martes, 9 de julio de 2013

Amiguismo y no profesionalidad

La noticia que a continuación se recoge, que ha aparecido hoy en la prensa, por habitual y normal en la administración del estado, no es sorprendente, lo que no quiere decir que no lo sea si te paras a meditarla cinco minutos.

“El nuevo director de la Agencia Tributaria (AEAT), ha renovado a parte de la cúpula de la institución tras sustituir en el cargo a Beatriz Viana, relevada a petición propia tras la atribución errónea (puntualizo yo que no fueron ni culpa ni responsabilidad suya, si no de varias Notarías y del catastro) de una serie de operaciones inmobiliarias a la infanta Cristina.

Según publica hoy el Boletín Oficial del Estado (BOE), se ha cesado a cinco cargos directivos y se ha nombrado a otros tantos en su lugar. Son cambios que se enmarcan en las modificaciones habituales que se producen al cambiar la dirección general, según fuentes de la AEAT. Destacaron que los nuevos cargos proceden, en su mayoría, de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF)”, que es de donde procede el nuevo director de la Agencia Tributaria.

Obviamente esta persona, con perfil claramente político, se ha traído consigo a sus amiguetes o personas de confianza para ocupar cargos para los que, en la mayoría de los casos, no están debidamente capacitados, y el único motivo de su nombramiento es ser amigo de o persona de confianza de.

La AEAT tiene del orden de unos 25.000 empleados ¿Cuántas empresas hay en España con ese número de trabajadores? La verdad es que lo desconozco, pero estoy seguro de que se cuentan con los dedos de las manos.

¿Te imaginas que pasaría si en dichas multinacionales cada año y medio cambiara el 80% de su cúpula directiva? Pues no te lo imagines, porque semejante dislate, por poco operativo y contra cualquier política empresarial, sólo ocurre en la administración.

De hecho en administraciones como la francesa, que funciona perfectamente y es un ejemplo, los cargos técnicos, puestos conseguidos por oposición y de gran prestigio, no son sustituidos o trasladados a otro puesto al cambiar el político de turno en la dirección del organismo/Ministerio de turno, lo que permite que haya una línea de continuidad y trabajo, no interrumpida por la llegada del “elefante en cacharrería” de turno.

Por tanto la pregunta sería ¿Cómo narices, en plena campaña de la Renta va a poder funcionar con normalidad la Agencia Tributaria? Los cesados estoy seguro que se van diciendo “Otros vendrán, que bueno me harán”

¡¡¡País de títere y pandereta!!! ¿Alguien duda a estas alturas de que los políticos son el mayor problema de este país?

PD: Este tipo de cambios en la administración, por amiguismo/enchufismo, es mucho más habitual en gobiernos del PP que del PSE.

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