Brujuleando por Internet, como dice mi querida amiga Isa, he encontrado la reflexión que hace Juanjo Azcárate en su blog sobre el "monstruo" que es Internet. Como él dice "La Memoria Imborrable, el Gran Poder del Siglo XXI."
Tanto nosotros como nuestro hijos debemos de tener cuidado con esta herramienta, que además de una gran memoria, puede ser un arma perniciosa si no se le da el uso adecuado. Eso sin tener en cuenta la adicción que puede llegar a causar si se usa en exceso. De hecho ya hay jóvenes que han tenido que acudir a clínicas que tratan esta patología.
Para mí, una de las mayores utilidades que tiene Internet, a parte de profesional y académicamente, es que con las redes sociales, que pueden llegar a causar adición, puedes localizar a personas de las que no sabías nada desde que dejaste el colegio o desde que te casaste.
A mi concretamente me ha ocurrido, aunque de forma indirecta, porque hoy he vuelto ha hablar con mi amiga Martita, que aunque ya supera los 40, para mi sigue siendo Matrita. ¡Qué maravillosos reencuentro! En breve nos veremos y recordaremos tiempos pasado, que no necesariamente tienen porque se mejores. Simplemente, fueron otros, en los que nos toco vivir y disfrutar de una magnífica amistad juntos.
Tener cuidado con su uso, que este sea razonable y controlado, si no, tienes un problema.
El 82% de las adolescentes están enganchadas a las redes sociales
http://www.expansion.com/2010/10/27/entorno/1288211121.html
Internet lo archiva todo. Y Google lo encuentra… O Yahoo, o Microsoft…
Eric Schmidt, Consejero Delegado de Google, decía en una entrevista publicada en agosto por “The Wall Street Journal” que en el futuro algunos jóvenes querrán tener el derecho de cambiar sus nombres para borrar el rastro que dejaron en las redes sociales y en los navegadores…
El mal uso que, a veces, se hace de estas cosas tan a nuestro alcance, puede tener en el futuro consecuencias demoledoras para nuestra “reputación personal”. De hecho ya las están teniendo para algunos que han perdido una oportunidad laboral o no han sido aceptados en algún centro docente, o se les ha escapado un acuerdo comercial…
Hoy escribes en el buscador el nombre de una persona que acabas de conocer o que quieres contratar y te encuentras con inesperadas sorpresas: noticias que le incluyen en actividades no muy claras, negocios que no conocías, procesos judiciales, opiniones manifestadas… Cosas que están ahí, imborrables, en la Red.
Ya no hay Agencia de Protección de Datos que valga ni Derecho a la intimidad que nos proteja. Nada escapa a Internet. Para lo bueno y para lo malo.
Cuidar de nuestra reputación personal en Internet es ya un tema de relevante actualidad. Las grandes marcas ya están ocupándose seriamente de ello.
Para empezar, el sistema educativo debería incluir una nueva asignatura que enseñe a los jóvenes, desde la ESO, el uso responsable de Internet, Facebook, Tuenti, Twitter, Tumblr… y lo que vaya viniendo… teniendo en cuenta la huella digital que dejamos detrás y sus impredecibles efectos.
La naturaleza nos ha proporcionado a los humanos un cerebro con memoria para almacenar recuerdos pero también con la capacidad de olvidarlos… ¡Afortunadamente!
Porque olvidar es imprescindible para nuestra salud mental. Pero La Red no olvida. No borra nada… Al menos, por el momento.
Deberíamos pedir a los colegios y universidades en los que estudian o estudiarán nuestros hijos, sobrinos, nietos… que les enseñen el buen uso de Internet y de las redes sociales para defenderse de la Memoria Eterna de Internet. Asignatura obligada para estos tiempos.
Estudiar historia sigue siendo importante, pero resulta que ahora nosotros escribimos en Internet la nuestra propia y puede quedar registrada para siempre. A no ser que algo cambie.
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