La música de un padre a su hijo sería esta:
La verdad es que si no eres padre o madre no puedes comprender el verdadero sentido de la paternidad/maternidad, del amor fraterno/materno.
Ser padre/madre es lo más maravilloso del mundo, el amor que sientes por tu hijo/a es tan grande, tan brutal, que es imposible describirlo con palabras.
Aun recuerdo cunado mi hija era un bebe con piernas de fideo, que no comía nada, y que su madre se tenía que pasar horas dándole el pecho y luego el biberón, porque se quedaba dormida (ya desde pequeñita apuntaba buenas maneras para el dormir), pero aun así no desfallecía hasta conseguirlo.
El tiempo no pasa, vuela, porque de ser un bebe, cuando te quieres dar cuenta pasa a ser una señorita independiente y autosuficiente, que ya no te necesita, pero tu sigues viéndola como tu bebe, desprotegido, necesitado de ayuda y protección, cuando ya no es así.
Pero es tu hija/o, y darás la vida por ella si fuera necesario, porque ella o él, aunque tengas más de uno, para ti, es como si fuera tu hijo único.
Por eso para tu hij@ siempre querrás lo mejor y tú, como si fueras su Dios creador y protector, la ayudarás y protegerás durante toda su vida, pase lo que pase y haga lo que haga, porque es sangre de tu sangre y ha salido del vientre de su madre, tu mujer, y eso es algo maravilloso.
Cuantas veces nos ofenden nuestros hijos, y más en la adolescencia que están más dispersos y con las hormonas disparadas, y nosotros, como buenos padres, aunque no nos pidan perdón, ya que a veces lo hacen sin querer ni darse cuenta, les perdonamos.
Cuando eran más pequeños, si podíamos nos adelantábamos a sus necesidades e intentábamos cubrírselas, pero siempre desde un punto de vista terrenal, claro, porque es evidente que un padre/madre le da a su/s hi@s todo el amor de que es capaz, todo lo que está en su mano, sin maleducarle.
Por eso en más de una ocasión me pregunto, si somos todos como hijos únicos para Dios y nos ama infinitamente, ¿por qué un padre/madre muestra y da más amor a su hijo de lo que lo hace Él?
Desde luego, yo como padre no lo comprendo, y jamás entendería que Él no quisiera a mi hija más de lo que yo la quiero, y puedo asegurar que el amor que tengo por mi hija me quita el aliento.
Me temo, sin mucho temor a equivocarme, que ese amor hacia nosotros, como si fuéramos sus hijos únicos, se revelará y demostrará cuando estemos en el cielo, porque en la tierra, y en el concepto terrenal que tenemos del amor, este no nos es dado por Dios a nosotros como nosotros lo entendemos.
En fin, si Dios de verdad nos quisiera como hijos únicos, y su concepto del amor fuera el mismo que nosotros tenemos, Él no permitiría que sufriéramos todo lo que sufrimos algunos hombres, porque ¿alguien se imagina a un padre dejando sufrir a su hijo/a aun sabiendo que tiene los medios para evitarle el dolor? Yo, sinceramente, como padre, no lo puedo imaginar.
En esta vida no obtendremos la respuesta, pero yo mientras tanto querré a mi hija, como la hija única que es para mí, y en la medida que dependa de mi, le evitaré el dolor, la penuria, todo lo malo, sin dejar de educarla como padre, que sabe que algunas veces los hijos deben de sufrir para entender y apreciar determinadas cosas, pero siempre dentro de unos límites.
Lástima que Dios no piense como yo, ni cuide/quiera a sus hijos como verdaderos hijos únicos.
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