lunes, 28 de abril de 2014

El cáncer de Tito Vilanova

La verdad es que el fallecimiento de cualquier persona, sea un personaje público o no, es muy triste, y más si es por la peste del siglo XX-XXI, que es el cáncer. La verdad es que contra esta enfermedad, la investigación y lucha, ha mejorado, pero sigue siendo la segunda mayor causa de mortandad, la primera si de enfermedades hablamos. Yo desde estas líneas querría homenajear a todas las personas anónimas, que día a día, luchan con fortaleza y valentía contra su cáncer (el mismo cáncer no es igual en todas las personas), lo combaten y lo sufren, unos lo superan y otros no, de igual forma que hizo el bueno de Tito Vilanova, pero sin trascendencia mediática, sufriendo de puntillas y muriendo en el anonimato mediático, que no de su familia, que ha sufrido durante su enfermedad y al morir el familiar enfermo, aunque fuera la crónica de una muerte anunciada. La muerte de Tito Vilanova me trae a la mente el sufrimiento de mi padre, y de tantos conocidos que lo han sufrido y fallecido, o que lo sufren y combaten día a día, sin que su dolor trascienda, sin que nadie se entere. Las unidades Oncológicas de los hospitales, y no hablo de las infantiles, son demoledoras. Leo la prensa, y parece que como si el cáncer de Tito hubiera sido único, como si los demás enfermos de cáncer no lo hubieran combatido, luchado y sufrido de igual manera que el pobre lo sufrió, y posiblemente con menos medios económicos de los que él pudo disfrutar para intentar salvarse. Y hablo con conocimiento de causa porque mi padre ha muerto recientemente de cáncer de laringe, y la verdad es que todos los fallecimientos por cáncer me tiene muy sensibilizado. Sea de la manera que sea, que descanse en paz y que Dios le acoja en su seno, como buen hijo de Dios que fue, y que nos espere en el cielo dando lecciones de futbol, porque antes o después, allí nos iremos los buenos hijos de Dios, creyentes o no creyentes, si hemos sido buenas personas. Para terminar, todo mi ánimo y respeto a los enfermos de cáncer, a los que pido que por favor no tiren la toalla, que luchen hasta el final y, si el tratamiento paliativo es posible, que se sometan a él, que se aferren a la vida, salvo que los médicos lo desaconsejen por ser los beneficios menores que los perjuicios para el enfermo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario