a favor de la condena al Fiscal General del Estado, escribió la sentencia de la Gürtel que destruyó el crédito del Partido Popular y acabó expulsando a Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno, no consta que Ione Belarra haya dicho que era una maniobra promovida por jueces fascistas.

Y cuando Antonio del Moral, otro integrante del tribunal que ha dado su voto condenatorio a García Ortiz, fue ponente de la sentencia que mandó a la cárcel al exmarido de la Infanta Cristina, Iñaki Urdangarín, por el Caso Noos, tampoco consta que alguien de la izquierda se haya puesto a hiperventilar. Todos se rompieron las manos a aplaudir. Entonces, la justicia era estupenda. Ahora ya no. Porque han condenado a uno de los suyos.

El nerviosismo que existe en la peña es porque se trata de la primera sentencia condenatoria del sanchismo. ¡La primera! 

Por delante quedan los juicios del hermano, el de Begoña Gómez, el de Abalos y Koldo, el de Santos Cerdán, y quizás otro por presunta financiación ilegal y blanqueo de dinero del Partido Socialista. Ya veremos.

Ahora se entiende mucho mejor por qué montaron la cloaca y encomendaron a una tal Leire a hurgar en los basureros y limpiarlo todo. ¡Todo! Porque fallaron en la operación para silenciar a los medios de comunicación no sometidos; fallaron en la operación para controlar a los jueces; fallaron en el intento para desacreditar a la UCO, en el intento de que fuesen los fiscales y no los jueces quienes instruyeran las causas en España, y también están perdiendo la batalla por controlar a la opinión pública. Desacreditar a los tribunales que van a juzgar todos esos casos pendientes, como ha sucedido en los últimos días con el Tribunal Supremo, será el penúltimo eslabón de la cadena. ¡El penúltimo! Falta por presenciar el juicio al Puto Amo.
Una de dos: O estamos asistiendo al final del sanchismo o al fin del Estado de Derecho en España. Los dos no son compatibles.

Nota: Hago una distinción entre "Sanchistas" y "socialistas". Hay muchos socialdemócratas que se sienten engañados y que han decidido cambiar su voto en unas próximas elecciones, si Sánchez se presenta como cabeza de lista del PSOE.

(Daniel Iglesias)

domingo, 9 de noviembre de 2025

El mundo al revés.

Agua de Trara

Por Miguel Platón

El mundo al revés

   Sea cual sea la sentencia sobre Álvaro García Ortiz, su caso esta pasando a los anales de la historia de la Justicia, en España y en cualquier otro país democrático.

   Ya es atípico que el Fiscal General del Estado no haya dimitido tras ser investigado por el Tribunal Supremo, pero la escenografía lo supera. Acude al juicio revestido con todos los atributos del cargo, para dar la imagen de que no se juzga a la persona, sino a la posición política que representa. Se sienta con las defensas y estas últimas están ejercidas por la Abogacía del Estado y fiscales que son subordinados suyos.

   Semejante esperpento, claro está, no ha sido diseñado por el pobre García Ortiz, sino por el Gobierno de Pedro Sánchez, es probable que por el mismo presidente, para transmitir un mensaje de poder y de prepotencia. Una muestra más de enfermiza psicopatía narcisista, que constituye una presión a los siete magistrados del Tribunal Supremo que decidirán la sentencia.

   Y si fuera un caso único en nuestra vida política… Reflejos de ese mismo mundo al revés están presentes en la decisión del PSOE de presentar como candidato a la presidencia de Extremadura a Miguel Ángel Gallardo, que ya tiene fecha -del 9 al 14 de febrero- para sentarse en el banquillo, junto con el hermanito artista del presidente -David-y algunos más.

   A Begoña Gómez, señora de Sánchez, se le acumulan las acusaciones, debido a la supuesta participación de funcionarios de la Presidencia del Gobierno en sus actividades económicas, pero los dirigentes que resultan ser subordinados de su hermano, empezando por el inefable ministro de Justicia, Felix Bolaños y siguiendo por la peregrina ministra Portavoz, Pilar “Mentiras”, insisten en que se trata de bulos y que no hay nada. Bulos menos consistentes han llevado a muchos a cumplir años de prisión.

   También es un caso de mundo al revés el empeño gubernamental en seguir en el poder sin disponer de mayoría parlamentaria. Sánchez  ha manifestado más de una vez el disparate de que se puede gobernar sin el apoyo del Legislativo, pero lo que parecía ser una mera especulación ha pasado a la cruda realidad, tras el anuncio formal de Junts de que rechazará todas las iniciativas parlamentarias del Gobierno sanchista, lo que aboca a éste a la parálisis política.

   Las declaraciones gubernamentales de que seguirán con la mano rendida carecen de valor. Los más importantes proyectos de Ley que han sido anunciados, incluso aprobados por el Consejo de Ministros y enviados al Congreso de los Diputados, carecen de viabilidad. Entre ellos los que amenazan al funcionamiento de la Justicia y los medios de comunicación.

  Carles Puigdemont, el golpista prófugo cuyo objetivo básico es la destrucción de la nación española, y con ello la Constitución y la democracia, se convirtió desde el inicio de la legislatura en el amo del corral, gracias a sus imprescindibles siete votos. Ahora es el amo del final de la legislatura, por la misma razón.

   ¿Elecciones generales a la vista? Es la conclusión lógica, pero esta última no es una exigencia política o una reclamación moral, sino que depende de los regates en corto que se les ocurran a Pedro Sánchez y los suyos.

  Los componentes de la banda nunca han vivido tan bien y tampoco dispondrán en el futuro de un pesebre tan bien abastecido, a costa de todos los españoles. ¿A dónde van a ir “Yoli” Díaz, los zánganos de Sumar y tantos centenares de asesores, altos cargos de empresas públicas y otros puestos que dependen de los nombramientos del poder?

  Resistirán como puedan la pérdida de sus privilegios, vinculados a que Pedro Sánchez siga residiendo en el palacio de la Moncloa, volando en Falcon y disfrutando de vacaciones de Lujo en La Mareta. A muchos de ellos sólo les tocan migajas, pero mejor eso que nada.

jueves, 30 de octubre de 2025

Hola, soy palestino.

 Y como la honestidad es poco común en mi política, permítanme confesar algunas cosas.

1947. La ONU me ofreció un estado. Junto a Israel. Fronteras, independencia, reconocimiento. Dije que no. Mis líderes prometieron que la guerra "arrojaría a los judíos al mar". En cambio, lo perdí todo y lo llamaron catástrofe. No porque no me ofrecieran un estado, sino porque lo rechacé.

1948–2025. Los estados árabes podrían haberme integrado, dado derechos, pasaportes, dignidad. En cambio, me encerraron en campos de refugiados durante generaciones, para que siguiera siendo un arma contra Israel. Construyeron palacios para ellos y cárceles para mí. Me usaron como propaganda, no como personas.

1967. Tras otra guerra perdida, podría haber construido un estado en Cisjordania y Gaza. En cambio, insistí en "ni paz, ni reconocimiento, ni negociaciones". Tres noes. Cincuenta años después, sigo sin Estado. Resulta que el rechazo no paga el alquiler.

Oslo, década de 1990. Israel dijo: «Intentémoslo». Me dio autonomía. Armas para la policía. Miles de millones en ayuda. ¿Qué hicieron mis líderes? Robaron el dinero, armaron milicias y lanzaron una intifada. Atentados suicidas en lugar de escuelas. Cohetes en lugar de fábricas.

Gaza, 2005. Israel se fue por completo. Sin colonos, sin soldados. Tuve la oportunidad de convertir Gaza en un Singapur mediterráneo. Voté por Hamás. La convirtieron en Mogadiscio junto al mar. ¿Miles de millones en ayuda? Túneles, cohetes y palacios para sus líderes, mientras mi gente come comida enlatada en la oscuridad.

¿Democracia? No he tenido elecciones en casi 20 años. Hamás mata a los disidentes en Gaza. Fatah los encarcela en Cisjordania. Mis líderes cancelan elecciones porque están demasiado ocupados luchando por el poder.

Religión. En lugar de construir un futuro, pongo a clérigos en televisión enseñando a los niños a odiar a los judíos. Glorifico a los "mártires" que hacen estallar autobuses. Crío a mis hijos con canciones de sangre y fuego en lugar de libros y ciencia. Cambio la esperanza por la guerra santa.

Mundo árabe. Los regímenes árabes me llaman "hermano". Pero pregúntenles cuántos palestinos pueden vivir libremente en Líbano, Siria, Egipto o Kuwait. Me excluyen, pero celebran mi muerte, porque mi muerte es su excusa.

Absurdo. Sigo diciendo que quiero "construir un estado". E irónicamente, justo al lado está Israel: el vecino que construyó una democracia próspera, una potencia tecnológica, granjas en el desierto, ciudades de polvo. Sin petróleo, sin riqueza infinita, solo coraje. Podría haber aprendido, copiado, colaborado. En cambio, elegí la envidia y la rabia.

Obsesión antijudía. Podría haber aceptado a los judíos como vecinos. Podría haber dicho: "Dos naciones, dos estados". En cambio, repito: "Del río al mar". En lugar de exhibir el honor, la hospitalidad y la rica cultura árabe, mostré solo la cultura de la espada: la ira, el extremismo y la sangre. En lugar de gritar salaam (paz) a los israelíes, grité muerte a los judíos. Y luego finjo sorprenderme cuando los israelíes no confían en mí, cuando están enojados, decepcionados y convencidos de que no quiero coexistencia en absoluto.

Responsabilidad. Culpo a Israel de todo. Siempre. ¿Mis líderes roban miles de millones? Culpa de Israel. ¿Hamás dispara cohetes desde hospitales? Culpa de Israel. ¿Glorifico la muerte más que la vida? Culpa de Israel. La responsabilidad no es mi fuerte.

Soy palestino.

Podría haber construido una nación, muchas veces. Elegí el rechazo, la corrupción y la guerra sin fin. Podría haber vivido en paz con Israel, pero elegí vivir a la sombra de su destrucción.

Así que sí, soy una víctima. Pero con demasiada frecuencia, soy víctima de mis propios líderes, de mis propias decisiones y de mi propia negativa a abandonar el odio.

Y esa, querido lector, es la tragedia que nadie quiere admitir.

Sacado de la prensa

jueves, 2 de octubre de 2025

La jubilación y la parienta

El día que me Jubilé, me sentí el hombre más feliz del mundo, por fin podría vivir sin madrugar.
Pero mi mujer pensaba otra cosa y ya el primer día, subió la persiana a las 8.

- Arriba que tengo que hacer la cama.
!!Coño!!, las 8 y ya tenía que hacer la cama. Fui para el salón, me siento en el sofá y dice:
- ¡¡¡Qué bién estas sin hacer nada!!!
Levanta que tengo que pasar el aspirador. Qué... ¿piensas pasar toda la jubilación “tirao” en el sofá?
Toda la Jubilación?,…. ¡¡Si era el primer día!!
Para no discutir me fui a dar un paseo, me junte con más compañeros y ahora somos unos… 23. Vamos todos juntos. A las 9 ya no hay quien ande, “todo lleno” de gente. Así que empezamos a madrugar cada vez más y ahora ya nos levantamos a las 5 y media,… ¡¡ pa poder caminar tranquilos !!
Vuelvo a casa, me aseo y al volver a salir, ya desde el primer día, me dice:
- A la vez que vienes tráete el pan, anda.
Luego fueron los tomates, las patatas... To lo que se la olvidaba a ella.
Ayer ya me hizo encargado general de compras.
Ahora tengo que hacer la compra y quiere que gaste poco, así que: el azúcar voy a comprarlo al Lidel, el aceite en Mercadona, el detergente en Pryca, la fruta al chino, y los yogures en el Dia.
A mis amigos les pasó lo mismo y como somos jubilados, que no tontos, nos separamos en grupos y vamos cada grupo para un lado, para ganar tiempo, luego repartimos las cosas y hacemos cuentas.
A las 11 nos toca la revisión de obras, tenemos controladas 18. Vamos “payá” y nos apalancamos los 23 para un lado de la obra. En el centro, que es el mejor sitio, no podemos ponernos, eso está reservado para los retirados, los más antiguos…
Ayer un jubilado de banca dijo que estaban mal puestos unos ladrillos, ¡¡ Se armó la de Dios !!
En el grupo mío hay uno que fue albañil y dijo:
- Tú que sabrás..., patoso, si siempre estuviste en el banco calentando la silla. Lo sabré yo, que soy albañil.
Y dijo otro:
- Que soy no..., dirás que fuiste.
- Es lo mismo, eso nunca se olvida. Es como montar en bici.
A las 6 ya me están llamando, la mujer y la hija, para ir de cursillos.
- ¿Qué pasa?
¿Vas a estar jubilado sin hacer nada?
¡¡Se te atrofia la cabeza!!
Así que: lunes y miércoles tengo internet, martes y jueves, encaje de bolillos y el viernes,… el viernes, baile. El sábado a yoga....
A las 10, después de cenar, me siento en el sofá y caigo frito. Es entonces cuando siento un codazo en el hombro…
- ¡¡Venga, vete a la cama que ya estas roncando!!
No, ¡¡si debes estar “reventáo” de estar todo día sin hacer nada!!
Joder con estar jubilado......😂😂😂😂😂
Como ya soy agente de bolsa (de la compra), ahora *estudio árabe*:
Arabe ahí y... arabe allí, arabe.....

martes, 16 de septiembre de 2025

PELICULA “EL CAUTIVO”

Al conocer el estreno de esta película, me interesé por saber más sobre la misma antes de decidir ir a verla, sobre todo por el hecho de que su director sea Alejandro Amenabar.

Al saber que este director declarado homosexual, cuyas producciones suelen estar financiadas por el Ministerio de Cultura okupado por el impresentable Urtasun, decidió inventarse la biografía de Cervantes asignando al personaje la condición de homosexual, decidí no ir a verla. Absolutamente nada ¡NADA!, en la vida real de Miguel de Cervantes, hace pensar que fuera así. Ni durante su cautiverio en Argel, donde además cuidaban a los prisioneros para poder cobrar un rescate, ni nunca. Esta película rodada parcialmente en Valencia y  financiada mayormente con fondos de RTVE, del Gobierno de España y de la Comunidad Valenciana (es decir, con dinero de nuestros impuestos) y dirigida por Amenabar, constituye un nuevo insulto a la verdad y a la inteligencia.Y un nuevo acto de sectarismo de la Izquierda.

El hecho de que Amenabar se sienta, presuntamente orgulloso de su condición de homosexual, no le da derecho a inventar y falsear la biografía del autor de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, el libro, junto a La Biblia, más traducido y leído en todo el mundo y es un clásico universal.(Se calcula que “el Quijote” está traducido a más de 150 idiomas).

Sí, está totalmente documentado que Miguel de Cervantes fue bastante mujeriego: tuvo una relación sentimental extramarital con una mujer, Ana de Villafranca, una tabernera madrileña casada con Alonso Rodríguez. Fruto del romance entre Ana y Miguel, nació una niña que Cervantes reconoció legalmente como su hija natural y adoptó el apellido Saavedra: Isabel de Saavedra.

Después, en 1.584, Cervantes se casó en Esquivias con Catalina de Palacios Salazar.

Más tarde, Cervantes estando de viaje por distintos lugares y residiendo su mujer en Toledo, tuvo otro hijo extramarital con otra señora… No aparece en toda su biografía ningún atisbo de tendencia homosexual. Y desde luego, tan solo sugerir que Cervantes siendo prisionero durante cinco años en Argel, de donde intentó escapar en varias ocasiones, hasta que fue liberado tras pagar su rescate en 1.580, pudiera mantener un idilio homosexual con Hassan, el bajá de Argel, resulta ridículo.

Por otro lado, Cervantes tuvo una carrera militar ejemplar y heroica. Sirvió cinco o seis años en los Tercios italianos, destacó como soldado en la batalla de Lepanto (1.571) a bordo de la galera “Marquesa”, donde a pesar de estar con fiebre, se negó a permanecer en la bodega y salió a combatir en primera linea. Recibió tres disparos de arcabuz, que le dejaron inutilizada la mano izquierda. (De ahí el sobrenombre de “El manco de Lepanto). Por cierto, Amenabar, Cervantes no perdió el brazo. Tras recuperarse de sus heridas, continuó su servicio militar en Italia y en otras campañas. Cervantes consideró siempre su participación en Lepanto y su carrera militar el mayor honor de su vida.

En 1.575, regresando desde Nápoles a España, viajando en la galera”Sol”, fue atacado y apresado junto a su hermano Rodrigo, por una flotilla turca y piratas berberíscos y llevados a Argel, entonces un importante centro de piratería. Cinco años más tarde, Cervantes fue liberado tras pagar el rescate su familia con ayuda de los padres trinitarios.

En ninguna de sus obras autobiográficas sobre Argel, como “Los tratos de Argel” o “Los baños de Argel”, se desprende una posible relación personal de ningún tipo con su carcelero Hassan el bajá de Argel, ni un posible síndrome de Estocolmo ( presente en algunos secuestrados).

Amenabar, por favor, no suba a su carroza del orgullo gay, movido por sueños húmedos, a nuestro hombres ilustres.

Cervantes, en Lepanto. Ferrer-Dalmau.

lunes, 8 de septiembre de 2025

Otros valores, gente honrada.

Un gran amigo inglés, enamorado profundo de España, ha pasado unos días en Santander. Hablamos de la situación caótica por la que atraviesa el Reino Unido con su estúpida política de inmigración musulmana. – Londres es de ellos–, me confesaba consternado. Y hablamos también del despilfarro, el atraco a mano armada a los españoles con el sistema tributario vigente, de los enriquecimientos de los políticos ladrones, de la complicidad del PP con el PSOE, del progresivo desmantelamiento de España, del asalto a la Justicia y de la inacción cobarde de una oposición que colabora con su blandiblú actitud con el Gobierno socialcomunista-separatista-terrorista que nos está llevando al abismo. 

Mi amigo nada tiene de «ultraderechista». Milita en el sector más liberal del Partido Conservador, y en más de una ocasión, por cansancio del poder, ha votado a los laboristas para favorecer la alternancia en el Gobierno. Y me preguntó cómo fue posible, que durante el régimen anterior, en el que apenas se pagaban impuestos, una nación devastada por una Guerra civil, se convirtiera en la novena economía del mundo, se construyeran centenares de miles de viviendas protegidas, se llevaran a cabo grandiosas obras públicas, se creara el entretejido social de una poderosa clase media que no existía con anterioridad a la guerra, se creara la Seguridad Social, se levantaran hospitales públicos en todos los territorios de España, y se utilizara el dinero público para recuperar la riqueza en una nación destrozada. 

Mi respuesta fue lacónica.

–Robaban muy pocos–. Y le narré la anécdota del general Muñoz-Grandes. Y aproveché para informarle –ahora que todos los hijos del socialcomunismo internacional son multimillonarios–, que los de Carrero Blanco y Muñoz-Grandes, ya fallecidos, dejaron este mundo con una estela de modestia económica y de decencia siendo los hijos de los dos militares más influyentes y poderosos del franquismo: el almirante Carrero y el Capitán General Muñoz- Grandes.

Se celebraba un domingo del mes de mayo el Gran Premio del Generalísimo en el Hipódromo de La Zarzuela. El Jefe del Estado acudía todos los años. Llegaba con un ridículo servicio de seguridad, y una parte del público le aplaudía y otra mostraba una silenciosa indiferencia. Lo normal. Pero aquel año, por un asunto imprevisto, delegó en su vicepresidente, el capitán general Muñoz-Grandes. Don Agustín tenía, como coche particular, un Seat Seiscientos de color claro. No usó su coche oficial, a pesar de que representaba oficialmente al Jefe del Estado. Se sentó al volante del Seiscientos, y lo condujo hasta el hipódromo. Le acompañaba un motorista a pocos metros del coche. Al llegar advirtió ocho coches del PMM, los Dodge-Dart de los ministros. Antes de entrar en el recinto del hipódromo por la puerta de los socios, junto al «paddock», ordenó que se presentara ante él, el conductor más antiguo de los coches oficiales.

–A sus órdenes, mi General.

–Los señores ministros no tienen derecho a usar el coche oficial para asuntos privados. Y menos aún en días festivos. Así que, ahora mismo, se vuelven ustedes a Madrid, dejan los coches en los garajes de cada ministerio, se van a sus casas, y que los ministros, se las arreglen para la vuelta.

-Mi General, han venido con sus señoras.

–Los taxis cuestan lo mismo con señoras que sin señoras.

Nada les dijo a los ministros. Al terminar el día de carreras, éstos se encontraron sin coche oficial para volver.

–He sido yo el responsable. Para venir a las carreras de caballos un domingo, no se puede usar el coche oficial ni abusar del día de descanso de los conductores. Pidan unos taxis. Buenas tardes.

Y así fue.

Alfonso Ussía