martes, 9 de noviembre de 2010

En recuerdo de un amigo

Antes de empezar a leer por favor escucha el aria “Nessun Dorma”, de la ópera de Puccini “Turandot” que creo que refleja la fuerza que, Antonio, el marido de mi amiga Gemma, tenía y que, posiblemente sería la música que él habría querido que sonara en su despedida: http://www.youtube.com/watch?v=Cr5vpHtJIlg&feature=related

Han pasado casi tres meses desde que Antonio nos dejó, y realmente sigue pareciendo que fue ayer.

Para muchos seguirá siempre entre nosotros, porque era uno de esos tipos que siempre estaba animado, siempre alegre y de buen humor.

Querida Gemma, el fallecimiento de un ser querido nunca se supera; se asume, y si lo has asumido ya lo has superado.

Se que las palabras son sólo palabras y que es muy difícil saber el dolor que alguien puede sentir al perder un ser querido, si antes no se ha experimentado.

Con la vida ocurre lo mismo que con los chistes: lo importante no es lo que duren, sino lo que hagan reír. Él no sólo se rió, sino que nos hizo reír.

Tu disfrutaste junto a él, y él también lo hizo junto a ti, y ese es el bonito recuerdo que te debe de quedar. Él antes de irse te lo pidió, y le decepcionarías si no cumplieras su última y generosa voluntad.

Quien tiene voluntad de hacer algo, tiene la fuerza para conseguirlo, y sé sinceramente que tú, con ayuda de tus padres, hermanos/as, sobrinas y amigos/as lo vas a conseguir, porque por el amor que te profesó se lo debes.

No por volver a vivir por él le quieres menos ni le olvidas, simplemente le permites que recorra, silenciosamente a tu lado, los años que te queden por vivir.

Cuando Dios te quita aquello que tenías agarrado, Él no está castigándote, sino simplemente abriendo tus manos para recibir algo mejor. La Voluntad de Dios no te llevará donde su Gracia no te proteja.

Antonio perdónanos si el paso del tiempo difumina tu recuerdo, pero la vida continúa y no va a permitir que nos detengamos a echarte de menos. Como bien le dije a Gemma, no todo silencio es olvido, y eso no será motivo para que siempre te recordemos, ya que algunas personas, como es tu caso, dejan una huella imborrable.

Seguro que te volveremos a ver, y cuando así sea, nos harás reír de nuevo y haremos ese viaje en bicicleta que dejaste pendiente antes de irte.

Hasta siempre Antonio.

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