¿Mi propósito para 2013? Pues no es aprender Inglés, que debería mejorarlo, no es adelgazar, que debería de quitarme un par de kilitos ganados en estas fiestas, no es hacer más deporte, que debería hacerlo, ya que con el frío estoy bastante perezoso.
No, no es ninguna de esa típicas cosas, no, es algo en lo que todos nos deberíamos centrar más: el amor y la amistad.
Debo ser y esforzarme en ser el más generoso y mejor marido posible, el mejor y más generoso padre, el mejor y más generoso hijo, el mejor y más generoso hermano, el mejor y más generoso yerno, el mejor y más generoso cuñado, el mejor y más generoso amigo, el mejor y más generoso compañero de trabajo, y el mejor y más generoso ciudadano para con el resto de la humanidad.
Conseguir eso en 2013 es algo difícil de alcanzar, y reconozco que es un altísimo objetivo, pero si no nos ponemos metas generosas y difíciles, no podremos dar lo mejor de nosotros para intentarlo, de forma que si nos quedamos cortos en el intento, o no lo conseguimos plenamente, por lo menos, el amor y generosidad que hayamos entregado será grande, y quien lo reciba, de verdad recibirá algo.
Si todos nos fijáramos, de verdad y con empeño, en cumplir ese objetivo, muchas de las quejas que he vertido en este blog se quedarían en nada, y el mundo sería bastante mejor.
¡Qué el 2013 nos permita ser mejores con los demás!
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