domingo, 6 de abril de 2014

- La última despedida

“Todas las horas duelen, pero sólo la última mata” Desde estas líneas quiero dar un último adiós a mi querido padre, que falleció, teniendo 85 años, el pasado martes día 1 de abril, tras casi tres meses hospitalizado por un cáncer de laringe. Su estancia hospitalaria de por si fue bastante sufrida, aunque el pobre no pudiera quejarse, ya que al tercer día de ingreso tuvieron que hacerle una traqueotomía para liberarle las vías respiratorias, y que no se muriera ahogado. La traqueotomía le impedía hablar inicialmente, aunque cuando le pusieron la cánula definitiva podría haber hablado, pero ni se molestó en intentarlo. Tuve la fortuna de pasar las últimas horas junto a él, la noche en vela leyéndole repetidas veces “Coplas a la muerte de mi padre, de Jorge Manrique” y un libro de oraciones, sin saber si, como consecuencia de la morfina que le tuvieron que suministrar para paliar su dolor, me entendía o no. Aun así, puedo decir, que aunque fueron horas de angustia y de dolor por ver que mi padre se iba apagando como una velita, creo que jamás he experimentado una sensación de amor tan enorme, como la que puede sentir durante toda esa noche. Desafortunadamente para mí, mi madre y mis hermanos, a las 16.10, o quizás antes, porque no mostró ningún signo que mostrara que se moría, mi padre falleció sin dolor. Me dijo un amigo el viernes anterior, respecto al reciente fallecimiento de su madre “Crees que estás preparado para ese trance, porque llevas viendo mucho tiempo que va a suceder, pero cuando sucede, puedo asegurarte que no estás preparado”, y que razón tenía mi amigo, realmente no lo estás, porque perder a un ser querido, como es tu padre, es algo muy doloroso. En recuerdo de su memoria, quiero escribir aquí una de las últimas poesías que escribió: Quiero pediros disculpas Ahora que estamos a tiempo Por si un día sin querer Se me ocurre que fallezco. Un difunto siempre es feo Tan inexpresivo y tieso Además de ser muy triste Yo diría que es molesto. Si me apuras un poquito Antes de ser un cadáver Yo quisiera estar ya muerto Porque un muerto es otra cosa. Más romántica y etérea Nunca se muere del todo Siempre queda en el recuerdo Porque para morir del todo Hacen falta muchos muertos.

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